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01/09/2004
 Las «141 preguntas» del Fórum (85): «Medios de comunicación y transiciones: tiempo de denuncia o de autocensura?» Montserrat Armengou, realizadora de miniseries documentales como «Los niños perdidos del franquismo» o «Las fosas del silencio» ha manifestado que «la recuperación de la memoria histórica no tendría que verse siempre relegada por otros objetivos más prioritarios». Se ha mostrado de acuerdo con la necesidad de elaborar un libro blanco que explique la verdad de todo cuanto pasó durante la Guerra Civil y el franquismo, y ha admitido que le sorprendió comprobar que «aún hay lugares en los cuales existe el miedo a hablar». Para la periodista, es urgente recuperar la historia real y huir «de la historia que nos han querido vender». Montserrat Armengou, periodista de TV3 especializada en documentales históricos, ha destacado hoy en el Escenario de la Haima que «la Ley de Amnistía de 1977 provocó consecuencias gravísimas porque permitió la impunidad» de muchas personas que tendrían que haber sido juzgadas por sus actuaciones durante la etapa del franquismo. «No lo pensamos, pero nosotros también firmamos una Ley de Punto Final», ha concluido. Armengou ha asegurado que no se ve con ánimo de juzgar la transición, pero ha sido taxativa cuando ha afirmado que «la transición española optó por el silencio y por el olvido». En este sentido, se ha mostrado de acuerdo con la necesidad de elaborar un libro blanco que explique la verdad de todo lo que pasó durante la Guerra Civil y el franquismo. Para la periodista, la violencia del bando comandado por el General Franco fue muy superior a la del ejército republicano: «el único libro blanco que existe sobre cuantificación de hechos y casos durante la guerra es La causa general que realizaron los ganadores y no se llegó a publicar porque los 'números' no salían como ellos se esperaban». Ha insistido en que es urgente recuperar la historia real y huir «de la historia que nos han querido vender». En el transcurso de su intervención, Montserrat Armengou ha explicado que cuesta mucho poner en marcha según qué tipo de proyectos televisivos porque las programaciones y las audiencias marcan unas pautas difíciles de ignorar. Ha propuesto que los gobiernos dediquen partidas presupuestarias destinadas a recuperar la memoria histórica porque cada vez quedan menos testimonios directos y se corre el peligro que la gente olvide. Ha subrayado que una encuesta hecha por un diario de alcance estatal señalaba que casi el 40% de los jóvenes entre 12 y 18 años decían que les era igual vivir en dictadura que en democracia siempre que existiera orden y progreso. Relacionado con las miniseries documentales que ha realizado, -«la TVE del anterior gobierno las rechazó»-, Montserrat Armengou ha admitido que le sorprendió comprobar que «aún hay lugares en los cuales existe el miedo a hablar». Ha mencionado el Pallars Sobirà, «donde el mestizaje económico hace que descendientes de las víctimas guarden relaciones de tipo socio-laboral con descendientes de los verdugos». También ha incidido que, según han reconocido familiares de desaparecidos, «desenterrar huesos de las fosas sirve de bien poco si no se desentierra la historia». Sobre los apuros y trabas que algunos responsables municipales imponen a las personas que buscan padres o abuelos en las fosas, ha señalado que «eso no pasaría si existiese una norma superior que los obligase a cooperar». Ha manifestado que «la recuperación de la memoria histórica no tendría que verse siempre relegada por otros objetivos más prioritarios» y ha dejado claro que «no se trata de ningún proceso de ajuste de cuentas», sino de hacer justicia y de buscar la verdad: «a veces habría bastante con descolgar una placa y poner otra», ha razonado. Desde 1995, Montserrat Armnegou forma parte del equipo de reporteros de «30 Minutos», programa semanal de reportajes de TV3. Después de «Los niños perdidos del franquismo» (2002), sobre la desaparición de miles de niños en las cárceles franquistas, y de «Las fosas del silencio» (2003), sobre los 30.000 desaparecidos víctimas de la represión franquista contra la población civil, su último trabajo es «El convoy de los 927», la historia del primer tren de Europa occidental que, cargado con familias españolas enteras, tuvo como destino el campo de concentración de Mauthausen.  Han sido aprobadas por el pleno de la Asamblea Regional de Murcia la moción presentada por el PSOE y suscrita por los grupos del PP e IU por la que se conceden indemnizaciones a los murcianos ex-presos de las cárceles franquistas que cumplieron penas inferiores a TRES AÑOS. El Decreto ha sido aprobado el 23-07-04 por el Consejo de Gobierno de la Región de Murcia y está pendiente de su próxima publicación en el BROM (Boletín Oficial de la Región de Murcia) en el momento de conocer esta información. Las solicitudes y la gestión de estas indemnizaciones pueden realizarse en: Instituto de Servicios Sociales de la Región de Murcia (ISSORM) Calle Alonso Espejo, s/n. 30071 Murcia . Teléfono: 968 36 20 83 . Fax: 968 36 2178. (Información que agradecemos a D. Francisco Carrasco Ortiz)  Fermín Sánchez, Liles García - Amnistía Internacional Estimados amigos, familiares de desaparecidos víctimas del franquismo, colectivos de familiares afectados, expertos y colaboradores : el pasado mes de Junio la secretaria general de Amnistía Internacional, Irene Khan, visitó España. Antes de entrevistarse con altos cargos del gobierno y responsables políticos, la secretaria general manifestó a los componentes de AI-sección española su interés en conocer de primera mano la situación de las víctimas del franquismo. Con este objetivo fuimos convocados a mantener una reunión el dia 6 de Junio. Esta reunión tuvo lugar en el hotel Preciados de Madrid y estuvimos presentes, entre otras, las siguientes personas: Irene Khan ( secretaria general AI ) Gillian Fleming ( investigadora de Amnistía Internacional sobre España ) Esteban Beltrán ( Director AI-España ) Giulia Tamayo (AI-España) Eva Suárez (AI-España) José María Pedreño ( Foro por la Memoria ) Emilio Silva ( Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica - ARMH ) Fermín Sánchez ( Asociación Salamanca por la Memoria y la Justicia - ASMJ ) En dicha reunión se informó a la secretaria general de AI de la situación de las víctimas del franquismo y se entregó documentación sobre el tema. Por parte de ASMJ se entregó, además, el documento La cuestión de la impunidad en España y los crímenes franquistas, informe del Equipo Nizkor presentado por varias organizaciones. Tanto Irene Khan como Esteban Beltrán manifestaron su interés por el tratamiento que, hasta la fecha, el estado español a dispensado a las víctimas del franquismo, y afirmaron que el tema entraba a formar parte de su agenda. Como resultado final de esta visita a nuestro país, AI publicó el informe " España, un compromiso necesario: recomendaciones de AI para un Plan de Acción de Derechos Humanos " del cual extraemos los siguientes párrafos: -------------------------------------------------------------------------------------------------------- -"España, un compromiso necesario: recomendaciones de AI para un Plan de Acción de Derechos Humanos" Introducción Cuando acaba de dar comienzo en España una nueva legislatura, Amnistía Internacional quiere dirigirse al Gobierno español y a todos los partidos políticos con representación parlamentaria con una serie de propuestas a poner en práctica durante los próximos cuatro años para que el Estado español cumpla con su obligación de promover y proteger los derechos humanos en España y en todo el mundo. Este documento recoge las principales recomendaciones de Amnistía Internacional para que España, a través de la acción de su Gobierno y de sus instituciones, desempeñe hacia el exterior un papel activo en la defensa y fortalecimiento de los derechos humanos, a la vez que en el plano interno lleva adelante políticas y actuaciones orientadas por los deberes de respetar, proteger y contribuir a la realización de todos los derechos humanos para todas las personas. (...) Una vez más. Amnistía Internacional quiere recordar que, también en España, tras los abusos y violaciones de los derechos humanos se esconde el rostro de cada una de las víctimas. Por ello, una acción decidida a favor de los derechos humanos, en España, así como en cualquier otro lugar, debe garantizar la justicia y la reparación para todas las víctimas de violaciones y abusos de los derechos humanos, tanto si lo son a causa de las acciones de grupos armados como a causa de torturas o malos tratos inflingidos por funcionarios o por particulares a causa de la violencia en el ámbito familiar. Entre las víctimas olvidadas se encuentran las de la Guerra Civil española y el régimen franquista. La proposición no de ley del 20 de noviembre de 2002 daba respaldo a las iniciativas para honrar la memoria de las víctimas de la Guerra Civil (1936-1939), in-cluida la de exhumar las fosas comunes en las que se calcula, según diversas fuentes, que pueden estar enterradas más de 30.000 personas. Lo cierto es que, a pesar de la iniciativa del Congreso, posteriormente no se han tomado medidas para asegurar que las administraciones locales facilitan las exhumaciones y cuentan con los recursos necesarios para ello ni tampoco se ha previsto ningún protocolo de actuación con las debidas garantías judiciales y forenses para llevarlas a cabo, de acuerdo con las normas internacionales, por ejemplo las contenidas en los Principios sobre ejecuciones extralegales, sumarias o arbitrarias de Naciones Unidas. Tampoco existe un listado público de los archivos y otras fuentes documentales que puedan contener información relevante sobre la localización de las víctimas o sobre las circunstancias de su «desaparición» o, en su caso, su ejecución extrajudicial, ni se han arbitrado medidas ni instrucciones para que los familiares de las víctimas puedan acceder a todos los archivos y fuentes documentales. Recomendaciones (...) Sobre las víctimas de la guerra civil y del régimen franquista .- Impulsar medidas para asegurar, de forma homogénea en todo el territorio español, que se llevan a cabo las exhumaciones propuestas por los familiares de víctimas de la Guerra Civil y del régimen franquista, con todas las garantías judiciales y forenses que establecen las recomendaciones y normas internacionales en las investigaciones de casos de «desapariciones» o «ejecuciones extrajudiciales». .- Habilitar recursos para que las administraciones locales puedan responder a las peticiones de exhumación de fosas comunes. .- Asegurar el acceso de los familiares de víctimas de la Guerra Civil y del régimen franquista a los archivos y otras fuentes documentales con financiación pública total o parcial, sean de competencia estatal, autonómica o local, incluida la elaboración de un listado de los mismos. .- Responder en tiempo y forma a las peticiones del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias y otros órganos de Naciones Unidas competentes en materia de «desapariciones» o «ejecuciones extrajudicia-les», llevando a cabo de forma diligente las investigaciones oportunas. .- Estudiar medidas de reparación, en particular aquellas que contribuyan a la redignificación de las víctimas. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Por otra parte el 16 de Julio hemos recibido carta de AI-España donde su director Esteban Beltrán nos comentaba lo siguiente: --------------------------------------------------------------------------------------------------------------- (...) Quiero también informarte de que Irene Khan tuvo oportunidad de tratar el tema de las víctimas del franquismo y de la Guerra Civil durante su reunión con el Presidente del Gobierno, aunque brevemente, dado lo apretado de la agenda de preocupaciones y recomendaciones que tuvimos la oportunidad de discutir en él. La respuesta del Presidente del Gobierno fue positiva, en el sentido de garantizar que iba a promover una reparación inédita hasta ahora en relación con esas víctimas, indicándonos que la responsabilidad de la misma se encuentra en el Ministerio de Educación y de Cultura y el Ministerio de Justicia. Aprovecho también para hacerte saber que en general las preocupaciones y recomendaciones de Amnistía Internacional contenidas en el documento que te adjunto tuvieron una buena acogida entre los interlocutores del Gobierno con los que se reunió Irene, lo que supone un punto de partida para el trabajo que tenemos por delante durante esta legislatura. Por último quiero desearte suerte en el trabajo que tu organización realiza a favor de las víctimas del franquismo y la Guerra Civil, al que desde Amnistía Internacional hará lo posible lo contribuir. ----------------------------------------------------------------------------------------------------- Queremos dar las gracias públicamente a todas las personas y entidades que apoyaron, de una u otra forma, esta iniciativa, que comenzó en febrero de 2003 y cuyo objetivo no era otro que el de involucrar a Amnistía Internacional en la resolución de este gravísimo problema de Derechos Humanos. Entre ellas, y pedimos perdón por que la lista no está completa, nuestro agradecimiento a: David Tormo, COMEBE Dolores Cabra, AGE Eva Suárez, AI-España Fernando Magán, Abogado, Toledo Florencio Dimas, Asociación “Amigos de los Caídos por la Libertad (1939-1945)". Francisco Etxeberria Gabilondo,Universidad del Pais Vasco Giulia Tamayo, AI-España Gregorio Dionis, Equipo Nizkor Jesús de Cos, AGE José Manuel Cano, Cádiz José María Pedreño,Foro por la Memoria José María Rojas, Burgos Nuria Gallach, Cataluña Santiago López García,Historiador, Salamanca Santiago Vega Sombría,Historiador, Segovia Severiano Delgado Cruz, Experto Archivos,Salamanca un saludo Fermín Sánchez Martín Liles García García Asociación Salamanca Memoria y Justicia"
02/09/2004
Foro por la Memoria busca documentos que ayuden a hallar las fosas donde yacen los fusilados.Foro por la Memoria no cejará en su empeño de localizar las fosas donde yacen los republicanos ejecutados durante la Guerra Civil. Los activistas de la asociación volverán a requerir en septiembre la colaboración del Ayuntamiento en esta búsqueda. Las huesas donde descansan los cuerpos de los fusilados no deben de andar lejos del lugar donde los republicanos fueron ejecutados: las tapias del cementerio de Algeciras. El emplazamiento exacto de los enterramientos continúa, sin embargo, siendo un misterio. Los investigadores se han visto privados de los documentos que podrían desvelar el paradero preciso de las tumbas: los libros de registro del cementerio. Foro por la Memoria se ha cifrado como objetivo prioritario encontrar esos libros. El responsable provincial de la asociación, Luis García, asegura que los investigadores asignados al trabajo de hallar las fosas disponen de testimonios de personas que sostienen que esa documentación se encontraba intacta y escondida al menos hasta los años 60. Los libros de registro podrían resultar fundamentales para localizar las fosas. Los investigadores trabajan actualmente sobre meras conjeturas, fundadas en los testimonios de personas que fueron testigos de los acontecimientos. "Hay versiones muy distintas sobre cuál puede ser el lugar donde están las fosas", explica García quien alude a una de las historias que se cuentan sobre los ejecutados y el terreno bajo el cual reposan sus restos. "Hay quien dice que los cuerpos están en el patio interior del cementerio –continúa el portavoz de Foro por la Memoria– Esto se basa en una historia que cuenta cómo un oficial del ejército de Franco depositó flores en ese lugar en memoria de los republicanos fallecidos, un gesto que al parecer le costó la carrera". García, sin embargo, insiste, en que ésta no deja de ser una de las diversas hipótesis que se manejan. "Hay también quien dice que las fosas se reparten por todo el cementerio", previene el activista de la asociación. Las víctimas campogibraltareñas que murieron a manos del ejército que se alzó en armas contra la II República recibían el pasado mes de enero un tributo a su memoria con la erección de un monumento conmemorativo en las dependencias del viejo camposanto algecireño. Según los datos aportados en su día por el alcalde de Algeciras, Juan Antonio Palacios, sólo durante el primer año de la Guerra Civil fueron ejecutadas por el ejército franquista en la comarca 136 personas. Europa Sur Memoria Histórica: El silencio administrativo que mantiene, desde hace más de un año, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir a la petición de cesión del solar, provoca el inicio de una campaña de recogida de apoyos para la construcción de un memoria-Centro de Interpretación sobre la represión franquista en Los Merinales. ANTECEDENTES: En Febrero de 2002 se celebraron en Sevilla unas Jornadas organizadas por la Universidad Pablo de Olavide, Fundación El Monte y CGT de Andalucía, sobre “El Canal de los Presos" y donde se acordó (punto 8 de las Conclusiones) ".... la creación y promoción de un centro de interpretación y documentación que sirva de referencia para el conocimiento de esta etapa histórica y a la difusión de los valores democráticos". El 6 de Junio de 2003, la CGT.A solicita a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, tras una reunión con el Sr. Zoido, Delegado del Gobierno en Andalucía,“la cesión de la parcela que ocupó dicho campo de Concentración de Los Merinales ..... en el plazo más breve posible, a fin de que los pocos "protagonistas" que aún quedan entre nosotros sean testigos de la clara voluntad de homenajearlos por su sacrificio personal y colectivo, así como por la riqueza generada con su trabajo de la que todos nos venimos beneficiando". Se manifestaba, además, que “.... los propios ex presos, familiares, entidades colaboradoras, organizaciones sociales y políticas, consideran que el lugar más apropiado para la instalación de un centro de estas características es el mismo donde estuvo situado el campo de concentración más importante de esta obra, denominado Los Merinales,..." e incluso se ofrecían unas líneas básicas sobre el proyecto cuando se decía “ .....la construcción (sobre la cimentación existente) de varios de los barracones donde pernoctaban los presos entre los años 1940 - 1962, así como instalaciones accesorias (puesto de vigilancia de acceso al campo y edificio de oficinas), así como la repoblación forestal del resto de la parcela". Asimismo, se especificaba que “....en dichos barracones se instalaría una exposición permanente -producto de las investigaciones realizadas, enriquecida con cesiones de documentación de particulares-, sala de proyección, centro de documentación, biblioteca, etc.. Para el diseño de contenidos se contará con personal necesario de la Universidad Pablo de Olavide", y de todos aquellos especialistas que vienen colaborando en este tema, incluido los autores del libro “El Canal de los Presos, de la represión política a la explotación económica" (Ed. Crítica) cuyos derechos han sido cedidos a este proyecto, el primero de estas características que se construiría en España. El pasado 3 de Junio de 2004 (un año después de la solicitud) se mantuvo una reunión con el D. Jaime Palop, nuevo Presidente de CHG, al que se le reiteró la petición y se le informó de las diversas reuniones mantenidas con los responsables técnicos y jurídicos de la Confederación Hidrográfica de Guadalquivir y de la entrega de toda la documentación exigida, sin que al día de hoy se tenga ningún tipo de respuesta. Todo ello a pesar de lo que “ha llovido" en los últimos tres años sobre la Recuperación de la Memoria Histórica (Acuerdos Congreso Diputados y Parlamento de Andalucía, Resoluciones del grupo de DDHH de la onU sobre España, Informe de Amnistía Internacional, Exhumaciones de fosas, Decreto de la Junta, Homenajes y monolitos, etc...). Cecilio Gordillo y Gonzalo Acosta, Coordinadores. CGT" Octavio Alberola, Luis Edo y Vicente Martí,se ofrecen para testificar a favor de Delgado y Granado La reapertura del caso de los anarquistas Francisco Granados y Joaquín Delgado, ejecutados en 17 de agosto de 1963 por atentados que no cometieron, ha traído cola. Excompañeros de ambos mandaron ayer una carta al ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, en la que solicitan al Gobierno del PSOE que "cumpla su palabra" y que anule "las sentencias pronunciadas por los tribunales represivos del franquismo". Barcelona, 31 de agosto de 2004 Sr. D. Juan Fernando López Aguilar Ministro de Justicia Ministerio de Justicia C/ San Bernardo, 45 28015 MADRID Señor Ministro: Como Ud. sabe, el 13 de junio de 2004, y por primera vez en 25 años de Transición y Democracia, el Tribunal Constitucional ha dado razón a las víctimas de la represión franquista amparando a las familias de los anarquistas Francisco Granado y Joaquín Delgado contra la resolución de la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo que denegó, el 3 de marzo de 1999, la revisión del Consejo de Guerra Sumarísimo que condenó a muerte a sus familiares el 13 de agosto de 1963. Es verdad que esta histórica decisión del Tribunal Constitucional -que obliga al Tribunal Supremo a reexaminar el Recurso de Revisión (presentado el 3 de febrero de 1998 por la viuda de Granado y el hermano de Delgado) y a tomar en consideración nuestros testimonios que desestimó en 1999- ha sido aprobada por cuatro votos a dos, y no por unanimidad. Lo que prueba que hay aún magistrados renuentes a aceptar que España es hoy un Estado de derecho. No obstante, es incuestionable que en el Constitucional hay ahora una mayoría de magistrados dispuestos a aceptarlo y a proceder en consecuencia. De ahí que no haya seguido esta vez la doctrina continuista (según la cual “la Constitución no tiene efectos retroactivos y no es aplicable a los actos del poder anteriores a su entrada en vigor”) defendida por los magistrados de la Sala Militar del Supremo y por lo menos los dos del Constitucional que votaron en contra, y que haya reconocido “la sistemática denegación” de las pruebas propuestas por los recurrentes, vulnerando el derecho a “utilizar los medios de prueba pertinentes para su defensa”. Además de considerar que nuestros testimonios constituían “pruebas claramente pertinentes por su relación con los hechos”. Dado pues que esta sentencia retrotrae las actuaciones al momento anterior a aquel en que la Sala Militar debió resolver sobre las pruebas pedidas, entre ellas nuestros testimonios confirmando las declaraciones de Antonio Martín y de Sergio Hernández (que habían reconocido -ante notario y en un documental emitido en 1996 por ARTE y TVE- ser los verdaderos autores de las acciones por las cuales Granado y Delgado fueron detenidos, juzgados y ejecutados), consideramos necesario precisar lo que sigue: Primero: Que estamos dispuestos a acudir, cuando se nos convoque, para aportar nuestros testimonios ante los magistrados de la Sala Militar del Tribunal Supremo que deberán proseguir las actuaciones para establecer si las declaraciones de Antonio Martín y Sergio Hernández son creíbles y, si lo son, acordar la revisión del Consejo de Guerra de 1963 que condenó a dos inocentes. Segundo: Que somos conscientes de que esta revisión - que sería la primera en que los actos del poder anteriores a la entrada en vigor de la Constitución de la Democracia serían cuestionados judicialmente- sería acordada por razones jurídicas (el “hecho nuevo”: las declaraciones de Antonio Martín y Sergio Hernández) y no por razones políticas (el rechazo de la dictadura y la condena de la legalidad impuesta por el franquismo). Es decir: que la ruptura con la doctrina continuista no significa, necesariamente, que en los demás casos de revisiones solicitadas o que puedan serlo en el futuro (el de Julián Grimau, el del Presidente Lluis Companys, el de Joan Peiró o los de Salvador Puig Antich y de miles de fusilados al comenzar o terminar la Guerra Civil) el Tribunal Constitucional anularía también las resoluciones del Supremo denegando los recursos de revisión. Y ello por razones obvias, puesto que el argumento jurídico (el “hecho nuevo”) del caso Granado-Delgado no existe para la mayoría de los otros casos. Tercero: Que la rehabilitación jurídica de la mayoría de las víctimas de la represión franquista no será pues posible si no hay una decisión institucional anulando las sentencias pronunciadas por los tribunales represivos del franquismo, puesto que la Ley de Amnistía de 1977 sólo suspendió su cumplimiento. Así pues, y dado que la motivación de las familias demandantes de las revisiones sólo es la de rehabilitar moral y judicialmente a sus familiares y a las víctimas de la represión franquista en general, solicitamos su intervención para que se tomen - como lo piden el Parlament de Catalunya y la mayoría de los Grupos parlamentarios- las medidas adecuadas para decretar “la nulidad de todos los juicios y sentencias dictadas durante el franquismo”. Tras más de 25 años de Constitución democrática y después de la histórica Resolución del 20 de noviembre de 2002 del Congreso de los Diputados, condenando el golpe militar de 1936 e instando a la rehabilitación de las víctimas de la represión franquista, es posible saldar definitivamente esta deuda. La revisión de los procesos políticos del franquismo es la asignatura pendiente de la Transición. La anulación de las sentencias pronunciadas por los tribunales represivos de la dictadura franquista convertiría en obsoleta la asignatura de las revisiones y daría razón y satisfacción a los familiares de las víctimas que las han solicitado. Usted y su Gobierno pueden hacerlo. Atentamente Octavio Alberola / Luis Andrés Edo / Vicente Martí PROGRAMACOLOQUIOS *¿Por qué decimos No a la Constitución Europea? Intervienen: Gerardo Pisarello y Manuel Monereo. *Presente y futuro de la Izquierda en España y Europa Intervienen: Francisco Frutos y Fausto Bertinotti. * *Retos de la Izquierda en el siglo XXI Intervienen: Julio Anguita y Marco Berlinguer *Por una globalización alternativa. Otro mundo es posible Intervienen: Francisco Fernández Buey, representantes del Foro Social de Málaga y Raúl Gómez (Secretario General de la UJCE) *El derecho a la vivienda en la práctica: experiencias locales Primera Mesa: José García, Francisco Santianes, José Antonio Barroso. Segunda Mesa: Teresa Arenillas, Jesús Gago, Carlos Vidaña, Eduardo Gutiérrez, Cesare Ottolini. Experiencias de Gobierno municipal en el Ayuntamiento de Sevilla a) Presupuestos participativos. b) Calidad del empleo desde el desarrollo del poder local. c) Política deportiva como instrumento contra la marginación. *25 años de derecho de asilo en España. 25 años de CEAR Intervienen: Carlos Alberto Ruiz, Jaime Ballesteros, Enrique Santiago y Virginia Díaz. CONCIERTOS ESCENARIO CENTRAL Viernes 17: - Cifu & la Calaña Sound - 21:00 h - Silvio Rodríguez - 22:30 h Sábado 18: - Hilario Camacho - 20:45 h - Víctor Manuel y Ana Belén - 22:30 h Domingo 19: - Pereza - 20:30 h - Canto del Loco - 21:30 h Lugares de venta anticipada Precio entrada: 18 euros. La entrada es válida para los tres días si se adquiere antes del 11 de septiembre de 2004 en los lugares de venta anticipada. A partir del día 12, el precio será el mismo pero válida para un único día. PCE El alcalde de Salamanca, Julián Lanzarote, expondrá al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, los argumentos «técnicos y jurídicos» que defienden la unidad documental del Archivo Nacional de la Guerra Civil, ante las peticiones de la Generalitat de Cataluña de devolver a esa comunidad gran parte de la documentación, que fue trasladada a Salamanca por la dictadura franquista. Lanzarote añadió que advertirá a Zapatero del peligro de «abrir la caja de Pandora» si se decide el traslado de parte del archivo «por una hipoteca política», lo que constituiría «una aberración cultural». Hasta el momento, el Ayuntamiento y la Diputación de Salamanca y la Junta de Castilla y León han recogido 70.000 firmas en contra del traslado.
03/09/2004
 Hace sólo seis días que ha empezado el otoño y en los campos soplan tempestades revolucionarias y vientos de miedo. Un rumor de pasos africanos se acerca a Madrid. Los generales sublevados, los vencedores de Toledo, quieren tomar café en la Gran Vía y oír misa en los Jerónimos. Un cerco de muerte acecha desde Majadahonda hasta Vallecas. regulares y legionarios atacan en la Casa de Campo y asaltan la Ciudad Universitaria protegidos por los cañones del cerro Garabitas. Allí, en las trincheras, junto a las facultades, en las salas del Clínico, les paran los milicianos socialistas, republicanos, anarquistas y comunistas, las brigadas internacionales pueblo de Madrid,hombres y mujeres que no les dejarán pasar. Dentro de la ciudad hay otro frente en el que miles de personas sobreviven al miedo. Ya no hay apenas paseos, pero aún se fusila al margen de la ley. Durante cuatro largos meses de combate, Madrid será la patria del sufrimiento. Cuando, agotados, descansen los frentes, seguirá la batalla en el cielo. Bombas sobre Alcalá, bombas sobre El Prado,bombas sobre Atocha ... Arden las chabolas del barrio de Tetuán, arde el paladio de Liria ... Una alfombra de niños muertos cubre Getafe. Y apenas la punzada del hambre. Ya no hay qué comer en Madrid, pero Madrid resiste. A oscuras, las calles están desiertas y ciegas, resuenan las descargas de fusilería, el chasquido rítmico de las ametralladoras y, de vez en vez, los cañonazos densos y opacos. En el pecho la angustia, la zozobra y el dolor de todo por todo. Pero Madrid resiste. Y se hace leyenda. Jorge M. Reverte La batalla de Madrid, Ed. Crítica
06/09/2004
ACTIVIDADES CULTURALES EN EL CENTRO CIVICO DE LA FUENSANTA.
La iniciativa se completa con una exposición fotográfica
El centro cívico del barrio de La Fuensanta acogió ayer un taller de memoria histórica en el que participaron unos 30 mayores que expusieron sus vivencias sobre la Guerra Civil y la dictadura franquista, según comentó ayer a este diario María Jesús Martos, presidenta del colectivo Aypmen (Asociación de Ayuda a Personas Mayores). Esta actividad, que se completa con una exposición fotográfica y videoproyecciones, se ha desarrollado "a iniciativa de los mayores", según Martos, quien ha destacado la buena acogida de esta idea que ha servido para que los mayores "transmitan a los más jóvenes lo que pasó en aquella época". Uno de los objetivos del taller es "que las personas mayores tengan una satisfacción al ser ellas las protagonistas", además de hacer reflexionar "a los participantes para que comprendan que sus experiencias vividas son hechos importantes para la historia del país y para la sociedad en la que vivimos". El taller se enmarca en el programa de fiestas de la Velá de La Fuensanta y el Foro para la Recuperación de la Memoria Histórica de Andalucía ha recogido unas fichas entre los participantes para incorporarlas a sus archivos. Diario de Córdoba El grupo “Recuperando la Memoria de la Historia Social de Andalucía” de CGT.A se ha dirigido a María Teresa Fernández de la Vega Sanz, Vicepresidenta Primera del Gobierno, solicitándole información respecto al Acuerdo del Consejo de Ministros celebrado en León el pasado 23 de julio sobre la constitución de una Comisión para analizar la temática de la Recuperación de la Memoria, dada la escasa información disponible, así como que sea convocado ante dicha Comisión para exponer sus opiniones y sugerencias sobre esta temática. En la carta, este grupo de CGT.A manifiesta que “... interesaría saber, por ejemplo, en qué facetas de lo que se ha dado en llama, públicamente, Recuperación de la Memoria Histórica se va a actuar (exilio, presos y trabajos forzados, fosas comunes, desaparecidos, expoliación-robo de patrimonio personal, facilidad en el acceso y tratamiento de los archivos del franquismo, etc.” Así como “ quiénes compondrán esta Comisión, y se piensa en convocar a organizaciones (partidos, sindicatos, asociaciones específicas, etc.) y personas concretas (historiadores, investigadores, familiares de desaparecidos, etc.) para trasladar sus informaciones, pareceres y sugerencias”. De igual manera se sugiere “..que se tuviera en cuenta que, siendo lo simbólico de gran importancia...... una sesión –de esta Comisión- analizara la represión en los campos de concentración, .....se celebrara en Dos Hermanas (Sevilla), teniendo así la oportunidad de visitar ‘El Canal de los Presos’ (el Canal del Bajo Guadalquivir) y el lugar donde estuvo ubicado el campo de concentración de Los Merinales, abierto hasta 1962 y por donde pasaron miles de presos-esclavos. O bien que cuando se tratara sobre la represión en las cárceles, podría ser un lugar de referencia El Puerto de Santa María, cuyo Penal ha sido una de las peores instalaciones carcelarias de España vinculadas a la represión franquista”. Y por último, tras exponer las diferentes iniciativas en las que viene trabajando este grupo desde hace años (Banco Audiovisual para la Memoria Social de Andalucía, iniciativa que fue aprobada por unanimidad en el Parlamento de Andalucía en el 2000; Homenaje y Edición de las Memorias del Dr. Pedro Vallina; Estudio de Investigación y edición del Convenio Colectivo de la Construcción en Sevilla de 1936; la iniciativa El Canal de los Presos, y la recientemente puesta en marcha, junto a la AMHyJA, del proyecto “Todos los nombres”). CGT-Andalucía Transportaba 2.500 refugiados españoles perseguidos por Franco
En el marco de las celebraciones del centenario del natalicio del poeta Pablo Neruda, en el Muelle Prat de la ciudad de Valparaíso, se realizó un encuentro con motivo de la conmemoración de los 65 años del arribo a este puerto del barco "Winnipeg" con 2.500 refugiados españoles que huyeron de la guerra civil o fueron arrancados de las cárceles de Franco, por la solidaridad internacional. El encuentro consistió en la realización de una actividad artístico-cultural que contó con la participación de alrededor de un centenar de los aproximadamente 400 personas, entre hombres y mujeres, que aún sobreviven a la tragedia que tuvieron que enfrentar producto de los acontecimientos ocurridos en España con la caída de la República y la instauración posterior de la dictadura de Francisco Franco. Los refugiados llegaron un 3 de septiembre de 1939 al puerto de Valparaíso. El destacado pintor José Balmes, Premio Nacional de Arte, junto al Consejo Nacional de la Cultura, fue uno de los organizadores de la actividad, que estuvo entre los emocionados testimonios del difícil viaje que debieron realizar quienes pudieron escapar de la cruenta guerra civil o de los campos de concentración. En declaraciones a la prensa, Balmes recuerda: "Era de noche en Valparaíso cuando llegamos. Toda la bahía estaba iluminada, casi nadie se movió de la cubierta hasta el amanecer. Había sol de primavera ese día. En tierra, rostros y manos nos entregaban su amistad, su bienvenida. Después de mucho tiempo sabíamos nuevamente el significado de un abrazo. El tren nos llevó pronto a Santiago, y al paso lento por las estaciones gentes que no conocíamos nos entregaban rosas y claveles. Al amanecer, miles de hombres y mujeres nos esperaban en la estación Mapocho en medio de una multitud de cantos y banderas. Era el comienzo de un exilio distinto", recuerda. José Balmes narra que -pese a sus entonces 12 años- c¡omo Pablo Neruda y Delia del Carril vestidos de blanco y con sombrero, en ese comienzo de verano de 1939, recibían la avalancha de hombres, mujeres y niños. Relata que allí, junto al "Winnipeg", que estaba pegado al malecón se les otorgaron, en nombre de Chile, papeles con timbres y fotos que los convertían nuevamente en ciudadanos. Agrega que el viaje fue casi interminable, porque se trataba de un barco que había sido carguero de pescado. Sus camarotes eran literas de seis camas de madera. Pero la esperanza de seguir con vida y gozar de la libertad mitigaba la dureza del viaje, que tuvo recalada en dos islas francesas". Román Pascual García y Balmes recuerdan con nitidez los pormenores de lo que fue el embarque en el puerto francés de Trompeloup. Pauillac en los primeros días de agosto de 1939 y la travesía del Atlántico. Destacan además el esfuerzo desplegado por Pablo Neruda para lograr el embarque de los refugiados y cómo éstos llegaban desde distintos puntos de Francia con la esperanza de la libertad reflejada en sus rostros, sobre todo ante la amenaza del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, que desató a su llegada a territorio chileno. Pablo Neruda, por encargo del presidente Pedro Aguirre Cerda y del Frente Popular, hizo las gestiones para el traslado de los refugiados a Chile. Pascual García, recuerda que el paso del Canal de Panamá fue uno de los mayores alivios, que en ese entonces él tenía 21 años y que había combatido en la guerra durante 3 años, y había además logrado fugarse de un campo de concentración del franquismo. En sus recuerdos narra que la travesía del océano Atlántico se produjo en medio del temor de que el barco fuera hundido por los submarinos alemanes. Y cuenta que podían ver incluso los periscopios de estos submarinos, dado que el nazi-fascismo estaba por desatar la Segunda Guerra Mundial, la que se declaró cuando ellos llegaron a Chile. Los testimonios indican que en el barco a los niños se les hacía clases, y había un pequeño comedor y hospital para los enfermos. Incluso en el viaje murió una persona, pero nació una niña, que fue bautizada con el nombre de América Winnipeg. Entre los diversos refugiados españoles que arribaron en el "Winnipeg" hay destacadas figuras del ámbito nacional, en el desarrollo de actividades productivas, comerciales, de la medicina, y, de las diversas expresiones del arte, la cultura y la intelectualidad. Entre ellos destaca el pintor José Balmes, la pintora Roser Bru, el profesor y diseñador gráfico Mauricio Amster, el ya desaparecido historiador Leopoldo Castedo, el periodista deportivo Isidro Corbino y los tres hermanos Pey: Raúl, Víctor (ingenieros) y Diana (música) . La llegada del "Winnipeg" con los refugiados españoles, producto del trabajo desplegado por Pablo Neruda, es el reflejo del sentimiento humanista y de su compromiso militante que abrazaba el poeta, y de la solidaridad del pueblo chileno con las víctimas de la barbarie fascista. Neruda en su paso por la vida, no sólo fue uno de los grandes poetas de las letras hispanas también fue cónsul en diversos países, fue Senador de la república, representando al Partido Comunista, fue candidato presidencial por la misma entidad política y embajador en Francia del gobierno del presidente Salvador Allende. En su obra cumbre el "Canto General", en el capítulo XII denominado "Los ríos del canto", no sólo le dedica sus poemas a Rafael Alberti o hace mención de García Lorca, también le escribe un poema homenaje a Miguel Hernández que fuera asesinado en los presidios de la dictadura franquista. La solidaridad de Neruda no sólo se manifiesta con los refugiados del "Winnipeg" también juega un papel importante en la solidaridad con el poeta Marcos Ana, que finalmente producto de la solidaridad internacional es arrancado desde las cárceles de Franco. Neruda con su legado poético, humanista y de compromiso militante contribuye así, a recuperar la memoria histórica del pueblo español. Eduardo Andrade Bone" El republicano Manuel Fernández Arias, que participó en la liberación de París, recibirá la medalla de plata de Asturias
Tres de la tarde. El avión procedente de París aterriza en Asturias. En él viaja Manuel Fernández Arias. Este hombre de 85 años, natural de Ibias, colaboró en la liberación de París del yugo nazi en la II Guerra Mundial. Era agosto de 1944. Sesenta años después de caer herido en la batalla de Normandía, Fernández Arias recibe los esperados y merecidos homenajes. El pasado 25 de agosto participó en los actos celebrados en París, en los que se descubrió una placa en honor a los republicanos españoles que lucharon contra el fascismo en Francia. Mañana recibirá la medalla de plata de Asturias. Ha tenido que pasar más de medio siglo para reconocer el esfuerzo de los exilados españoles. «Aunque sea tarde, cae bien», asegura con una sonrisa de satisfacción mientras toma un café solo en el aeropuerto, acompañado del consejero de Justicia, Seguridad Pública y Relaciones Exteriores, Francisco Javier García Valledor. «Lo de París fue muy emocionante», explica. Pero la medalla de Asturias le satisface especialmente. «Asturias para mí siempre fue sagrado, puro. Yo no me contentaba con decir que era español. Yo decía que era asturiano. Incluso en esos momentos en los que no era bueno decir que se era de aquí», recuerda. Desde entonces, vive en la Bretaña francesa, una tierra con muchas vinculaciones con Asturias. Allí se casó con Paulette y todavía allí viven juntos. Pero una enfermedad impidió a su mujer viajar hasta Asturias para asistir al homenaje. Sin embargo, y pese a los años, sigue sintiéndose asturiano. En su conversación se mezclan giros lingüísticos asturianos con un casi imperceptible, pero inevitable, acento francés. Manuel Fernández Arias luchó con su padre en la guerra civil española en defensa de la legalidad republicana. Fue apresado y pasó varios meses en la cárcel de Gijón y en el campo de concentración de San Marcos, en León. Consiguió escapar a Francia, donde se alistó en la Legión Extranjera. Pero la rendición del mariscal Petain ante Hitler le llevó a Túnez. Allí conoció al general Leclerc, que reunió a un grupo de hombres a los que entrenó en Marruecos para entrar en el más duro de los combates. Muchos eran los españoles que lucharon en esa División. Hoy sólo quedan vivos dos: Fernández Arias y un catalán, Luis Royo. «Éramos de los más jóvenes de la compañía. Ahora somos buenos amigos», asegura mientras recuerda la amistad que, entonces, les unió a todos. «Éramos una gran hermandad. Ya sabes, todos por uno y uno por todos. Nunca vi una discusión entre dos españoles, lo que no pasaba aquí en esos años. Allí estábamos todos por lo mismo, sin historias de política ni nada». Este asturiano desembarcó en Normandía el 1 de agosto. «Con todos nuestros tanques. Eran los más modernos del momento y necesitábamos mucho espacio», explica. Fue uno de los momentos de la historia con mayúsculas. Herido en combate Pero, en plena batalla, la metralla de un proyectil alemán le alcanzó en el hombro. Resultó herido y sus compañeros le trasladaron hasta un vehículo sanitario para su traslado. «No estuve en la batalla final. Yo llegué a París en camilla cuando la ciudad ya estaba liberada. Pero recuerdo que todo era una fiesta. La calle estaba llena de gente». Lamenta no haber seguido entonces con la lucha, «porque nuestra intención era seguir por los Pirineos para liberar España también. Pero no pudimos. Una lástima». Con un permiso especial de París, Manuel Fernández Arias volvió a Asturias en 1957. «Me dio pena encontrar el país como estaba». Siempre estuvo pendiente de lo que pasaba en su tierra. Desde Bretaña siguió con atención todos los acontecimientos que cambiaron España desde 1975. «Se ve con mucha satisfacción. Todo lo que sea ir a mejor es bueno, y este país iba a mejor». Ahora, en este 2004, para este ex combatiente, «España es lo mejor de Europa». Con el consejero de Justicia comenta la situación actual del país. «Ha sido como un flash. Ahora, por primera vez después de mucho tiempo, España ve definitivamente la luz», comenta satisfecho. «El presidente Zapatero tiene otras formas». Por desgracia, las guerras, muy distintas de las que se hacían antes, continúan. «Nunca aprobé la guerra. Porque no sólo son los soldados que luchan en el campo de batalla. Es toda la población civil, las familias que sufren con esto. Es terrible». Es la voz de la experiencia. Érika VALLES La Nueva España Asturias recupera, tras 46 años de espera, el legado del militar ovetense que defendió Madrid
Casi cincuenta años después de su muerte la voluntad del general Miaja se ha cumplido al fin. Todos sus objetos personales se incorporarán desde hoy a los fondos del Archivo de Indianos en Colombres. Para cumplir los deseos testamentarios del ovetense que organizó la defensa de Madrid durante la guerra civil ha vuelto a Asturias su sobrino Fernando Rodríguez Miaja, que le acompañó al exilio mexicano. "Quería que sus cosas se donaran a un museo cuando volviera la democracia a España", explicó ayer en Oviedo. La familia ha pasado años buscando el lugar más apropiado para depositar su legado. La primera opción fue el Museo del Ejército, en Madrid, pero finalmente las raíces asturianas ganaron la batalla. La amistad de los Miaja con Rafael Fernández, presidente del Principado en la etapa preautonómica y miembro del patronato del museo de Colombres, fue decisiva. "Me habló de la posibilidad de llevarlo al Archivo y, al ser asturiano, nos pareció el lugar más indicado". Después de una primera entrega realizada hace ya quince años, los últimos recuerdos que posee la familia pasarán desde hoy a manos del Principado. Un busto de Mariano Benlliure, la placa Laureada de Madrid, la Campanilla de la Junta de Defensa de Madrid y el primer recibo de su paga como teniente son parte de los ayudarán a ilustrar la memoria histórica de Miaja. En la nueva remesa, peso a todo, faltará una pieza especial que acompañó a Miaja en toda su carrera: la pistola del general, que permanece en México, a la espera de la autorización del Ministerio del Interior para sacarla del país. "Me hubiera encantado traerla ahora, con el resto de objetos, pero esperamos que el trámite se solucione pronto". Con la donación, la familia quiere contribuir a la recuperación de la memoria y a evitar la caída en el olvido de una parte de la historia de España, además de cumplir la voluntad del militar. "Volvería a hacer lo mismo", opina su sobrino de la trayectoria del general al recordar su tenacidad. El sobrino que le acompañó en la guerra y conoció como secretario personal los entresijos de la defensa de Madrid no lo duda: "El general actuaría igual. Como buen ovetense, era muy terco". En la confusión de los primeros días de la guerra, Miaja recibió del Gobierno de la República el encargo de impedir la caída de la capital en manos de los golpistas. Lo consiguió hasta el final. Colombres lo recordará. CAROLINA GARCIA La voz de Asturias Entrevista a José Antonio Ponce, primer edil por IU en el Ayuntamiento de El Borge
Controvertido y ‘revolucionario’, el alcalde de El Borge, José Antonio Ponce, lleva diez años a cargo de este municipio de la Axarquía que cuenta, aproximadamente, con un millar de habitantes. Siempre rodeado de polémica debido a su convencida lucha por la instauración de la III República, Ponce ha estado en Caracas apoyando la reelección de Hugo Chávez. Usted se define como comunista-republicano. ¿Cree que esta tendencia ideológica tiene cabida en el entramado social y político actual? Por supuesto que sí, el comunismo lucha por las libertades y la Democracia. De hecho, en el panorama político español, el partido (el PCE) colaboró firmemente durante la Transición y en la evolución de este país, incluso con el tema de la monarquía, aspecto en el que fuimos bastante transigentes en aquellos momentos. Somos una de las formaciones que puede ir con la cabeza bien alta por defender siempre la libertad y la igualdad. El comunismo, no obstante, ha evolucionado de forma significativa desde su inicio como doctrina, pero... no siempre ha gozado de popularidad entre los ciudadanos... La forma de entender esta ideología es diferente en cada país. Los partidos comunistas de Italia, Francia, Portugal y España, por ejemplo, luchan por defender ante todo los derechos humanos y la equidad entre personas desde el respeto a la libre elección de cada uno, además de potenciar la igualdad económica entre seres humanos. Sería un error compararnos con países como la antigua Unión Soviética o Corea del Norte. De todas formas, cualquier formación política o ideológica comete errores y no por eso se califican todas sus actuaciones de forma negativa. Véase por ejemplo el cristianismo, que en alguna época no ha hecho las cosas bien y sin embargo no se le juzga bajo un criterio negativo. ¿Qué principios económicos sustentan esta ideología? Estamos totalmente en contra del neoliberalismo. La mayor injusticia que vivimos en la actualidad es la repartición desigual de los bienes. Las diferencias económicas son apabullantes. Al parecer, no se tiene conciencia de que millones de niños se mueren en el mundo por no tener acceso a medicamentos ni a una alimentación mínima. En un viaje a Chiapas, al que fui invitado por personas cercanas al subcomandante Marcos, vi como los indígenas morían literalmente de hambre y, mientras, los tres hombres más solventes de México concentran casi el 80 por ciento de la riqueza. Esto debería ser ilegal, aparte de que es inhumano. El Borge intenta aportar su granito de arena desde la posición que tiene, ya que éste es el único Ayuntamiento que contempla un 1% por ciento de sus presupuestos destinados a ayuda humanitaria. Algunas calles y plazas de El Borge tienen nombres de personajes reconocidos: Avenida Che Guevara, Plaza de La Pasionaria, calle de La República... Le gusta a usted recordar mitos revolucionarios... Desde luego, defendemos nombres que entendemos que son importantes y merecen permanecer en la memoria histórica de todos. Además, tenemos el honor de que siempre nos ha acompañado gente ilustre en las inauguraciones de las calles. Así, la hija de La Pasionaria, Amaya Ruiz, descubrió la placa que daba el nombre de su madre a una de las plazas. Es bueno reivindicar la imagen de los revolucionarios: Sandino, el Che, Mandela... todas estas personas nos pueden enseñar mucho sobre la dignidad. La gente del pueblo ha aceptado bien que estos personajes den nombre a las zonas emblemáticas de la localidad, pero no obstante, antes de tomar ninguna decisión nos hemos reunido con las distintas asociaciones del pueblo para llegar a un consenso total. El Borge es un pueblo de izquierdas, de hecho es la zona de España donde el Partido Popular tiene menos votos, así que los ciudadanos están de acuerdo con estas actuaciones. Ha estado usted en el referéndum que ha posicionado nuevamente a Hugo Chávez en la presidencia de Venezuela. ¿Debería aprender algo el Gobierno español del chavismo? Bueno, creo que son sociedades y situaciones distintas. En el caso de Venezuela el proceso que se está viviendo es muy importante, ya que de forma totalmente democrática Chávez se ha reafirmado como presidente. El país está viviendo una auténtica revolución, al tratarse de una experiencia donde por fin el pueblo se siente partícipe. Yo he vivido de primera mano las enormes manifestaciones que apoyaban al chavismo días antes del referéndum, y tuve la suerte de ser invitado por el alcalde de Caracas y el ministro de Educación a compartir escenario con el presidente en uno de sus mítines. Chávez es muy querido por la gente más desfavorecida, puesto que ven que ahora sí hay médicos que les atienden; tienen comida y poder de decisión. Los venezolanos han sido gobernados por políticos corruptos puestos en cargos importantes por Estados Unidos. Hay que tener en cuenta que Venezuela es uno de los cinco países del mundo que más petróleo posee y esto hace que muchos ojos e intereses estén puestos en su Gobierno. Chávez es un hombre que defiende al pueblo y esta actitud no siempre gusta. España, más que asimilar el chavismo, debería colaborar firmemente con América Latina en general; antes de llevar soldados a la guerra deberían enviar médicos, bomberos y todo tipo de ayuda humanitaria a nuestros pueblos hermanos. Siendo la sociedad española eminentemente monárquica, ¿cómo convencería usted a la ciudadanía de que este país debería ser republicano? Creo que no es del todo cierto que España sea monárquica, de hecho pienso que si se hiciera un sondeo o referéndum la República ganaría de forma contundente. Pero para esto haría falta crear un debate social. Desde mi posición siempre lucharé por la instauración de la III República. El problema es que existe una especie de pacto de silencio por parte de los medios y del Estado para que no se establezca este tipo de debate. De todas formas, el argumento que apoya la caída de la Monarquía se basa en la figura del Rey, ya que es un jefe de Estado que no se ha elegido democráticamente, sino que está ahí por una cuestión de cuna. Nosotros entendemos que se trata de un anacronismo; el pueblo debe elegir quién debe ser su autoridad máxima, para cumplir con la definición de Democracia. Además, toda la parafernalia que rodea a la Casa Real la pagamos todos los españoles como, por ejemplo, la Boda del Príncipe, que fue un acto en el que todos colaboramos económicamente pero no todos estábamos invitados. Alcalde, ¿qué ocurrió en El Borge el día del enlace entre el Príncipe de Asturias y Doña Letizia? Lo que ocurrió fue una anécdota y además pura coincidencia. El tan recordado corte de luz del 22 de mayo estaba previsto con meses de antelación. Para acometer las obras de la piscina era necesario quitar un cable y proceder al corte de electricidad. La oposición trató de sacar provecho con este tema, argumentando que tanto el alcalde como la corporación eran republicanos, y quisieron dejar ver que el suceso se había producido de una manera intencionada. Yo aseguro que no nos dimos cuenta de que el corte de luz coincidía con el día de la Boda Real. El equipo de Gobierno es republicano y el alcalde también, y nunca se ha negado eso. De hecho, yo he estado almorzando con los reyes de este país y he dejado bien patente mi ideología, ya que al sentarme con ellos llevaba la bandera republicana, pero en lo acaecido aquel 22 de mayo no existía ningún tipo de boicot contra la Casa Real. De todas formas entiendo que este tipo de actuaciones tengan eco en los medios de comunicación, pero insisto en que fue sólo una coincidencia. Y a los que piensan que lo hizo usted adrede, ¿qué les diría? Hasta cierto punto admito que piensen así, tiene una cierta lógica. Un mes antes del enlace nosotros estábamos haciendo un homenaje a los ocho concejales republicanos de la corporación primigenia de la II República que se constituyó en junio de 1931. Con esto quiero decir que no nos ocultamos y que tenemos bien claro hacía dónde se dirigen nuestros principios. Todavía de vez en cuando, al asistir a alguna reunión en Málaga, cuando hablo con los delegados de la Junta me siguen haciendo bromas y preguntando si fue realmente la obra de la piscina lo que provocó el corte en el suministro de energía. Es normal, pero en ese caso fue un hecho fortuito. El Borge se quedó sin luz el día de la boda de los príncipes Uno de los momentos más polémicos del mandato de José Antonio Ponce fue precisamente el pasado 22 de mayo, día en el que se producía y se retransmitía el enlace Real entre los ahora Príncipes de Asturias. En esa fecha estaba previsto, por parte de la compañía eléctrica, un corte de luz para que una empresa municipal pudiera realizar una serie de trabajos en la piscina pública de la localidad. La finalidad era que la susodicha instalación pudiera terminarse a tiempo para poder ser inaugurada a mediados del mes de junio. En su momento, el primer edil de El Borge aseguró a los medios de comunicación que “en ningún momento se tuvo en cuenta que la jornada de trabajo coincidía con la ceremonia matrimonial de Don Felipe de Borbón”. La electricidad fue restablecida en todo el pueblo cuando había transcurrido la mitad de la Boda, debido a la insistencia del grupo político de la oposición y de algunos vecinos, ya que la previsión horaria del corte de luz abarcaba desde primera hora de la mañana hasta la media tarde de ese mismo día. El asesinato más oscuro de la Guerra Civil tiene móvil, asesinos y cómplices, pero no cadáver. El cuerpo de Federico García Lorca yace en una fosa común junto a un maestro y dos banderilleros miembros de la CNT. Allí los dejaron sus asesinos en la madrugada del 19 de agosto de 1936. Ésa es la teoría, pero nadie la ha podido comprobar hasta ahora. Sólo hay una forma de asegurarse: recuperando el cuerpo. Los familiares del profesor y de uno de los toreros promueven la reapertura de la fosa, para llevar los restos de los suyos a un lugar más digno. Pese a la oposición de parte de la familia Lorca, la iniciativa sigue adelante, apoyada por Juan Caballero, el alcalde socialista de Alfacar (Granada), pueblo donde está la fosa. Ian Gibson, biógrafo del poeta, se ilusiona con la posibilidad de desentrañar los últimos datos de un misterio al que ha dedicado dos tercios de su vida. ¿Dónde lo mataron exactamente? ¿Lo torturaron? "Un dato sobre su muerte es mejor que 100 libros", explica. Gibson cree que serviría sobre todo para sacar a Lorca de ese indigno lugar y recuperar la memoria de su asesinato. "Ni siquiera hay una calle grande en Granada que lo recuerde, y eso que es el español más amado en el mundo", señala. Sobre la oposición de la familia, el historiador es tajante: "Lorca pertenece a la humanidad, no a su familia. Es un emblema, dio su vida por España, es un mártir". Su delito confeso: ser poeta, republicano y homosexual. Laura García Lorca, nieta del dramaturgo granadino, cree que las excavaciones serían una "falta de respeto a un lugar sagrado", una zona donde están enterradas entre 3.000 y 4.000 personas, víctimas de una represión especialmente dura. Pide que se acate la decisión de Isabel, hermana de Federico, que ni siquiera pudo visitar la zona ante el dolor que le producía el recuerdo. Los familiares de los compañeros de tragedia de Lorca están en otra batalla. Sólo quieren cerrar una historia trágica, pagar una deuda. Nieves Galindo, nieta de Dióscoro, el maestro de Pulianas (Granada), lo tiene claro: "Mi padre tenía 27 años cuando se llevaron a mi abuelo. Intentó evitarlo, y acabó en la cárcel. Le segaron la vida, iba para médico y se quedó en albañil. Siempre quiso recuperar el cuerpo de su padre, enterrarlo bien. Murió sin poder hacerlo, pero ahora yo terminaré el trabajo. Tenemos derecho". El nieto de Francisco Galadí, que se llama igual que este banderillero de la CNT, también quiere homenajear a su padre, que tenía 10 años en 1936 y murió hace seis sin poder cumplir su obsesión: recuperar los restos del abuelo. "Hasta ahora nadie tenía interés. Tenemos que aprovechar este momento". Los familiares, representados por la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica, siguen adelante. Técnicamente, la operación es lenta, pero relativamente sencilla. Hay tres posibles zonas identificadas, separadas por unas decenas de metros, alrededor de la zona llamada Fuente Grande por los cristianos y Ainadamar (de las Lágrimas) por los árabes. Miguel Botella, antropólogo de la Universidad de Granada, que ha colaborado en exhumaciones en Perú, Chile y Argentina, está preparado para trabajar cuando le den el permiso. Sostiene que con la tecnología actual, de sondas electromagnéticas, es relativamente fácil encontrar la fosa. Y aún más distinguir los cadáveres, porque es muy conocida la fisonomía de Lorca y el maestro, por ejemplo, perdió una pierna en un accidente de tranvía. El alcalde, que ha iniciado los trámites y confía en resolverlos en breve, admite que será doloroso, pero necesario. "Aún hay terror. Aquí todo el mundo vio muertos por los campos y en las carreteras. Los fantasmas de la guerra aún planean". La mayor parte de la historia de la muerte de Lorca es conocida: Ramón Ruiz Alonso, ex diputado de la CEDA, lo detuvo en casa de Luis Rosales, y el comandante falangista José Valdés lo mandó matar. Cuando abran la fosa se sabrá además si obedecieron al general Queipo de Llano, que desde Sevilla le dijo a Valdés: "Dale café, mucho café". (Tomado de El País, España)
08/09/2004
 En el orden financiero, la República tenía ventaja porque controlaba las sustanciales reservas de oro del Banco de España, cuya movilización serviría como medio de pago de los suministros importados del extranjero, en tanto que sus enemigos carecían de recursos constantes análogos y sólo disponían de sus posibilidades exportadoras para obtener divisas aplicables a las ineludibles compras exteriores. Esta ventaja inicial en recursos industriales y financieros por parte de la República hizo creer a algunos de sus dirigentes que la prueba de fuerza planteada por los sublevados podría ganarse. Así lo hizo explícito Indalecio Prieto en una alocución radiada el 8 de agosto [de 1936] de buscado tinte optimista (por más que la realidad conocida no fuera tan idílica): "¿De quién pueden estar las mayores posibilidades de triunfo en una guerra? De quien tenga más medios, de quien disponga de más elementos. Esto es evidentísimo... Pues bien: todo el oro de España, todos los recursos monetarios válidos en el extranjero, todos, absolutamente todos, están en poder del Gobierno. (...) Todo el poder industrial de España... está en nuestras manos". En términos militares, los sublevados contaban con la totalidad de las bien preparadas y pertrechadas fuerzas de Marruecos (especialmente, el contingente humano de la temible Legión y de las Fuerzas de Regulares Indígenas: "los moros") y con la mitad de las fuerzas armadas existentes en la propia Península, con una estructura, equipo y cadena de mando intactos y funcionalmente operativos. El mayor problema en este ámbito residía en las dificultades de transporte del llamado "Ejército de África" a la Península (habida cuenta de la falta de flota y aviones para llevarla a cabo), motivo por el cual el general Franco había emprendido sus propias gestiones para hacer posible la empresa mediante la solicitud del apoyo aéreo italiano y alemán. El 25 de julio, desde Tetuán, Franco solicitaba nuevamente al cónsul italiano en Tánger ese apoyo ("12 aviones de transporte, 10 aviones caza y 10 aviones de reconocimiento") y daba cuenta de la favorable situación militar presente: "Franco me asegura que con tal material y con fuerzas armadas y armas de que dispone es seguro éxito". Frente a la relativa confianza militar que imperaba en el área sublevada, en la zona republicana las autoridades estaban realmente aterradas por la situación en su fuero interno. Tanto que Santiago Casares Quiroga dimitió de su cargo de jefe del Ejecutivo el mismo día 18, el republicano moderado Diego Martínez Barrio fracasó en su efímero intento de formar un gobierno para mediar con los rebeldes aquella tarde-noche y, por último y por exclusión, el azañista José Giral tuvo que sustituirlo al frente de un nuevo Gabinete exclusivamente republicano el 19 de julio de 1936. Para entonces era evidente que el Gobierno había sufrido la defección de más de la mitad del generalato y de cuatro quintas partes de la oficialidad, viéndose obligado a disolver la casi totalidad de sus unidades por decreto de aquel 19 de julio: "Quedan licenciadas las tropas cuyos cuadros de mando se han colocado frente a la legalidad republicana". Ese mismo día, muy consciente de su falta de medios y pertrechos bélicos, Giral remitía su demanda telegráfica de ayuda militar al nuevo Gabinete del Frente Popular que había asumido el poder en Francia escasamente dos meses antes. La gravedad de la situación se acentuaba porque, dada la ausencia de esos instrumentos coactivos, la defensa de la legalidad republicana había quedado en manos de milicias sindicales y populares improvisadas y a duras penas mandadas y dirigidas por los escasos mandos militares que se mantuvieron leales. Y había sido una combinación de esas fuerzas de seguridad leales y milicianos sindicales y partidistas la que había conseguido el aplastamiento de la sublevación en las grandes capitales y centros urbanos. Como reconocería después un periodista anarquista barcelonés que participó en los combates al lado de las fuerzas de la Guardia Civil y de la Guardia de Asalto: "La combinación fue decisiva. A pesar de su combatividad, de su espíritu revolucionario, la CNT sola no habría podido derrotar al ejército y a la policía juntos. De haber tenido que luchar contra ambos, en unas pocas horas no habría quedado ni uno de nosotros". No obstante la catástrofe que supuso la práctica disolución de su Ejército, la República pudo congratularse por retener en sus manos casi dos tercios de la minúscula fuerza aérea y algo más de la anticuada flota de guerra, cuya marinería se había amotinado contra los oficiales rebeldes y había implantado un bloqueo del estrecho de Gibraltar para evitar el traslado de las decisivas tropas marroquíes al mando del general Franco. En definitiva, aunque habían triunfado ampliamente en la España rural y agraria, el fracaso de los militares sublevados en las partes de España más modernizadas, incluyendo la propia capital del Estado (cuyo dominio conllevaba el reconocimiento jurídico internacional), les obligaba a emprender su conquista mediante verdaderas operaciones bélicas. El golpe militar parcialmente fallido devenía así en una verdadera y cruenta guerra civil. Y como ningún bando disponía de los medios y el equipo militar necesarios y suficientes para sostener un esfuerzo bélico de envergadura, ambos se vieron obligados a dirigirse de inmediato en demanda de ayuda a las potencias europeas más afines a sus postulados, abriendo así la vía al crucial proceso de internacionalización de la contienda. La distribución inicial de fuerzas materiales entre los dos bandos contendientes ofrecía, por tanto, la imagen de un empate virtual imposible de alterar con la movilización de los recursos propios y endógenos. Y nada en esa situación coyuntural hacía presagiar una victoria total o una derrota sin paliativos por parte de ninguno de ambos contendientes. Mediación internacional Por si fuera poco, más adelante, en varias ocasiones durante el despliegue cronológico del conflicto (en virtud de razones internas tanto como exteriores), volvió a parecer sumamente improbable dicho final efectivo y tomó cuerpo como posibilidad viable la idea de una mediación internacional o una capitulación negociada para poner término al conflicto: en el verano de 1937, cuando las primeras ofensivas republicanas en Brunete y en Belchite demostraron la existencia de una máquina militar con cierta capacidad de ataque y maniobra (con el consecuente desánimo italo-germano y las paralelas gestiones anglo-francesas en pro de un armisticio); en el invierno de 1937-1938, cuando tiene lugar la única victoria ofensiva republicana con la ocupación efímera de la ciudad de Teruel (en el contexto de una tensión creciente de la entente anglo-francesa ante la anunciada anexión alemana de Austria), y en el verano de 1938, cuando el asalto republicano en la desembocadura del Ebro desbarata el avance franquista sobre Valencia y da origen a la batalla más larga y cruenta de toda la contienda española (en vísperas de la grave crisis germano-checa que puso a Europa al borde de la guerra general). Sin embargo, ni un armisticio, ni una mediación internacional, ni una capitulación negociada y condicionada pusieron término al conflicto fratricida. Y no fue así al final por varias razones difíciles de aquilatar y ponderar en su medida exacta. El presidente Azaña, ya en su exilio en Francia desde febrero de 1939, enumeraría con notable perspicacia las razones de la abrumadora derrota republicana (más que los motivos de la victoria total franquista): "El presidente considera que, por orden de importancia, los enemigos del Gobierno republicano han sido cuatro. Primero, la Gran Bretaña [por su adhesión al embargo de armas prescrito por la política colectiva de No Intervención]; segundo, las disensiones políticas de los mismos grupos gubernamentales que provocaron una anarquía perniciosa que fue total para las operaciones militares de Italia y Alemania en favor de los rebeldes; tercero, la intervención armada italo-germana, y cuarto, Franco (...)". En efecto, al igual que había sucedido con los beligerantes de la I Guerra Mundial, los dos bandos combatientes en la contienda civil española tuvieron que hacer frente a tres grandes y graves problemas inducidos por la Guerra Total en el plano estratégico-militar, en el ámbito económico-institucional y en el orden político-ideológico. En gran medida, el éxito o fracaso de sus respectivos esfuerzos bélicos dependió de la acertada resolución de estas tres tareas básicas. A saber: 1º. La reconstrucción de un Ejército combatiente regular, con mando centralizado y jerarquizado, obediencia y disciplina en sus filas y una logística de suministros bélicos constantes y suficientes, a fin de sostener con vigor el frente de combate y conseguir ulteriormente la victoria sobre el enemigo o, al menos, evitar la derrota. 2º. La reconfiguración del aparato administrativo del Estado en un sentido fuertemente centralizado para explotar y hacer uso eficaz y planificado de todos los recursos económicos internos o externos del país, tanto humanos como materiales, en beneficio del esfuerzo de guerra y de las necesidades del frente de combate. 3º. La articulación de unos "Fines de Guerra" comunes y compartidos por la gran mayoría de las fuerzas sociopolíticas representativas de la población civil de retaguardia y susceptibles de inspirar moralmente a esa misma población hasta el punto de justificar los grandes sacrificios de sangre y las hondas privaciones materiales demandados por esa cruenta y larga lucha fratricida. A juzgar por el curso y desenlace de la Guerra Civil, parece evidente que el bando franquista fue superior al bando republicano en la imperiosa necesidad de configurar un Ejército combatiente bien abastecido, construir un Estado eficaz para regir la economía de guerra y sostener una retaguardia civil unificada y moralmente comprometida con la causa bélica. Y, sin duda, el contexto internacional en el que se libró la contienda española impuso unas condiciones favorables y unos obstáculos insuperables a cada uno de los contendientes. No en vano, sin la constante y sistemática ayuda militar, diplomática y financiera prestada por la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini, es harto difícil creer que el bando liderado por el general Franco hubiera podido obtener su rotunda victoria absoluta e incondicional. De igual modo, sin el asfixiante embargo de armas impuesto por la política europea de No Intervención y la consecuente inhibición de las grandes potencias democráticas occidentales, con su gravoso efecto en la capacidad militar, situación material y fortaleza moral, es altamente improbable que la República hubiera sufrido un desplome interno y una derrota militar tan total, completa y sin paliativos. Informe confidencial En este sentido, es bien revelador el juicio contenido en el siguiente informe confidencial elaborado por el agregado militar británico en España para conocimiento de las autoridades británicas: "Es casi superfluo recapitular las razones (de la victoria del general Franco). Éstas son, en primer lugar, la persistente superioridad material durante toda la guerra de las fuerzas nacionalistas en tierra y en el aire, y, en segundo lugar, la superior calidad de todos sus cuadros hasta hace nueve meses o posiblemente un año. (...) Esta inferioridad material [de las tropas republicanas] no sólo es cuantitativa, sino también cualitativa, como resultado de la multiplicidad de tipos [de armas]. Fuera cual fuera el propósito imparcial y benévolo del Acuerdo de No Intervención, sus repercusiones en el problema de abastecimiento de armas de las fuerzas republicanas han sido, para decir lo mínimo, funestas y sin duda muy distintas de lo que se pretendía". "La ayuda material de Rusia, México y Checoslovaquia [a la República] nunca se ha equiparado en cantidad o calidad con la de Italia y Alemania [al general Franco]. Otros países, con independencia de sus simpatías, se vieron refrenados por la actitud de Gran Bretaña. En esa situación, las armas que la República pudo comprar en otras partes han sido pocas, por vías dudosas y generalmente bajo cuerda. El material bélico así adquirido tuvo que ser pagado a precios altísimos y utilizado sin la ayuda de instructores cualificados en su funcionamiento. Tales medios de adquisición han dañado severamente los recursos financieros de los republicanos". [Informe del mayor E. C. Richards, de 25 de noviembre de 1938]. El acierto de ese juicio del analista militar británico resulta corroborado por un informe remitido a Berlín por el embajador alemán en España, Eberhard von Stohrer, tras la ocupación de Cataluña y en vísperas del colapso de la resistencia republicana. A tenor del mismo, "las causas de la derrota roja" eran las siguientes: "La explicación de la decisiva victoria de Franco reside en la mejor moral de las tropas que luchan por la causa nacionalista, así como en su gran superioridad en el aire y en su mejor artillería y otro material de guerra. Los rojos, todavía sacudidos por la batalla del Ebro y en gran medida lastrados por su escasez de material bélico y sus dificultades de suministros alimenticios, fueron incapaces de resistir la ofensiva". [Despacho del 19 de febrero de 1939]. Todo lo anterior no quiere decir, ni mucho menos, que la política de No Intervención (la "traición de las democracias" que tanto denunciarían los líderes republicanos) fuera la razón única y exclusiva de la victoria de Franco y de la derrota de la República. De ningún modo parece posible o razonable suscribir este tipo de sencillas explicaciones unicausales y unilaterales. Frente a ese tipo de argumentaciones cabría subrayar, en todo caso, que tan importante en el desenlace de la guerra como esa persistente inhibición de la entente franco-británica habría sido la sistemática intervención italo-germana y las limitaciones de la asistencia soviética, por mencionar sólo las dimensiones internacionales presentes y operantes en la contienda. De todos modos, a nuestro juicio, lo que sí resulta innegable es otra dimensión más compleja y trascendental de esta faceta del asunto. A saber: el hecho de que el contexto internacional conformado por la realidad práctica de la política europea de No Intervención incidió de manera directa y con resultados diferenciales sobre el esfuerzo de guerra de ambos bandos contendientes y sobre sus ineludibles tareas para hacer frente a la Guerra Total. Dicho en otras palabras: los condicionamientos del marco internacional plantearon ventajas notorias e impusieron servidumbres sustanciales que cada uno de los bandos utilizó, sorteó o sobrellevó a fin de engrosar su capacidad de acción militar, fortalecer la moral de combate de su población civil de retaguardia, y acrecentar la eficacia de su aparato estatal y el aprovechamiento de sus recursos económicos. Y en este engarce y conexión dialéctica entre contexto internacional y circunstancias internas se fueron labrando las razones de una victoria total y los motivos de una derrota sin paliativos. La opinión de Rojo La justa ponderación de todos estos factores concurrentes a la hora de explicar el modo y manera de terminación de la guerra civil española cuenta con un precedente tentativo muy notable y distinguido. Se trata de la estimación realizada, apenas unos meses después de terminada la contienda, por el general Vicente Rojo Lluch (1894-1966), jefe del Estado Mayor Central del Ejército Popular de la República y auténtico estratega supremo del bando derrotado. Su balance, por eso mismo, tiene especial valor testimonial al proceder de quien fuera el antagonista fundamental que tuvo Franco en el plano militar durante la contienda. A juicio del general Rojo, "las causas del triunfo de Franco" se debían a un conjunto de razones correlacionadas que atendían a varios frentes distintos: "En el terreno militar, Franco ha triunfado: 1º. Porque lo exigía la ciencia militar, el arte de la guerra. (...) 2º. Porque hemos carecido de los medios materiales indispensables para el sostenimiento de la lucha. (...) 3º. Porque nuestra dirección técnica de la guerra era defectuosa en todo el escalonamiento del mando. (...) En el terreno político, Franco ha triunfado: 1º. Porque la República no se había fijado un fin político, propio de un pueblo dueño de sus destinos o que aspiraba a serlo. (...) 2º. Porque nuestro gobierno ha sido impotente por las influencias sobre él ejercidas para desarrollar una acción verdaderamente rectora de las actividades del país. (...) 3º. Porque nuestros errores diplomáticos le han dado el triunfo al adversario mucho antes de que pudiera producirse la derrota militar. (...) En el orden social y humano, Franco ha triunfado: 1º. Porque ha logrado la superioridad moral en el exterior y en el interior. (...) 2º. Porque ha sabido asegurar una cooperación internacional permanente y pródiga". [Vicente Rojo, ¡Alerta los pueblos! Estudio político-militar del periodo final de la guerra española]. Cabría discutir el orden de prelación y la importancia respectiva de cada una de esas razones expuestas por el general Rojo con los característicos laconismo y contundencia castrenses. Pero apenas cabe dudar que todas ellas tuvieron su parte correspondiente, mayor o menor, en la conformación del resultado final de la Guerra Civil con su victoria absoluta y su derrota total. Así lo permitiría corroborar un repaso más detallado y minucioso a las tres grandes dimensiones interiores operantes en la contienda y al contexto exterior determinante que actuó como marco envolvente y condicionante de la misma. Enrique Moradiellos El parque del cementerio de San Rafael sigue pendiente de trámites.
La viceportavoz del grupo municipal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Málaga, Isabel Martínez, solicitó ayer al equipo de gobierno que acelere los trámites para la construcción del parque denominado ‘Luchadores por la libertad’, ubicado en el antiguo cementerio San Rafael. Este proyecto fue aprobado por unanimidad en un Pleno del pasado año 2003 “para recuperar la memoria histórica y rescatar del olvido a aquellas personas asesinadas durante el periodo de la Guerra Civil", según recordaron desde la coalición en un comunicado. Martínez destacó que tras las gestiones realizadas por IU, la concejala de Economía y Hacienda, Carolina España, manifestó que “ya se han realizado las actuaciones precisas por parte de la empresa municipal Parcemasa y el recinto ya está a disposición de la Gerencia Municipal de Urbanismo" para ejecutar el citado proyecto. Para la coalición, “es necesaria una mayor implicación del Ayuntamiento de la ciudad que ayude a la identificación, estudio y exhumación, en su caso, de las fosas comunes del cementerio de San Rafael", con una actuación arqueológica de urgencia y con la delimitación de la zona de actuación. Asimismo, la concejala de IU-LV-CA solicitó que se ponga en marcha una mesa compuesta por el Consistorio, la Asociación Malagueña por la Memoria y la Justicia y el Foro por la Memoria Histórica para decidir los detalles del Monumento en recuerdo a los fusilados republicanos durante el Franquismo. En este sentido, consideró necesario solicitar que se incluya una partida específica en los Presupuestos Municipales de 2005 para acometer el contenido de la moción aprobada por el Ayuntamiento malagueño en la localización e identificación de las fosas comunes, la dotación de medios materiales y económicos para llevar a cabo las excavaciones, la construcción del monolito y el traslado de los restos al cementerio de San Gabriel. Diario de Málaga" Juan Carlos Manzanal Azpilicueta / (DNI: 15.912.253-W) Soy el hijo de un afectado de la dictadura franquista, (Priscilo Manzanal Lastra), y quiero decir que he vivido desde niño la amargura de mi padre durante todo este tiempo. Su delito, luchar por los derechos de los más oprimidos que son los pobres, él lo hizo como joven comunista, estuvo primero en la cárcel de ondarreta, después en la de Martutene. Tenían que dormir sobre una esterilla en el todavía fresco cemento, esto y la malnutrición, pues era pobre y no tenía para comprar en el economato, le llevaron a contraer una enfermedad grave a los huesos, se libró de la mili pero no del control policial cada vez que venía el Azor. Llevo dos años tratando de tramitar la indemnización de mi padre. Hoy en día estamos con el recurso por una circular mal hecha. Después de la revisión nos pidieron las causas de su encarcelamiento bien especificadas, han quedado bien claras en una nueva certificación gracias a un funcionario todo hay que decirlo. Tenemos la esperanza de que se lleve a cabo la indemnización, pues somos como otros tantos los que rozamos la necesidad, además nos pertenece ya que está aprobada en el Parlamento Vasco. Sirva también la presente para que no caiga en el olvido el contencioso, ni en saco roto, ya que fueron los políticos los que pusieron en canción a las víctimas y en evidencia ante sus familiares y amigos. También sirva para que comprendan que aunque insuficiente, es a base de granitos de arena como se consigue la paz y valga de reconocimiento por todo el sufrimiento de tantos años. Diario Vasco La sala de exposiciones de Caja España (Palencia) acoge hasta el 29 de septiembre una muestra fotográfica de Albert-Louis Deschamps
E n el momento en que realizó estas fotografías, Louis-Albert Deschamps pertenecía a la plantilla del servicio fotográfico de L’illustration, semanario francés de aires conservadores. Cuando estalló la Guerra Civil en España, el rotativo empezó a reflejar los acontecimientos con un talante aséptico de notario de hechos, pero adhiriéndose cada vez más a la visión franquista. El reportero se atuvo a la línea marcada por la junta militar del ejército franquista. Es así como, en esta muestra de 60 fotografías en blanco y negro del Archivo General de la Guerra Civil española de Salamanca que acoge Caja España hasta el 29 de septiembre, aparecen las bondades procedentes del nuevo orden, que reparten víveres entre la población civil o alimentan a los niños en comedores del Auxilio Social. El hecho mismo de que las fotografías de ambiente callejero no respondan a un afán propagandístico las convierte en un eficaz alegato sobre las miserias sufridas por la población civil. En un recorrido que le llevó al fotógrafo de la ría bilbaína hasta Santander, y luego a Madrid o la población barcelonesa, los prisioneros republicanos hacinado en Montjuich o el camino hacia la frontera francesa para terminar con sobrecogedora vista del Madrid callejero en los días que siguieron inmediatamente la rendición, con el páramo en que se convirtió la Ciudad Universitaria, último escenario de combates encarnizados. El que contemple la muestra se dará cuenta de que el autor no sólo distancia del fragor del conflicto sino que siquiera comunica la inmediatez del calor humano entre la población civil. Son sesenta fotografías correctas, aunque carentes de emoción. No obstante, ese distanciamiento con que Deschamps enfoca esas parcelas de miseria humana suministra documentos, fríos y aleccionadores, a la devastadora Guerra Civil española. Diario Palentino La Comandancia General carece desde ayer de dos placas simbólicas que fueron instaladas en los años 1936 y 1939. Se trata de la placa que conmemoraba el alzamiento franquista y de aquella que recogía el parte de la victoria del ejército franquista sobre el republicano. Este hecho ha sido acogido con gran satisfacción por parte del Colectivo Ciudadano para la Supresión de Símbolos Franquistas (Cocissfra), cuyo portavoz, Enrique Delgado, recordó ayer en un comunicado que a esta situación se ha llegado después de que en julio del año 2001 esta entidad denunciase ante la Fiscalía de Málaga la inexistencia del escudo de España en la fachada de la Comandancia, donde sí se mantenían, sin embargo, las placas mencionadas. Tras la sentencia favorable de septiembre de 2001, sólo faltaba cumplir la segunda parte del articulado de la Ley 33/1981, que es la que obliga, recuerda Delgado, a retirar de los edificios institucionales la simbología del anterior régimen. Desde Cocissfra expresan su «más absoluta felicidad» por la retirada de las placas. Museo Militar Desde la Comandancia General se informó ayer a través de un comunicado que dentro de los trabajos de mantenimiento periódico a que está siendo sometido el edificio del Cuartel General, se ha procedido a la retirada de las placas de la fachada que han sido depositadas en el Museo Militar, de Melilla la Vieja. Europa Sur
10/09/2004
Una comisión interministerial se ocupará de la recuperación de la memoria histórica.El Consejo de Ministros aprobará con toda probabilidad hoy un real decreto para crear una comisión interministerial en la que se estudiará la situación de las víctimas de la Guerra Civil y el franquismo, y buscará su "rehabilitación moral y jurídica". Es el primer paso del Ejecutivo socialista para resolver las múltiples demandas de las asociaciones que reivindican la recuperación de la memoria y que incluyen la reapertura de las fosas comunes de la Guerra Civil o la revisión de los expedientes judiciales de los presos republicanos. La creación de esta comisión es una de las medidas que va a tomar el Gobierno para abordar las numerosas peticiones de asociaciones que solicitan la recuperación de la memoria histórica: la desaparición de las definiciones despectivas en los expedientes de los presos republicanos, la inclusión de las víctimas de la etapa de la transición -como los muertes en los sucesos de Vitoria en 1976- o la mejora de las ayudas a las víctimas de la represión y sus familiares. La comisión interministerial, que presidirá la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, que se ha ocupado personalmente de este asunto, se constituye, según fuentes del Gobierno, para "echar a andar" en un asunto que sigue levantando grandes polémicas -incluida la que rodea la retirada de símbolos franquistas de calles, plazas e iglesias de media España- y está envuelto en un magma legislativo y administrativo. El Gobierno ya ha dado muestras de abordar esta cuestión al mostrarse dispuesto a sufragar la recuperación de los restos de las víctimas de la Guerra Civil enterradas en fosas comunes o enviar una delegación, encabezada por el presidente del Senado, Javier Rojo, a los actos conmemorativos del 60 aniversario de la liberación de París de los nazis, en la que tuvieron un papel protagonista los republicanos españoles. La creación de esta comisión, reclamada durante años al Partido Popular y nunca lograda, implica que el Gobierno se pone a trabajar tal y como le había instado una proposición no de ley aprobada en el Parlamento el pasado 1 de junio. La iniciativa surgió de los grupos pequeños, nacionalistas e Izquierda Unida; siempre muy interesados en este tipo de asuntos. Los socialistas, de la mano del diputado Ramón Jáuregui, presentaron una enmienda transaccional. Primero se recordaba el acuerdo unánime de la Comisión Constitucional de noviembre de 2002, con el PP en el Gobierno. Entonces se condenó por primera vez en el Congreso el golpe franquista y se instó al Ejecutivo a ayudar a todos aquellos que, por ejemplo, quieran reabrir las fosas de la guerra para recuperar los restos de sus seres queridos. Pero las asociaciones se quejan de que siguen trabajando sin ayuda oficial, y piden que el Ejecutivo abra una oficina de apoyo para estos asuntos. La proposición también instaba a sistematizar la legislación sobre este asunto y ampliarla a la reparación de daños "producidos durante la transición a la democracia, un tanto confusa y deslavazada". Por último, se pedía al Ejecutivo que facilite el acceso a datos sobre la represión franquista para "rescatar la historia". El Gobierno también analizará hoy dos informes. Uno sobre la situación actual del Prestige y otro relativo al 1% cultural. En este último informe se apunta la creación de una comisión que coordine el destino del dinero que invierten los ministerios en conservar el patrimonio nacional y adquirir obras de arte. CARLOS E. CUÉ (El Pais) El historiador ovetense echa por tierra el concepto de las dos Españas al atribuir la contienda a la lucha entre reformistas, reaccionarios y revolucionarios.De una forma serena, pero inquisitiva, el historiador ovetense Enrique Moradiellos revisa las circunstancias que provocaron nuestra Guerra Civil y concluye que aquella brutal contienda fraticida no fue una gesta heroica ni un caso de locura trágica y colectiva, sino algo más complejo y, a la par, prosaico. En su último libro, '1936. Los mitos de la Guerra Civil', ve aquel estallido de irracionalidad como un «profundo cisma de extrema violencia en la convivencia de una sociedad atravesada por múltiples líneas de fractura interna». Además, echa por tierra el concepto de las dos Españas al atribuir el conflicto a reformistas, reaccionarios y revolucionarios. -¿A qué mitos se refiere en su obra? -Al heroico y al trágico. El primero surge justamente durante el conflicto y tiene por objeto dar una interpretación a cada bando de lo que está haciendo en la guerra. Es el mito de una gesta heroica y maniquea. Es la España contra la anti-España, si nos ponemos en el bando franquista, o el pueblo contra los privilegiados, si nos situamos en el bando republicano. Son perfiles míticos de un combate a vida o muerte entre dos bandos que necesariamente son distintos el uno del otro. Si cambiamos el contenido del formato, tenemos lo mismo para el caso franquista que para el republicano. En el franquista, esa visión de la gesta heroica toma la forma de una lucha por la nación y por la religión -por Dios y por España-, lo que significa que su enemigo está demonizado, está contra Dios, y es apátrida, al servicio de potencias extranjeras. En el bando republicano, el formato dualista maniqueo toma la forma, como dije antes, de una lucha del pueblo contra los explotadores, de los demócratas antifascistas contra los reaccionarios fascistas. -¿Cuál es su razón de ser? -Lo dijo José María Pemán poco antes de iniciar la guerra de una manera muy clara. Tiene el sentido de movilizar a su propio bando hasta el punto de poder exigir a esa población que dé la vida, la suya propia, la de sus hijos y sus madres, en favor de la causa. Decía Pemán: «Las masas son cortas de vista; sólo distinguen los colores crudos: el rojo y el negro». Los años 60 -¿Cuándo surge el segundo mito, el que usted denomina trágico? -La guerra como una cruzada, como una batalla contra el fascismo, se mantiene mucho tiempo en el ámbito del discurso público y también en el historiográfico. Pero, progresivamente, ya en los años 60, aparece ese nuevo formato mítico. La guerra va presentándose como una locura trágica colectiva, como una carnicería entre hermanos inútil. Dos son los elementos a considerar a la hora de saber por qué 20 años después surge este nuevo mito: el inevitable reemplazo generacional y la desaparición de las condiciones sociales y materiales al compás del intenso proceso de desarrollo y modernización socio-productiva de esos años 60, que se dio en llamar desarrollismo. Aparentemente, es un estallido de irracionalidad general donde unos se matan a otros equitativamente, por lo que todos son culpables. -¿Cuándo comienzan a ponerse en entredicho esos dos mitos? -De Hugh Thomas en adelante, la historiografía emprendió el vuelo y empezó a examinar las contradicciones, los perfiles oscuros que hay tanto en el mito de la gesta heroica, como en el de la locura trágica. Todos fuimos culpables por igual. En mi opinión, era importante tratar de poner al servicio de un público lector medianamente informado más de un cuarto de siglo de investigación historiográfica serena, paciente, bastante callada y siempre inquisitiva sobre lo que fue aquel fenómeno. Se ha investigado mucho y se saben muchas cosas, pero, a medida que se saben más, se ve la manifiesta inadecuación de cualquiera de estos mitos para explicar lo que fue la génesis del conflicto, su desarrollo y su desenlace. La reconciliación -¿Por qué esta nueva revisión de la Guerra Civil española? -Porque entiendo que aún hay una gran persistencia de las dos grandes familias míticas: la gesta heroica y la locura trágica. Si el primer mito justificó la movilización bélica y dio cuenta de por qué la gente moría, el segundo legitimó algo importantísimo: la reconciliación nacional. Permitió esa transformación de principios de cultura cívica en los años del tardofranquismo que puso las bases morales y cívicas para una operación de desmantelamiento pacífico de la dictadura y una transición política a la democracia. -Aunque una cosa implique la otra, ¿hubo una victoria franquista o una derrota republicana? -Hubo una victoria absoluta e incondicional del bando franquista y una derrota total y sin paliativos de la República. Ésta se desplomó internamente por empuje del enemigo y por las circunstancias internacionales que coadyuvaron a la eficacia de ese empuje. Es como las dos caras de una moneda: son conceptos conjugados que no cabe separarlos. La victoria total y absoluta de un bando significó la derrota total y sin paliativos del otro. No hubo dos Españas que se lanzaron al cuello a muerte, ni la España legal frente a la real, ni la España joven frente a la vieja, como los poemas de Antonio Machado podrían hacernos creer. Hubo una lucha triangular, escenificada en las llamadas tres 'r': reformistas, reaccionarios y revolucionarios. En España, como en Europa, no había fascistas contra comunistas o socialistas frente a cristianos. Había reformistas democráticos, encarnados en Manuel Azaña; reaccionarios, autoritarios o totalitarios, Calvo Sotelo o José Antonio Primo de Rivera, y revolucionarios colectivistas, Largo Caballero, 'Pasionaria' o Durruti. -¿Cuál fue el quid de la cuestión? -En España, la potencia respectiva de reformistas demócratas y reaccionarios autoritarios era muy igual y así lo demuestran las convocatorias electorales, con una peculiar diferencia, que el tercero en discordia -los revolucionarios- tuvieron capacidad para derribar a Azaña en el primer bienio e intentar derribar al Gobierno cedista en el segundo, pero nunca para suplantarlos, tomar el poder y estabilizar la situación. Cuando se da ese empate de impotencias, surge la posibilidad de dirimir el conflicto no por medios políticos, constitucionales o electorales, sino mediante el recurso de las armas. -Si la contienda no se hubiese internacionalizado, ¿el resultado hubiera sido el mismo? -Eso es un contrafactor histórico y Dios me libre de meterme en tal cosa. Lo que sabemos es lo que sucedió. Que la guerra, que en principio estaba virtualmente paralizada en las primeras semanas, porque ningún bando tenía armamento para continuar, deja de estarlo cuando la internacionalización del conflicto proporciona apoyo a uno o lo niega a otro para llevar adelante las operaciones bélicas. Por lo tanto, es incomprensible la guerra civil sin el fenómeno de la internacionalización. Ninguna de las tareas que debe abordar un bando ante una guerra hubiera podido ser acometida ni por franquistas ni por republicanos sin el concurso exterior. -¿A qué tareas se refiere? -Ante todo y sobre todo, configurar un ejército combatiente, que es estructura de mando jerárquica, experiencia y disciplina en sus filas y que es logística de suministros materiales constantes y suficientes, que repongan los que se gastan. ¿Y aquí dónde radicaba la industria militar? Era mínima y, además, estaba fraccionada. Una quedó en Barcelona, otra en el País Vasco y otra en Oviedo. La conexión exterior -¿De dónde provenían entonces las armas? -Pues de la conexión exterior. En un caso, por un crédito ítalo-germano por envío de material bélico italiano y alemán con apoyo diplomático, y en otro, por movilización de las divisas que se entregan y se envían en tres cuartas partes a Moscú para que la Unión Soviética, convirtiéndolas en divisas, pague los suministros -alimenticios y petrolíferos- que sostienen al bando republicano. Si eliminamos la conexión exterior, la guerra no hubiera durado ni tres semanas. -¿A quién hay que atribuir la iniciativa? -No fue Europa la que decidió intervenir en España. Fueron los españoles -los dos bandos a la par- quienes recurrieron al exterior para dirimir sus responsabilidades. La lucha fue endógena; surgió internamente en España; fueron los españoles los que quisieron ir a las armas para dirimir el conflicto de competencias y de hegemonías. Que recurrieran al exterior estaba dado en el contexto de una Europa que iba acercándose a su segundo conflicto mundial en apenas 50 años. El Comercio Digital La localidad canguesa de Vega de Rengos cuenta desde ayer con una placa de mármol en recuerdo de todas las personas que allí fueron fusiladas en el año 1936, apenas se inició la contienda civil española. Organizado por el Ayuntamiento de Cangas del Narcea y la Asociación de Familiares de Fosas Comunes de Cangas del Narcea, el acto contó con la presencia del alcalde de Cangas del Narcea, José Manuel Cuervo, la concejala de Cultura, Mónica Díaz, el concejal de Medio Rural, Samuel Areces, el presidente de la Asociación de Familiares de Fosas Comunes, Joaquín Rodríguez, miembros del Ateneo Republicano de Gijón,y vecinos y familiares de los fusilados. En un ambiente puramente republicano, donde se exhibieron numerosas enseñas tricolor, a las doce del mediodía Joaquín Rodríguez, presidente de la Asociación de Fosas Comunes, y Dorita Fernández, allegada de uno de los fusilados, descubrían el monolito, ubicado en la tapia del que fue el antiguo camposanto veigueño, y lugar donde se produjeron los fusilamientos. En el monolito se puede leer la siguiente inscripción: «En honor de las mujeres y hombres de Cangas del Narcea asesinados por la barbarie fascista». A continuación, varios ramos de flores fueron depositados frente al monolito por el numeroso público asistente. En su intervención, Cuervo señaló que el monolito representa todo un símbolo de dignidad para las personas que allí perdieron la vida en 1936, y se congratuló de que después de tanto tiempo se pueda recordar lo acontecido, desde la convivencia y la tolerancia que actualmente rigen este país. También recalcó que «tarde o temprano la justicia acaba llegando», como ha sido el caso de los fusilados de Vega de Rengos. Para concluir, el regidor cangués espera que «este símbolo», refiriéndose al monolito, «sirva para que las nuevas generaciones se conciencien, y no se vuelvan a repetir actos como los ocurridos en el transcurso de la guerra civil». Joaquín Rodríguez delegó en Joaquín Álvarez, uno de los represaliados del régimen franquista, su intervención. Álvarez, que no pudo contener las lágrimas, al igual que muchos de los asistentes, quiso destacar sobre todas las cosas el sufrimiento que la guerra ocasionó con los fusilamientos, dejando huérfanos a muchos niños, «a los que luego repudió», como aseguró que fue su caso. «Muchos conocidos y vecinos vivimos señalados hasta la llegada de la democracia, la cual nos devolvió la dignidad que el franquismo nos había robado». Desde la Asociación de Familiares de Fosas Comunes se agradeció al Ayuntamiento cangués la colaboración en la organización de los actos, al igual que el hecho de que haya sufragado en su totalidad el coste del monolito en recuerdo de los fusilados. Discurso pronunciado por la dirigente comunista en París, el 8 de septiembre de 1936
Trabajadores de París! ¡Demócratas franceses! Desde la España que lucha por su libertad y por la libertad de todos los pueblos, frente a la pérfida agresión de la reacción española y del fascismo internacional, venimos aquí, al París de la Comuna y de la Gran Revolución, a deciros en qué condiciones luchan nuestros combatientes, lucha y muere nuestro pueblo. Venimos aquí en demanda de solidaridad para con la República Española, seguros de que nos ayudaréis; confiados en que vosotros, que tantas páginas gloriosas de luchas tenéis en vuestra historia, sabréis comprendernos, sabréis ayudarnos. La sublevación del ejército ha dejado al Gobierno republicano sin los más elementales medios de defensa. Pero al levantarnos a cerrar el paso al devastador torrente fascista, que arrasa nuestras villas, que destruye nuestras ciudades, no nos detuvimos a contar cuántos era nuestros enemigos, ni pensamos tampoco en el desvalimiento en que la sublevación militar dejaba a la República, al privar a ésta de las armas fundamentales necesarias para su defensa. Pensamos solamente, impulsados por un movimiento nacional, espontáneo, de dignidad, que ceder sin resistencia a la agresión sería innoble cobardía, que ni el pueblo ni la historia podrían jamás perdonarnos. Y sin ninguna vacilación, unidos en el mismo sentimiento y con la misma decisión de cerrar el paso al fascismo y defender la República y la democracia, comunistas, socialistas, republicanos, anarcosindicalistas y nacionalistas vascos nos lanzamos a la lucha dispuestos a toda clase de sacrificios, porque no ignorábamos lo que el fascismo representa y de lo que es capaz la reacción española. La represión de Asturias es un ejemplo próximo y elocuente. Y no podíamos, sin abdicar de nuestra dignidad humana y española, ni someternos al degradante yugo fascista, ni poner mansamente la cabeza bajo el hacha del verdugo. Consciente de lo que nuestra lucha significa, el pueblo español prefiere morir de pie a vivir de rodillas. Al lado de los rebeldes, apoyándolos en su agresión contra la República y contra el pueblo, participan fuerzas fascistas extranjeras, cuyos aviones bombardean las abiertas ciudades españolas. Y mujeres y niños, víctimas inocentes del odio salvaje de la reacción española, caen para siempre, abatidos por la metralla enemiga, y pagan con su sangre y con su vida el delito de vivir en la España republicana, en la España que no acepta ser convertida en una cárcel fascista, en una base de agresión de la reacción internacional. Hemos venido a Francia en representación del Gobierno republicano y de los combatientes que en todos los frentes proclaman su voluntad de lucha, en defensa de la libertad de España, en defensa de la libertad de todos los pueblos, cuya suerte se decide en nuestra patria. Hemos venido a deciros a vosotros, heroicos descendientes de los combatientes de la Comuna, de los vencedores de la Bastilla, a deciros la profunda inquietud que ha producido en nuestro pueblo, en nuestros combatientes, en nuestro Gobierno, la negativa del Gobierno francés a vender armas al Gobierno español, violando los acuerdos establecidos entre ambos y por los cuales el Gobierno francés se comprometía a vender al español las armas que necesitaba para su defensa. Se han cerrado las fronteras con España. Con ello se priva a los combatientes españoles de la posibilidad de resistir. Con ello se coloca al pueblo español ante el terrible dilema de entregarse cobardemente a los agresores o de aceptar sin posibilidad de resistencia el exterminio por las bandas fascistas y reaccionarias de lo más joven, de lo más progresivo, de los más combativo de nuestro pueblo. Y nosotros nos negamos a aceptar esta disyuntiva, que entrañaría el horror de la victoria del fascismo en España. Que entrañaría para el pueblo francés la amenaza de agresión de guerra del otro lado de los Pirineos. ¡Camaradas y amigos franceses! ¡Hombres y mujeres de la Francia de la Gran Revolución, de los Derechos del Hombre y de la Comuna! ¡Ayudadnos! ¡Ayudad a nuestro pueblo a defenderse! Exigid a vuestro Gobierno que no nos coloque un dogal al cuello del pueblo español, que lucha por su libertad y por la vuestra. ¡Madres y mujeres de Francia! ¡No os pedimos que sacrifiquéis a vuestros hijos ni a vuestros hombres! Os pedimos solamente que nos ayudéis a hacer cambiar la decisión del Gobierno francés que nos ata los pies y las manos frente a la agresión fascista. Sobra a nuestro pueblo heroísmo, pero el heroísmo no basta. A las armas de los rebeldes hay que poder oponer fusiles, aviones, cañones. Defendemos la causa de la libertad y de la paz. Necesitamos aviones y cañones para nuestra lucha, para defender nuestra vida, nuestra libertad, para impedir que los sublevados ataquen nuestras ciudades abiertas, asesinen a nuestras mujeres y a nuestros niños. ¡Necesitamos armas para defender la libertad y la paz! Y no olvidéis, y que nadie olvide, que si hoy nos toca a nosotros resistir a la agresión fascista, la lucha no termina en España. Hoy somos nosotros; pero si se deja que el pueblo español sea aplastado, seréis vosotros, será toda Europa la que se verá obligada a hacer frente a la agresión y a la guerra. Ayudadnos a impedir la derrota de la democracia, porque la consecuencia de esta derrota sería una nueva guerra mundial, que todos estamos interesados en impedir y cuyos primeros combates se libran ya en nuestro país. ¡Por nuestros hijos y por los vuestros! ¡Por la paz y contra la guerra, exigid que se abran las fronteras! ¡Exigid que el Gobierno francés cumpla sus compromisos con el Gobierno republicano español! ¡Ayudadnos a tener las armas que necesitamos para defendernos! ¡El fascismo no pasará, no pasará, no pasará!
13/09/2004
 El 24 de junio de 1941, 2 días después de que Hitler invada la URSS, el ministro de Exteriores, presidente de la Junta Política, "el cuñadísimo", arenga a los falangistas: "El exterminio de Rusia es una exigencia de la historia y del porvenir de Europa". Reproducimos la alocución anticomunista, que Radio Nacional transmitió el 27 de octubre con el objeto de captar voluntarios para la División Azul. Con plena conciencia España lanzó al mundo, el mismo día que empezaba en los campos de batalla la lucha a muerte del orden nuevo contra el comunismo, una frase que brota de los recuerdos más terribles del alma nacional: ‘Rusia es culpable’". Culpable de todos los crímenes, de todos los saqueos, de las más horrendas aberraciones políticas. El comunismo de Lenin y sus secuaces ha sido el bacilo que ha infestado a los individuos y a los pueblos. España podía gritarlo así al mundo porque durante tres años lo ha sentido en su carne. Lo podíamos gritar como españoles, como europeos y como hombres. Como españoles, porque la alianza del comunismo con las izquierdas burguesas nos expuso al peligro de dejar de ser una nación soberana y libre, para convetirnos en tierra colonial de los eternos enemigos; en lugar de paso para que las tropas de color, reclutadas en cualquier sitio de África, por los países de imperio negro, acudieran en defensa de los capitalismos judaico-masónicos que tenían su cónclave en Ginebra. Como españoles, porque ese virus rojo, operando en confabulación con los separatistas delirantes, quería convertir el "quehacer en la historia", que desde el siglo XV se llama España y ha cumplido la sagrada misión de engendrar veinte naciones de su fe y de su lengua, en un conglomarado informe de repúblicas pseudoindependientes, que se llamarían Catalunya, Euskadi, Galicia... y el Rif. El comunismo en España quería destruir la unidad de destino de los hombres, las tierras y las clases, y el honor nacional que en nuestro idioma y en nuestro sentimiento se llama independencia. Como europeos, podíamos gritarlo también. Porque en España, aun sin olvidar las humillaciones infligidas a su dignidad en el curso de la historia por los pueblos más fuertes, observaba, lealmente, todas las reglas que regían la comunidad internacional. Y nunca regateó su colaboración y los esfuerzos para mejorarlas, según en las asambleas ginebrinas procuró –ingenuamente– con su voz y el aliento de su gloriosa tradición jurídica servir este objetivo. Pero el monstruo comunista abrió un profundo foso en Europa y separó en dos mundos distintos aquella continuidad de veinte siglos de civilización cristiana. Frente a la odiosa e intolerable amenaza antihumana del puño cerrado, surgió otra concepción más generosa de la vida. El amor, la construcción, el orden, la fe y la armonía se opusieron al odio, la destrucción, la indisciplina, la desesperación y el caos. Lamentablemente, la riqueza del mundo prefirió cerrar el puño para conservar avaramente su opulencia, que abrir la mano de manera generosa para saludar y rectificar injusticias. Europa se partió en dos tremendas mitades cuando en los primeros días de verano de 1936, las democracias armaban a los asesinos para crear brigadas internacionales, mientras los países totalitarios enviaban sus hombres mejores a defender la civilización, amenazada de muerte en nuestro suelo. Europa se rompió en aquel comité de no intervención, en el que –en el mismo Londres y entre gentes dignas– intrigaban feroces los salteadores de banco, los asesinos de una cultura y una tradición, los judíos sanguinarios que se llaman todavía Litvinof y Maisky. Aquel mundo, partido por la hoz comunista, sufre ahora más salvación que el triunfo de los ejércitos anticomunistas. Como hombres, los españoles sabemos todo el horror y la ignominia de la dictadura del proletaridado armado en defensa del pueblo. Los lienzos rasgados a golpes de bayoneta; los Cristos decapitados, como los viejos sacerdotes; las eras quemadas, sin cosechar, como los viejos soldados de la fe; los palacios, los templos, las bibliotecas y los museos volados por la dinamita o convertidos en checas, donde la barbarie criminal de los instintos primitivos más feroces extremaba su crueldad y su refinamiento. Por eso, hombres españoles y europeos, con su triple conciencia intacta, los falangistas se alzaron contra Rusia el mismo día que Alemania declaraba la guerra. Y por eso salieron a las calles de un Madrid que todavía tiene abiertas las bárbaras heridas de nuestra guerra contra el comunismo pidiendo armas para volver al combate. Por eso España les abrió banderines de enganche, en los que todos –sin distinción de edad, de oficio, de fortuna o jerarquía– corrieron a alistarse. Hubo que seleccionar y limitar el número de combatientes, pero los que quedaron aguardan todavía –arma al brazo– a que un toque de relevo les dé ocasión de ir a reunirse en el fragor de la batala con sus hermanos de generación que se cubren de gloria en los frentes del Este. España les despidió con frenesí exaltado y ahora piensa en ellos todos los días con silenciosa y esperanzada emoción. Allá lejos sigue violentísima la lucha empezada en nuestro suelo el 18 de julio de 1936, y en ella tenemos muchos agravios que vengar. Entre otros, el de nuestros niños robados de sus hogares para ir a las escuelas de experimentación comunista. Muchos de estos niños –en el borde de la adolescencia– han sido convertidos en soldados rojos, contra su ideal, sus creencias y su sangre. Por todo esto es por lo que está en Rusia una División de voluntarios españoles, una División Azul, en la que figuran nuestros más entrañables camaradas, que combaten valerosa y conscientemente, junto a sus viejos camaradas alemanes e italianos, a quienes conocieron en las montañas de Santander, en las tierras de Aragón, junto a las riberas del Ebro, con otros nuevos, con quienes nos unen lazos de sangre, de fe o de ideales idénticos; los valerosos finlandeses, los húngaros, rumanos y eslovacos. La victoria está próxima y es ya inminente. La justicia divina amenaza implacable a la horda que desterrara al Cristo de los corazones humanos. Y está próximo el día en que aplastado para siempre el horror bolchevique, la Historia recobre su cauce de trabajo y cultura, despertando de la trágica pesadilla de la que Rusia es culpable. ¡Viva Franco! ¡Arriba España!  El gobierno anunció este viernes la creación de una comisión interministerial que se encargará de las víctimas de la dictadura de Franco (1939-1975) con el fin de crear una ley para su rehabilitación. La decisión anunciada tras el consejo de ministros es un primer paso en la línea de un proyecto de ley aprobado en junio de 2004 y referido a la situación de las reparaciones morales y económicas acordadas a las víctimas de la Guerra Civil (1936-1939) y del régimen franquista. Este texto sugería por primera vez que se reconociera e indemnizara a las víctimas de las persecuciones políticas llevadas a cabo en los primeros años de la transición democrática (1977-1982). Este último punto había hecho que el Partido Popular se abstuviera en la votación. Los pequeños partidos de izquierda querrían una comisión "de la verdad y la reconciliación" a imagen de las de Sudáfrica o Argentina. Estos partidos han depositado grandes esperanzas en el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, cuyo abuelo fue fusilado por los franquistas. Grupos como la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) confían en que el gobierno les financie los trabajos de excavación de fosas comunes de fusilados del franquismo, así como las identificaciones, incluso por medio del ADN, que estas asociaciones se han costeado solas hasta ahora. Las víctimas también quieren que se aborden temas más polémicos como la supresión de los símbolos franquistas (nombres de calles, placas conmemorativas, estatuas) todavía muy numerosos en España. En un primer momento, la comisión creada este viernes elaborará un informe sobre la situación del reconocimiento de los derechos de estas personas que "por su compromiso democrático fueron objeto de acciones represivas" desde el principio de la Guerra Civil. Las asociaciones de víctimas "serán escuchadas y participarán en los trabajos", aseguró la portavoz del ejecutivo español, María Teresa Fernández de la Vega.  Por España hemos aprendido que puede tenerse toda la razón y ser vencidos, que la fuerza puede derrotar al espíritu y que hay tiempos en que el valor no es su propia recompensa"(Albert Camus en 1945). "El 19 de julio de 1936 comenzó en España la Segunda Guerra Mundial. Esta guerra ha terminado en todas partes salvo, precisamente, en España. (...) La república española, en consecuencia, no ha cesado de ser traicionada o cínicamente utilizada. Por esto es quizá vano dirigirse, como lo hemos hecho otras veces, al espíritu de justicia y de libertad, a la conciencia de los gobiernos. Un Gobierno, por definición, no tiene conciencia. Tiene, a veces, una política, y eso es todo" (De un texto de Camus enviado a los jóvenes escritores españoles en el 20 aniversario de la guerra civil española). El 24 de agosto en el homenaje que el Ayuntamiento de París rindió a los republicanos españoles que fueron vanguardia en la liberación en la capital francesa había banderas republicanas y nos encontrábamos allí ciudadanos españoles que nos sentimos republicanos. Pues bien, ya empezó a deleitarnos el señor Rojo, presidente del Senado, al no mencionar ni una sola vez la palabra república en su discurso, ni habló tampoco de republicanos españoles, cuando sí lo hicieron, con brillantez y valentía, el alcalde de París y la alcaldesa del distrito donde se celebraba el acto. Añádase a esto que el programa de la televisión pública, Informe Semanal, emitió un reportaje el día 4 de septiembre sobre la efeméride celebrada en París y no ofreció ni una sola imagen de las banderas republicanas que flameaban en el homenaje. Omisión significativa, a decir verdad, tanto que me atrevería a aseverar que no es en modo alguno inocente. No entraba en lo esperado ni en lo esperable que el PSOE terminara por convertirse en un partido dinástico. Sin embargo, los hechos se están encargando de demostrarlo con nulo margen para las dudas. Pero se va más allá. Si el presidente del Senado habló de los españoles que lucharon contra el horror nazi, obvió algo que sabe cualquier ciudadano que haya pasado por la enseñanza obligatoria más elemental, es decir, que había otros españoles que combatían en la División Azul. Así, la palabra república sigue proscrita, continua siendo una especie de anatema para los partidos que no se salen de lo políticamente correcto, incluidos los rojazos del PSOE. Se diría que en este país se puede ser todo, excepto republicano. Se diría que nombrar la palabra república es mentar al diablo, y no sólo para los nostálgicos del franquismo, sino también para un partido que se llama socialista. La bandera de los españoles que entraron en la liberación de París era la tricolor. ¿Por qué esa bandera en Francia es un orgullo y tiene todas las gloriosas connotaciones de democracia, de libertad y de civilización, mientras que en una España teóricamente democrática se esconde como algo que escuece, que quema en las manos? Sería muy interesante que desde los partidos que, al menos en sus siglas, se proclaman de izquierdas se contestase a esta pregunta. ¿Por qué el presidente del Senado no menta la palabra república, por qué la televisión pública no emite imágenes de las banderas republicanas que había en el homenaje a los republicanos españoles que tanto contribuyeron a la liberación de París? Digamos de pasada que en el mencionado acto no ondeaba la bandera del actual estado monárquico, lo que no deja de ser significativo. Acaso tal cosa obedezca a que haya quien la pueda seguir identificando con la del franquismo, por muy desprovista que esté de yugo y de águila imperial. Insistimos en que fueron homenajeados republicanos españoles. A este respecto, convendría detenerse un instante en la función del sustantivo y del adjetivo. Concluyamos con estas palabras del texto de Camus en el vigésimo aniversario de la guerra civil española: "Yo he encontrado en la historia, desde que tengo la edad de hombre, muchos vencedores con cara odiosa. Porque leía en ellos el odio y la soledad. Y es que no eran nada, cuando no eran vencedores. Solamente para existir, les era necesario matar y esclavizar. Pero hay otra raza de hombres que nos ayuda a respirar, que no ha encontrado la existencia y la libertad sino en la libertad y la felicidad de todos y que puede, por tanto, encontrar, hasta en la derrota, razones de vivir y de amar. Esos hombres no estarán nunca solos". Al menos, siempre estarán con su bandera. Y con su república. La una y la otra no sólo eran tabúes en la España y en la televisión de Aznar. Parecen seguir siéndolo en la España y en la televisión de ZP. La república y su bandera, por prescripciones facultativas de la politiquería de pensamiento único, son proscritas y casi, casi malditas en la España de 2004. República esqueicida, España escocida. Luis Arias Argüelles-Meres  Las cenizas de Félix Gordón Ordás, presidente en el exilio de la II República, reposan desde el viernes en el Panteón de Hombres Ilustres del cementerio de León, dejando atrás dolorosos años de olvido en México, durante los cuales su generosidad y bondad fue conocida por numerosos españoles que llegaron a este país huyendo del fascismo, abocados a un destino incierto. El pasado año parte de sus restos fueron aventados en el parque de La Candamia, un deseo del político leonés que expresó en vida a su familia. Su esposa, Consuelo Carmona, fue en los últimos años la persona que quiso cumplir cada uno de los puntos escritos por su marido, una tarea nada fácil dada su avanzada edad. Gordón Ordás, veterinario de profesión, nació en Puerta Moneda, en la capital leonesa, en 1885. Ocupó varios cargos políticos con Azaña y fue varios meses ministro de Industria y Comercio con Alcalá Zamora. En 1936 fue nombrado embajador español en México y posteriormente en Cuba, Panamá y Guatemala. En el primer país permaneció en el exilio desde 1939 y desde allí ejerció como presidente de la República entre los años 1951 y 1960. El político falleció 13 años después, a los 85 años. Al homenaje del viernes al político leonés asistieron familiares y numerosos compañeros socialistas, entre ellos Alfonso Guerra, presidente de la Fundación Pablo Iglesias, quien dijo de Gordón Ordás que "vivió su exilio con España en el corazón". Guerra reprodujo unas palabras del que fuera presidente en el exilio de la II República: "Yo no apetezco otra dicha de futuro que la de poder regresar a una España dignificada para gozar del supremo deleite de morir y ser enterrado en León". Gordón Ordás tuvo siempre presente a León y según su familia no pasó un solo día en su vida sin acordarse del lugar donde nació.-
Jefe del Estado durante casi cuarenta años, su dictadura ha marcado nuestra historia. El 17 de julio de 1941, el Generalísimo pronuncia ante el Consejo Nacional del Movimiento un discurso trascendental donde defiende el papel del ejército, realiza uno de sus alegatos más firmes a favor del Eje, convencido de que la guerra en el continente está decidida, y proclama, una vez más, su cruzada contra del comunismo soviético. (Extracto)El ejército fue el crisol en que se fundió la común inquietud de nuestras juventudes. La unión sagrada que en sus filas se forjó hizo posible la victoria. Por primera vez en la historia contemporánea podemos decir que España manda en sus propios destinos, y mandará tanto más cuanto se afiance la unión y solidaridad de los españoles para nuestra empresa. La gloria de España descansa y descansará siempre en su unidad. Quien contra ella labora, sirve a los propósitos de nuestros enemigos. No es nuevo el sistema. Nuestra historia repetidamente registra como, al no podernos vencer por la fuerza de las armas, se provocaron desde el exterior aquellos procesos internos de disolución, que acabaron enfrentando españoles con españoles y que deshicieron a España material y moralmente. Contra todo aquello nos alzamos y dimos la sangre generosa de los mejores; pero no lo realizamos para volver de nuevo al punto de partida. Si la España envilecida por la República colmó nuestra paciencia y movió nuestro brazo, tanto nos disgusta y nos repugna la decadente que hizo posible aquel engendro. Tan despreciable es para nuestra obra el rojo materialista como el burgués frívolo, el traficante codicioso o el aristócrata extranjerizado. Tan grande y tan extenso ha sido el mal, que explica fácilmente que si en la gran obra de resurgimiento de España han de colaborar todos los españoles, su encuadramiento y su dirección corresponda a esa minoría inasequible al desaliento, que cuando España se perdía, alzaba su bandera de combate y, ante los gloriosos caídos en lucha desigual, levanto el bosque de sus brazos con sus palmas abiertas. Por eso he repetido tantas veces que terminada victoriosamente nuestra guerra, no acabó con ello nuestra lucha. Destruimos los ejércitos materiales que se oponían al restablecimiento del orden y al imperio de nuestro derecho; pero la guerra tenía una mayor profundidad. A la batalla militar sucedían la batalla política, la de desarraigar las causas de nuestra decadencia, la de educar y disciplinar a un pueblo en principios de solidaridad nacional, devolviendo a todos los españoles, como en frase feliz decía José Antonio, el orgullo de serlo. Pecan gravemente contra la patria los espíritus viejos que, pregonando ser enemigos del materialismo rojo, lo sirven, sin embargo, al aferrarse a viejos prejuicios, añorando aquellas ridículas minorías que les permitían lucir su decadente ingenio en círculos provincianos o en salones aristocráticos. Faltan también a sus deberes los que traicionando la limpia nobleza de sus progenitores sueñan con el restablecimiento de prerrogativas de casta, aunque con ello se torciera el destino histórico de nuestra patria. Y pecan igualmente los que, carentes de virtudes o esclavos de su egolatría, subordinan los intereses de la nación al de su torpe ambición o a las satisfacciones de su vanidad. A estas diarias batallas por la unidad política de España se unen las económicas de la postguerra, y también en ellas los enemigos seculares han intentado explotar miserias, codicias y necesidades. En la España materialmente destruida que los jerifaltes rojos tanto pregonaron, se intentó presentar como si fuera obra de nuestro régimen como si la destrucción de nuestras fuentes de producción y de nuestros barcos y material ferroviario no fuera obra declarada y pregonada por sus propios autores. Hemos pasado y superado los dos años más difíciles de la vida económica de nuestra nación. Con escasez de barcos y con limitación de divisas hubimos de transportar de lejanos países cerca de dos millones de toneladas de cereales para el abastecimiento, que si encontramos pueblos hermanos, como Argentina, que facilitaron su adquisición, el Consejo debe saber cómo otros han intentado obstaculizar el abastecimiento de nuestra patria. Yo quisiera llevar a todos los rincones de España la inquietud de estos momentos, en que con la suerte de Europa se debate la de nuestra nación, y no porque tenga dudas de los resultados de la contienda. La suerte ya está echada. En nuestros campos se dieron y ganaron las primeras batallas. En los diversos escenarios de la guerra de Europa tuvieron lugar las decisivas para nuestro continente. Y la terrible pesadilla de nuestra generación, la destrucción del comunismo ruso, es ya de todo punto inevitable. No existe fuerza humana capaz de torcer estos destinos, mas no por ello hemos de descartar el que la vesania, que rige la política de otros pueblos, intente arrojar sobre Europa nuevas miserias. Contra ello hemos de prepararnos ofreciendo al mundo el ejemplo sereno de un pueblo unido dispuesto a defender su independencia y su derecho. Nadie más autorizado que nosotros para decirles que Europa nada ambiciona de América. La lucha entre los dos continentes es cosa imposible. Representaría sólo la guerra en el mar, larga y sin resultados; negocios fabulosos de unos pocos, miserias insospechadas para muchos; pérdidas ingentes de barcos y mercancías, la guerra de submarinos y de barcos rápidos dando zarpazos al antes comercio pacífico del mundo. Dos costas enfrentadas, fuertes e inabordables para su enemigo; un mar repartido en zonas de influencia, europea y americana, y barridos los barcos del comercio universal. La guerra en nuestro continente ha sido a tiempo clara y decidida. Quiso plantearse en análogos términos que la del año 14. Ilusión que se marchitó en flor. Rusia no quiso formar en el frente aliado; se reservaba y preparaba para el acto final. Polonia sucumbió sin la menor ayuda. La entrada de Italia cortó las rutas del Mediterráneo. La campaña de Noruega repartió el mar del Norte entre los beligerantes. La batalla de Flandes y la derrota total de los más poderosos ejércitos europeos, suprime el frente occidental, dando a Alemania la salida del Océano. El ingenio de estabilizar un frente en los Balcanes, se derrumbó con la victoriosa campaña de Grecia. Las costas de Noruega, las aguas del Canal y los mares de Creta, son escenarios en que la aviación arroja a las escuadras enemigas de las proximidades de las costas. Su eficacia en su defensa nadie puede ya discutirla. Ni el continente americano puede soñar en intervenciones en Europa sin sujetarse a una catástrofe, ni decir, sin detrimento de la verdad, que pueden las costas americanas peligrar por ataques de las potencias europeas. Así la libertad de los mares, monstruoso sarcasmo para la pueblos que sufren las consecuencias de la guerra, ni el derecho internacional, ultrajando por el bloqueo inhumano de un continente; ni la defensa de los pueblos invadidos, a los que se intenta arrastrar al hambre y a la miseria, son ya más que una grandiosa farsa en que nadie cree. En esta situación, el decir que la suerte de la guerra puede torcerse por la entrada en acción de un tercer país, es criminal locura, es encender una guerra universal sin horizontes; que puede durar años y que arruinaría definitivamente a las naciones que tienen su vida económica basada en su legítimo comercio con los países de Europa. Estos son los hechos que nadie puede contravertir. El bloqueo de Europa contribuye a que se cree una autarquía perjudicial a Sudamérica. La persistencia de la guerra perfeccionará la obra. Se ha planteado mal la guerra y los aliados la han perdido. Así lo han reconocido, con la propia Francia, todos los pueblos de la Europa continental. Se confió la resolución de las diferencias a la suerte de las armas, y les ha sido adversa. Nada se espera ya del propio esfuerzo; clara y terminantemente lo declaran los propios gobernantes. Es una nueva guerra la que se pretende entre los continentes, que prolongando su agonía les dé una apariencia de vida, y ante esto, los que amamos a América, sentimos la inquietud de los momentos y hacemos votos porque no les alcance el mal que presentimos. La campaña contra la Rusia de los Soviets, con la que hoy aparece solidarizado el mundo plutocrático, no puede ya desfigurar el resultado. Sus añoradas masas, sólo multiplicarán las proporciones de la catástofre. Veinte años lleva el mundo soportando la criminal agitación del comunismo ruso; raro es el país que haya podido escapar a su labor disociadora. España, que tanto sufrió por su criminal intervención, que la llevó al borde del abismo, y que dio contra él las primeras y más sangrientas batallas, puede apreciar como ninguno el alcance y dimensión de la lucha española. Pudo hasta hoy el oro comunista y la prensa judía hurtar al mundo el conocimiento y divulgación de las sesiones de Komintern ruso, en que se contrastaban los progresos de su acción revolucionaria en los distintos países; pueden los pueblos hispano-americanos haber desconocido la atención preferente que se les dedicaba e ignorar el injuriante calificativo de “pueblos semicoloniales” con que la central comunista les distinguía; lo que ya no puede ocultarse a los ojos de nadie es lo que encerraba el oprobioso régimen soviético. La Cruzada emprendida contra la dictadura comunista ha destruido de un golpe la artificiosa campaña contra los países totalitarios. ¡Stalin, el criminal dictador rojo, es ya aliado de las democracias! Nuestro Movimiento alcanza hoy en el mundo justificación insospechada. En estos momentos en que las armas alemanas dirigen la batalla que Europa y el cristianismo desde hace tantos años anhelaban, y en que la sangre de nuestra juventud va a unirse a la de nuestros camaradas del eje, como expresión viva de solidaridad, renovemos nuestra fe en los destinos de nuestra patria, que han de velar estrechamente unidos nuestros ejércitos y la Falange. Tras los enfrentamientos de mayo de 1937, el doctor Negrín, socialista moderado, es el nuevo presidente del Gobierno republicano. Su objetivo para ganar la guerra es acabar con la revolución, apoyándose en los disciplinados comunistas, para así atraerse el apoyo de unas democracias temerosas del desorden. En este discurso del 30 de septiembre de 1938 se ratifica en la resistencia, a pesar del fiasco que para las aspiraciones de la República suponía el pacto de Munich. Señores diputados. Permítase una pequeña digresión de tipo personal, quienes conocen mi breve historia política saben que nunca he aspirado a cargos políticos; por no ser, ni he querido ser diputado; posiblemente, de todos los que aquí toman asiento soy el único que ha sido elegido sin proclamación porque me negué a ser candidato. Quizá todos sepan que al ser designado para ministro de Hacienda opuse mi más viva resistencia, y sólo consideraciones de disciplina de partido y de patriotismo me llevaron a aceptar. No menos viva, y quizá rebasando en su negativa los linderos de la cortesía, fue mi oposición de aceptar el cargo de jefe del Gobierno en mayo de 1937. Pues bien, señores diputados, la única ocasión en mi vida en que he demandado, en que con mi autoridad de jefe de Gobierno he exigido asumir la responsabilidad de la dirección de la guerra desde el Ministerio de Defensa Nacional, ha sido en la noche del 29 al 30 de marzo en que en mí se produjo una crisis íntima. ¿Para qué evocar el recuerdo de aquellos lúgubres instantes? Deshecho el frente, sin frente, en desbandada y presa de pánico gran parte de nuestro ejército, desmoronada la moral de nuestra retaguardia, creí yo entonces, señores diputados, que a quien incumbió la responsabilidad de la política del país no podía rehuir en esos instantes el asumir la máxima responsabilidad, cual era la dirección de la guerra; no se podría gritar y exigir una política de resistencia si al mismo tiempo en el terreno de las realidades, en el terreno de las luchas no se asumía también la responsabilidad de la dirección. Por eso, señores diputados, se produjo el cambio con las modificaciones de Gobierno que entonces introduje. He tenido yo siempre la convicción, la sigo teniendo, de que el factor dominante en la lucha es la fe y que sin fe en la victoria no puede haber triunfo, no puede haber decisión. Simplemente, en estas palabras: en fe, en seguridad, en convicción, que había de llevarse al ánimo de todo el mundo, quería yo cifrar y basar en aquellos instantes una política de resistencia que había de ser una política de resistencia constructiva. Y ahora, señores diputados, vamos a llegar al fin de la guerra. ¿Puede ganarse la guerra? ¿Ha de ganarse la guerra? Claro que puede y ha de ganarse la guerra. Lo podemos decir nosotros que hemos sobrevivido los tristes meses que hay de mayo a octubre. ¡Qué duda cabe! ¿Se ganará militarmente la guerra, que es la pregunta que hacen muchos? Ante la superioridad en material del enemigo, ante la superioridad en medios y recursos del enemigo, ¿podremos nosotros triunfar militarmente? Señores diputados, ¿quieren ustedes decirme qué guerra se ha ganado militarmente? Yo quiero recordar con otras palabras lo que ya dije en Madrid. La guerra se pierde cuando da uno la guerra por perdida. El vencedor lo proclama el vencido; no es él quien se erige en vencedor. Y mientras haya espíritu de resistencia, hay posibilidad de triunfo. Y no es el triunfo exclusivamente militar: muchas veces se ha producido el fracaso militar por un desmoronamiento en el espíritu de resistencia y en la moral del enemigo. ¿Dónde está hoy la moral, señores diputados? ¿De parte de nuestros enemigos o de parte nuestra? ¿Por qué está de nuestra parte? Porque sabemos que no tenemos más remedio; defendemos nuestra vida, defendemos nuestros intereses y defendemos algo que yo quiero creer que para nosotros está por encima de todo eso: defendemos a nuestra España. Por eso triunfaremos, y podremos triunfar; con los éxitos militares y sin ellos, pero con un aumento de nuestro espíritu de resistencia y de nuestra moral y con un decaimiento, que ya se ha iniciado hace mucho tiempo que cada vez se acentúa más por parte de nuestros enemigos y que, a medida que su ficción y su ciegamiento se borren y se den cuenta de que luchan en contra de los intereses permanentes de España, será mayor y les llevará al hundimiento pleno y total. La guerra se puede ganar y se ha de ganar. Y, ¿cómo vamos a ganar la guerra? ¿Pactos, componendas, arreglos? Sí; podría terminarse con pactos, arreglos o componendas. Pero con este Gobierno, no. Este Gobierno no va a pactos, ni componendas, ni arreglos, porque los enormes sacrificios que ha hecho nuestro país serían estériles si nosotros fuéramos a algo que nos habría de llevar irremediablemente al nuevo sistema de dirección del país, al mismo sistema de dirección que se instauró en España después de la Restauración. Para eso no valía la pena ninguna de las vidas que se han sacrificado ni ninguna de las gotas de sangre que se han derramado en nuestro suelo. ¿Mediación? La hemos pedido siempre. La única mediación que cabe: la mediación con esos países que han invadido a España; mediación que hemos reclamado porque tenemos derecho a que medien, a que intervengan, a que les obliguen a que salgan, o sino que se pongan de nuestro lado los países que están ligados a este compromiso en virtud de un pacto. Pero, ¿mediación con los españoles? ¡Ah! Pero, ¿es que vamos a convertirnos nosotros en un país de capitulaciones? Eso es completamente inaceptable. Liquídese el problema de los extranjeros en España, y entonces nuestro problema se resolverá como tiene que resolverse, como debe resolverse. Yo, midiendo pefectamente el alcance de mis palabras y la responsabilidad de lo que digo, me dirijo desde aquí a los españoles del otro lado e invoco su patriotrismo; no a nuestros amigos perseguidos, ocultos o enmascarados, que hay muchos amigos nuestros, ni a los indiferentes, materia deleznable e inerte que a nosotros políticamente y desde el punto de vista de Gobierno, ni aquí allí nos interesan; yo me dirijo a nuestros enemigos y les digo: “¿Hasta cuándo y hasta dónde tiene que durar esto? ¿No os dais cuenta de que estáis sacrificando y estáis destrozando completamente a España? Pactos, arreglos, componendas, no. Pero os ofrecemos una legalidad que está definida en los trece puntos de fines de guerra del Gobierno. ¿Es que hay aquí algún punto que no puedan suscribir los españoles que se sientan españoles por encima de todo y que quieran convivir con los demás aunque piensen de distinta manera y discrepen de ellos? ¿Es que no estamos todos conformes en que hay que asegurar la independenica de España, librarla de la invasión extranjera? ¿Es que, señores diputados, somos opuestos a una España vigorosa, con la forma republicana, que es la legal y que nosotros pedimos, pues la monarquía fracasó en España, no voy a discutir el principio monárquico; admito que teóricamente se pueda sostener el principio monárquico como conveniente, pero la monarquía fracasó y no hay sentimiento monárquico en España como en otros países? Nosotros hemos aprendido mucho de la guerra y hemos querido corregir y corregimos nuestros errores, y yo les digo a esos españoles de enfrente si es que ellos no han aprendido nada y su obcecación, su vanidad, su soberbia puede consentir que llegue al exterminio de nuestra patria y a la división de zonas de influencia. Porque eso sí quiero advertirlo. El Gobierno, la España leal no consentirá eso nunca y bajo ningún pretexto; antes lo que sea, antes lo que sea que España pueda dividirse en zonas o repartirse entre tendencias políticas diferentes; antes lo que sea, con todas sus consecuencias. Creo en el porvenir de España. Lo he dicho siempre. Quizá si no creyera en el porvenir de España, no tendría fuerzas para representar la República y ocupar el cargo que ocupo. Estoy plenamente convencido de ello. España es rica, España tiene la labor de sus hijos, tiene para sostener a todos sus hijos, cosa que ya es bastante riqueza; militarmente, geográficamente, una posición sin par en Europa. En cuanto a riqueza natural, no es comparable con ningún país. Dentro de un régimen de autarquía, quizá sea España el único país de Europa que pueda llevarlo sin quebranto de sus economía y bienestar. España tiene y puede tener un gran porvenir. Tengo fe absoluta en la reparación económica de España. Es precisamente para eso que los gobiernos a quienes esto incumba puedan gobernar y se les deje gobernar, y se sientan apoyados y sostenidos en su función de gobierno; pero sólo así, en estas condiciones, se podrá hacer una España a base de una reconciliación que es necesaria; una España; la de los españoles, después de este bautismo de sangre que nos ha depurado y redimido de todas las faltas y errores que podamos haber cometido; una España a la que tenemos derecho. Y yo, ante el porvenir de España, quizá por razones de interrogatoria de cuál será, o si será en una posición pesimista o de depresión. No; yo sé que hay que querer, que hay que tener un plan, y cuando se dirige y se gobierna, no puede uno preguntarse qué será, sino que hay que decir cómo ha de hacerse. Y yo aseguro, señores diputados, que las perspectivas son halagueñas aun después de tantas tristezas. Es más; que si se llega a que los españoles se den cuenta de cuáles son sus obligaciones como tales españoles, prescindiendo de discrepancias y de posiciones políticas, y cumplen con su deber como tales españoles, todos los sacrificios que se han hecho, todas las pérdidas en vidas y las pérdidas materiales no habrán sido inútiles ni estériles, y España resurgirá y estará como no ha estado nunca; eso es lo que yo anhelo, y con nuestros esfuerzos hemos de lograrlo todos. He dicho.  El ministro de Trabajo, Jesús Caldera, ha garantizado el compromiso del Gobierno para "reforzar y ampliar" la sede estatal del Archivo de Salamanca, aunque ha calificado de "estimables" las opiniones de quienes consideran que no altera su unidad la salida de algunos documentos anteriores a la Guerra Civil. Caldera, quien ha comparecido en rueda de prensa en el Palacio de la Moncloa tras participar en una entrevista del alcalde de Salamanca, Julián Lanzarote, con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha destacado además el compromiso del Ejecutivo de no adoptar ninguna decisión sobre el Archivo antes de escuchar a todas las partes implicadas. "El Archivo es estatal y seguirá estando en Salamanca", ha asegurado el también diputado por Salamanca, quien ha afirmado que "jamás se desmantelará" ese fondo documental, y ha recordado que documentos estatales relativos al periodo de la Guerra Civil permanecen diseminados en once archivos distintos. Postura de algunos historiadores Caldera ha asegurado que la propia consejera de Cultura de Castilla y León, del PP, destacó la posibilidad de mantener la unidad del Archivo aún con la salida de algunos documentos concretos, opinión compartida por algunos historiadores y que, según el ministro, hace que "la unidad no pueda entenderse como un criterio absoluto". "Si hay documentos que no tienen nada que ver con el periodo de la Guerra Civil quizás podrían salir sin ningún tipo de problemas", ha afirmado el ministro, quien ha instado a quitar a este debate "carga emocional". Caldera ha dicho que, sin comprometerse con la decisión final, "una de ellas podría ser" la salida de algunos documentos del Archivo anteriores a la Guerra Civil, y ha añadido que algunos miembros del PP han considerado esa posibilidad como "no lesiva para el mantenimiento del Archivo", y ha subrayado que en sus fondos existen actas del Puerto de Barcelona de 1914 "que no tienen nada que ver con la Guerra Civil". Según el representante gubernamental, en los trabajos previos de la Comisión de quince expertos existen "importantes aproximaciones que permiten albergar con esperanza la solución a este conflicto", y se ha mostrado optimista sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo "entre instituciones, expertos e historiadores que preserve nuestra memoria y fortalezca nuestras fuentes de información". El alcalde de Salamanca, Julián Lanzarote, ha trasladado a Zapatero la "especial sensibilidad" que existe en su ciudad por la "integridad" del Archivo y la preocupación ante el hecho de que el mismo se pudiera "disgregar", y le transmitió que "no entenderíamos que tengamos archivos culturales sometidos a los vaivenes políticos". El Periodico
16/09/2004
A la atención de D. Fernando Elboj Broto, alcalde socialista de Huesca (Manifiesto Avergonzado)
EXCMO. SR. D. FERNANDO ELBOJ BROTO Alcalde Socialista de Huesca Sr. Alcalde: En nombre de la asociación que represento, le transmito nuestro sentimiento de profunda consternación ante la noticia de la que se hacen ampliamente eco los medios de comunicación españoles, en relación con la decisión adoptada por el grupo socialista y refrendada por usted, a propósito del homenaje y la estatua con la que el Ayuntamiento de su presidencia proyecta ejemplarizar la trayectoria política del que fue alcalde franquista de Huesca D. Vicente Campo Palacio. El talante personal y las aportaciones que pudieran exhibirse en favor del homenajeado, como fundamento para un gesto de exaltación con el que Vd. y su grupo, y algún otro grupo municipal en su caso, pudiera adherirse a tan vergonzosa iniciativa, no puede disociarse del hecho constatado de la implicación personal e institucional de D. Vicente como destacado colaboracionista con el régimen dictatorial del general Franco. Mientras D. Vicente firmada decretos o repartía benéficas ronrisas entre los oscenses, miles de éllos sufrían prisión en las cárceles franquistas, mientras otros caían fusilados merced a los informes negativos que preceptivamente les eran requeridos por los juzgados militares de instrucción de Huesca. Le manifestamos el inconmensurable sentimiento de estupor e indignación que nos invade, ante tal exhibición de desprecio hacia las víctimas del franquismo y sus familiares, así como la instrucción dada por la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE a los alcaldes socialistas para acabar, precisamente, con los símbolos de exaltación al franquismo, al propio tiempo que le informamos que esta asociación se personará en cualquier acción en el ámbito que se trate, INCLUÍDO EL JUDICIAL, que tenga por objeto impedir la ejecudición de tan degradante medida que solo puede inspira la más enérgica repulsa ante una acción calificable de intrínsecamente perversa en el plano democrático, en el humanitario y, por supuesto, en el moral. Atentamente le saluda, Floren Dimas Balsalobre Presidente Regional DNI 23.193.896-Y  El alcalde socialista de Huesca, Fernando Elboj, que goza de mayoría absoluta en el Ayuntamiento de la ciudad, ha decidido rendir un homenaje y erigir una gran estatua a la memoria del ex alcalde Vicente Campo Palacio, que no sólo rigió los destinos municipales en plena dictadura franquista entre los férreos años 1947-53, sino que ya antes había sido máximo regidor municipal, y concejal, con la otra dictadura, la de Primo de Rivera entre 1927 y 1930. Este hecho, no sólo es profundamente antidemocrático, anacrónico y hasta provocador, también es de todo punto innecesario. Vicente Campo tiene ya dedicada una importante calle en la ciudad y un busto en el parque municipal, donde también se piensa ubicar la estatua. Nuestro alcalde actual, que además es profesor de Historia, considera que Campo Palacio fue el mejor alcalde que ha tenido la ciudad, distinguiéndose por sus desvelos al servicio de sus conciudadanos. Los hechos, sin embargo, no prueban esta supuesta sensibilidad del! alcalde franquista con sus vecinos, y sí la colaboración total y absoluta de Campo Palacio, nacionalcatólico a machamartillo, con "la gran obra de alcanzar la España una, grande y libre que soñara José Antonio y que hoy siente, con sentido heroico, nuestro gran caudillo Franco", según afirmó el día de su segunda toma de posesión, tras declarar: "Hoy vuelvo a ocupar este sitial sin ningún prejuicio". Pero con ser inexplicable este reconocimiento, lo es menos todavía si consideramos que la escultura con que se piensa recordar al ex alcalde estaba dedicada originariamente al gran artista anarcosindicalista, pedagogo y articulista Ramón Acín, asesinado en Huesca el 6 de agosto de 1936. El escultor Alberto Gómez Ascaso, tras una conversación con Fernando Elboj, cambió la cara del personaje y la idea del monumento, aceptando dar cuerpo al nuevo encargo. De nada ha valido recordar públicamente que en Huesca fueron asesinados los ex alcaldes republicanos Manuel Sender, hermano del escritor Ramón J. Sender, y Mariano Carderera, concejales, diputados provinciales... y más de quinientas personas que defendieron la legalidad republicana y que no cuentan con un monolito donde leer sus nombres. Y recordarlo ahora que el propio PSOE promueve la exhumación de fosas comunes, la rehabilitación de la memoria histórica y la reparación moral y jurídica a las víctimas de la guerra civil y el! franquismo. Parece que Huesca no se entere siquiera de los acuerdos del Consejo de Ministros. Víctor Pardo Lancina - Huesca EL PAÍS - Opinión - 15-09-2004 El investigador Sánchez Montoya presenta en Algeciras su libro acerca de la guerra y la represión en el norte de África y Ceuta.Hasta hace poco apenas se conocían los detalles que rodearon a la guerra y la represión en Ceuta y norte de Marruecos. Acaso para recuperar la memoria de las víctimas de este oscuro periodo, el investigador ceutí Francisco Sánchez Montoya arroja nuevas luces sobre el largo período que comienza con la caída de la monarquía y que concluye en la represión franquista. Lo hace en un nuevo libro, que lleva por título "Ceuta y Norte de África. República, Guerra y Represión (1931-1944)", que el propio autor presentará el viernes, a las siete y media de la tarde, en la Fundación Municipal de Cultura José Luis Cano. En el acto estarán presentes el alcalde de Algeciras, Juan Antonio Palacios, así como el presidente del Foro por la Memoria, Luis García y el presidente de la Casa de Ceuta en el Campo de Gibraltar, Amador Guzmán. Sánchez Montoya realiza una compleja investigación en su obra, que finaliza con dos apéndices documentales: el consejo de guerra al alcalde de Ceuta Sánchez Prado y un listado de las víctimas de la represión. Con motivo de la presentación del libro se inaugurará la exposición "Imágenes para la historia", que ilustra y completa el contenido de la obra bibliográfica del ceutí. Ocupará la sala municipal Ramón Puyol hasta el 24 de septiembre. La muestra está conformada por 40 cuadros en los que se incluyen documentos y fotografías que, en tamaño más reducido, jalonan el libro. Europa Sur El inesperado triunfo del partido socialista, el 14-M, generó una serie de expectativas lógicas en torno al desarrollo de políticas progresistas. Estas expectativas también contemplaban la "recuperación de la memoria histórica" en nuestro país a partir de la proclamación de la II República e incluye lo acontecido con el levantamiento militar y la represión franquista. Eso es lo que puede explicar por qué en los últimos meses han tenido una gran proyección mediática las reivindicaciones de las asociaciones de víctimas del franquismo, el debate sobre los "papeles" del Archivo General de la Guerra Civil de Salamanca y las resoluciones aprobadas recientemente en el Parlamento, en el congreso del PSOE y en reunión del Consejo de Ministros. Esta reacción, además, se produce en primer lugar porque resulta manifiestamente mejorable el reconocimiento de los que sufrieron la represión franquista. Es hora de reconocer que el primer gobierno socialista no abordó este problema en profundidad, al considerar que se trataba de un asunto delicado y que resultaba inconveniente el abordarlo políticamente y contraproducente desde el punto de vista de la convivencia ciudadana. Paralelamente es justo reconocer que no se produjo en la década de los ochenta la demanda, sobre la recuperación de la memoria histórica, que se produce actualmente y que lo que se hizo en esa etapa no tuvo el alcance esperado en la opinión pública y en los medios de comunicación. En segundo lugar está influyendo considerablemente la constatación de que la derecha política ha intentado en los últimos años, y sigue intentando, recuperar su "memoria histórica" en función de sus intereses partidistas con el propósito de condicionar el voto de los "nietos de los abuelos" que sufrieron la represión franquista. Todo ello sin ningún escrúpulo y rigor histórico con lo que aconteció en aquel entonces. Como ejemplo nos debemos remitir al libro del apologista de la justificación de la guerra civil, Pío Moa, que culpa a la izquierda, a la República, y particularmente a Francisco Largo Caballero de todos los males que "justificaron" el levantamiento militar. De la etapa anterior a la II República resulta significativo el esfuerzo por recuperar la imagen de políticos conservadores como Cánovas del Castillo y Eduardo Dato. Este último incluso ya cuenta con un monumento en la entrada del Ministerio de Trabajo inaugurado en la etapa del ministro Zaplana. Por eso la democracia debe cerrar definitivamente este capítulo en positivo y de una manera justa y razonable, de lo contrario lo harán en negativo los enemigos de la democracia. En este sentido la educación resulta fundamental. Los jóvenes no saben lo que ocurrió realmente en ese periodo de la historia de nuestro país. No conocen a Franco porque no se ha enseñado en las escuelas lo que aconteció en esa etapa, y si no se conoce la historia es difícil construir el futuro y evitar los horrores de la guerra que cada vez afecta a más civiles y, particularmente, a las mujeres y los niños. Paradójicamente en un Estado laico se debate más sobre la enseñanza de la religión que sobre la enseñanza de lo que ocurrió en nuestro país hace más de 60 años. Incluso los jóvenes, en las últimas décadas, han conocido más las semblanzas de Don Pelayo, el Cid Campeador, Isabel la Católica, a los reyes de la Casa de los Austrias y de los Borbones... que la historia de los movimientos sociales y particularmente del movimiento obrero en el siglo XX, y desde luego no conocen los logros de la II República, ni el drama de la represión que vivieron miles y miles de familias, en el interior y en el exilio, bajo la bota franquista. Por eso tenemos que aplaudir, entre otras reivindicaciones, "la revisión y preparación de los libros de texto no actualizados, a todos los niveles de la enseñanza, con el relato de la realidad de la II República, Guerra Civil, imposición de la dictadura tras el golpe de estado y la represión ejercida durante décadas, estableciendo los tiempos lectivos o de difusión necesarios", propuesto por la asociación AFAR II República. También se debe establecer un marco legal para que actúe la justicia dejando sin efecto los consejos de guerra sumarísimos celebrados durante la Guerra Civil, y una vez terminada ésta, como plantea el magistrado del Tribunal Supremo José Antonio Martín Pallín. Hemos asistido en estos últimos años, con esperanza, a un gran protagonismo de la justicia española en la persecución de la violencia y la represión llevada a cabo en países de América Latina, concretamente y sobre todo en Chile -caso Pinochet- y en Argentina. Paradójicamente no se han levantado las mismas voces en la persecución de la depuración de los violentos y de los crímenes de guerra cometidos en nuestro país. Todavía, incluso en las plazas de los pueblos y en las fachadas de algunas iglesias, encontramos monumentos anacrónicos y homenajes a los caídos por Dios y por España del bando mal llamado nacional, lo que resulta verdaderamente incomprensible que pueda ocurrir en un país democrático integrado plenamente en la Unión Europea, como lamentable resulta la decisión que tomó en su día el Ayuntamiento de A Coruña, presidido por el socialista Francisco Vázquez, de rechazar una moción del BNG en la que se proponía la retirada de las imágenes y los nombres de los sublevados en 1936. En este sentido nos sentimos solidarios con el informe NIZKOR, firmado por 17 asociaciones, cuando piden "declarar por Ley la nulidad de todas las acciones legales del régimen franquista, haciendo mención expresa a las Resoluciones de las Naciones Unidas adoptadas por unanimidad por la Asamblea General de la ONU, el 9 de febrero de 1946 (Res. 21(I)) y el 12 de diciembre de 1946 (Res. 39(I)), y a su carácter criminal según las normas de derecho internacional. Así como declarar la nulidad de todos los juicios penales y militares por arbitrarios e ilegales, adoptando las medidas adecuadas para el resarcimiento proporcional y actualizado de las víctimas, así como la reconstrucción de los archivos penales y judiciales afectados". En el plano económico y social todavía comprobamos con sonrojo que algunas personas que sufrieron la separación de sus familias y el exilio -los llamados "niños de la guerra"- se encuentran con pensiones de miseria que no podemos aceptar sin escandalizarnos. Tampoco la jerarquía de la iglesia ha cerrado esta etapa, desde la autocrítica y la responsabilidad histórica, donde intervino activamente a favor de los vencedores. Por lo tanto ya es hora de que respete la verdad y reconozca que los perdedores cumplieron escrupulosamente la legalidad de la Segunda República. Sin ningún tipo de "vendeta", pero con una decisión clara y terminante que ayude a la reconciliación definitiva. Para ello lo primero que tiene que hacer es pedir perdón al pueblo español por su apoyo nacional e internacional al régimen franquista. JOSÉ ANTONIO SARACÍBAR SAÚTUA Por otra parte, y a pesar de lo dicho, es justo reconocer la responsabilidad puesta de manifiesto en los últimos 30 años por el mundo progresista: las gentes de la universidad en general, de la cultura, de los partidos de izquierda, de los sindicatos, de algunos medios de comunicación y de asociaciones de todo tipo que han abordado esta etapa de nuestra historia con rigor y con seriedad, sin pretender abrir heridas. Precisamente se trata de todo lo contrario, de cerrar esta etapa en positivo para no seguir hablando más de las dos Españas. Ahora, es el momento de resolver este problema. Una nueva demora no tendría ninguna justificación. Desde luego el Gobierno y los partidos de centro-izquierda no lo pueden hacer todo, por eso deben ayudar en lo posible a las asociaciones, fundaciones y organizaciones que tienen como misión fundamental recuperar la verdad de lo que ocurrió en aquel entonces, impulsando y animando el desarrollo de políticas tendentes a recuperar la memoria histórica en sus ámbitos correspondientes. Para ello hay que impulsar las medidas necesarias que pongan remedio a la actual situación en el marco político, jurídico, educativo y asociativo. Ello daría paso a un gran homenaje de la sociedad civil a las víctimas del franquismo, con la participación directa de todos los implicados en esta parte de nuestra historia, aprovechando que en este año 2004 conmemoramos el 65º aniversario de la terminación de la Guerra Civil.  El pasado 13 de septiembre se cumplian 35 años de la muerte del mítico guerrillero Guido Alvaro Peredo Leigue (Inti). La boliviana Anna Elena Recacoechea, compañera de luchas y madre de su primer hijo, narra cómo lo capturaron, torturaron y asesinaron en la capital de su país natal. 'El Inti que yo conocí fue uno de los hombres más revolucionarios y más grandes que ha tenido la historia de Bolivia'. Así comienza el testimonio de Anna Elena Harvey de Recacoechea, en su casa del reparto capitalino de Bahía, en La Habana del Este, donde radica el Comité de Defensa de la Revolución que lleva el nombre del mítico guerrillero. 'Inti murió cuando estaba preparando la segunda guerrilla en las selvas de mi tierra boliviana. Yo fui una de sus compañeras de lucha en el seno del Partido, y lo recuerdo con la misma claridad que cuando compartíamos una reunión, cumplíamos una tarea partidista, y sobre todo el amor que sentía por su hijo Peter Inti. El se entregó en cuerpo y alma a organizar un nuevo frente guerrillero, tal como había prometido, luego de la dolorosa muerte del Che. Claro, lo hizo en la más absoluta clandestinidad y eran muy pocos los que sabían dónde estaba cuando lo fueron a buscar'. Dice Anna que le dieron un cuartico pequeño, en la parte de afuera de la edificación donde se encontraba, exactamente en el número 584 de la calle Santa Cruz, entre Isaac Tamayo y Max Paredes, en La Paz. 'Su muerte fue el resultado de una infame delación en la que no fue uno solo el delator. Lo he pensado siempre y ahora insisto en eso, porque cuando dieron con el sitio exacto donde se refugiaba, estaba solo, como para que nadie más peligrara en ese combate a muerte que sostuvo. Para mí, uno de los traidores estuvo en esa casa donde Inti creyó que estaba seguro. 'Si, la prensa reaccionaria publicó que fueron solo 12 ó 13 automóviles los utilizados por la Policía y el Ejército que rodearon la casa donde Inti se protegía, pero en verdad los cuerpos represivos llevaron al lugar varios camiones repletos de militares armados hasta los dientes: 150 fieras contra un hombre, 150 contra uno solo'. Cuenta Anna que Inti se batió a tiros contra esa fuerza superior en número y armas: 'Resistió el ataque durante una hora y solo pudieron capturarlo vivo, porque su pistola Browning se le quedó sin balas, su fusil M-1 se le encasquilló, y la granada que él se proponía guardar para volar junto a sus captores antes de caer en poder del enemigo, alguno de los traidores se la llevó de la casa sin que él se percatara del hecho. Siempre he estado convencida de eso, porque él dijo que así actuaría en tal caso, pero lo sorprendieron sin que él pudiera darse cuenta de ese detalle de la traición. 'Ello explica porqué cayó en manos de los verdugos, encabezados por el sanguinario Roberto Toto Quintanilla, quien personalmente lo torturó en forma criminal. Yo me sé de memoria este triste y doloroso episodio del 9 de septiembre de 1969, hace 35 años, no solo porque Inti era una de las personalidades más valiosas de la historia de Bolivia, un revolucionario de altísimo calibre, sin duda la mano derecha del Che en la histórica guerrilla, sino también porque fue mi compañero del Partido, mi amigo, mi hermano, y el padre de mi único hijo, de Peter Inti. Le pusimos Peter por Tchaicovski e Inti por él. 'Quiero insistir en que lo sacaron vivo, herido de bala, y que pudieron haberlo salvado, operándolo, pero no recibió alguna atención médica. Al contrario, lo llevaron enseguida para un campo de concentración de los que crearon cuando Hugo Banzer estuvo en el gobierno, de esos que ayudó a construir el nazi Klaus Barbie en La Paz, ubicado en Achocalla. 'Salvajemente lo torturó Toto Quintanilla. El mismo que le mandó a cortar las manos al cadáver del Che. Lo golpeó de modo brutal y con un culatazo de su fusil le destrozó la columna cervical. Después lo presentaron a la prensa como muerto en combate, pero fueron claras las señales de las brutales torturas a que fue sometido, porque no habló ni una sola palabra. Querían saber, por supuesto, quiénes formaban parte del grupo que se alzaría de nuevo en las montañas. III 'Cuando murió Inti y se publicó la falsa noticia de que había caído en combate, nos reunimos la familia y los compañeros del Partido. Estaba allí mi niño, que tenía entonces cinco años. Después no hubo sepelio, ni entierro masivo, ni nada. Tuvieron miedo al pueblo, como siempre les ocurre a las tiranías. 'Se hicieron muchas gestiones, pero todo resultó inútil. Varios días después nos avisaron para que acudiéramos a la iglesia del cementerio. Solo permitieron que fuéramos cinco mujeres y dos hombres. En cuanto llegamos nos mostraron el ataúd y abrieron el cristal para que confirmáramos que era él. Para mí fue tremendo verlo muerto, aquel hombre que parecía no tener muerte. Allí estaba la esposa de un primo hermano de Inti que era como su hermano. Por parte del gobierno vi a Benavides, el Jefe de la Inteligencia. La familia se llevó el cadáver para la estancia Las Perlas, en El Beni, donde hoy se conservan sus restos. Recuerdo que murió a los 17 días de cumplirse el segundo aniversario de la muerte de su hermano Coco Peredo'. Cuenta Anna que le llamó mucho la atención que Adolfo Siles Salinas, el presidente de Bolivia al morir Barrientos, comentó que Inti 'era un rebelde con causa'. 'Recuerdo que era alto de estatura, y tenía 32 años cuando fue asesinado. Tenía una personalidad muy sólida'. 'Ingresé al Partido Comunista donde él también militaba. Partió a cumplir una misión al exterior y al regresar fue que lo conocí. Yo escuchaba hablar del camarada Inti, del camarada Inti, hasta que un día lo tuve frente a mí. Comenzamos a charlar. Era muy introvertido. 'Nosotros hacíamos trabajos del Partido, pirueteábamos el periódico, hacíamos reuniones, pues estuvimos en la misma célula. Estoy hablando de finales de la década del 50, antes de que él iniciara los preparativos para la guerrilla del Che. 'Yo no sabía dónde estaba. Me enteré por una noticia de Radio FIDES, de La Paz, una emisora religiosa, donde se anunció su muerte. Eso fue en junio de 1967. Se pidió que sus familiares acudieran a la Policía para recoger algunas de sus pertenencias. Entonces me llamaron los compañeros del Partido y me dijeron que no creyera tal falsedad. 'Esa noticia era una trampa. También era falso que había muerto. El presidente Barrientos, en un sucio simulacro, condecoró al supuesto matador del guerrillero. Escrito por el Che, el Comunicado No. 4 del ELNB, dio un rotundo mentís a lo anunciado: 'Inti Peredo, efectivamente, es miembro de la Jefatura de nuestro ejército, donde ocupa el cargo de Comisario Político y bajo su mando estuvieron recientes acciones. Goza de buena salud y no ha sido tocado por las balas enemigas; el infundio de su muerte es el ejemplo palpable de las mentiras absurdas que riega el ejército en su impotencia para luchar contra nuestras fuerzas'. IV Ciertamente Inti llega a convertirse para unos en consigna, para otros en leyenda, y para el imperialismo norteamericano en una pesadilla. Tan es así que en un afiche que el ejército y la CIA distribuyeron por todo el país, pedían por él una recompensa altísima. Inti era hijo del escritor boliviano Rómulo Peredo. De acuerdo con su esposa, Selvira Leigue, le ponen al niño una porción del nombre de un personaje de su novela Aillo Inti, o familia del Sol. En quechua Inti significa Sol. Nació en Cochabamba, el 30 de abril de 1937 y de muy niño sus padres lo llevan para Trinidad, departamento de El Beni. Se convierte en cuadro de la Juventud Comunista, llega a ser su secretario general en Trinidad, e integra en 1950 el grupo de jóvenes fundadores del Partido Comunista en El Beni. De simple militante, alcanza la membresía del Comité Central hasta su ruptura con la línea claudicante impuesta por Mario Monje, entonces máximo dirigente partidista. Viaja a Chile a estudiar en la escuela de cuadros del Partido, y después a Moscú. En 1963 presta valiosa ayuda en la organización y apoyo logístico a la guerrilla de Salta, en Argentina, encabezada por el periodista Jorge Ricardo Masetti y colabora con los revolucionarios peruanos. En marzo de 1966, José María Martínez Tamayo (Ricardo), contacta con Inti para iniciar los preparativos del frente guerrillero en Bolivia. Ya en mayo elabora un informe para un Congreso del Partido donde plantea la necesidad de la lucha armada. Se decide su viaje a Cuba y el 25 de julio de aquel año viaja a la Isla con nueve militantes. En octubre reciben la orden del citado dirigente del Partido de regresar a Bolivia, lo que cumplen solo por disciplina. Llega a Cochabamba el 12 de noviembre y 15 días después se une en la selva a la guerrilla del Che. Cuando el 31 de diciembre Monje, en Ñacahuazu los conmina a dejar la lucha, encuentra en Inti y los demás la negativa a esa actitud traidora. 'Yo escuché por casualidad la noticia verdadera de su muerte, cuando estaba estudiando en la Escuela Normal para Maestros, donde era secretaria comercial. 'Inti, tras el asesinato del Che en la escuelita de La Higuera, fue uno de los pocos que logró salir del laberinto de la jungla, al asfalto de la ciudad y se convirtió en el reorganizador del ELNB. 'Los guerrilleros que pudieron burlar el cerco, hicieron un juramento: continuar la lucha. Logran salir, después de un montón de peripecias y por gestiones clandestinas de Inti, llegan hasta el lugar de la frontera con Chile donde los recibe el entonces senador chileno Salvador Allende. 'Inti después se va a Oruro, más tarde a La Paz, y posteriormente a Cochabamba, todo en el más absoluto secreto. Preparó la segunda guerrilla y decidió marchar a Cuba. Al regreso lanza su Manifiesto en el que dice: "Volveremos a las montañas", en el que anuncia el reinicio de la lucha'. 'Ese llamamiento hizo que el gobierno arreciara su búsqueda y desatara una fuerte ofensiva para capturarlo, pero como volvió de Cuba más grueso, con otro aspecto -'pues él era más bien delgado-', no lo reconocían fácilmente. La traición fue lo único que lo puso en manos del enemigo, porque él actuaba como un artista del clandestinaje. 'Ya no puedo precisar exactamente la última vez que lo vi ni tampoco el lugar, pero no he podido olvidar su valor y su entereza. A 35 años de su muerte heroica, solo me tranquiliza pensar que fue un hombre del Che, que no traicionó nunca a su jefe ni a su pueblo, y que cada vez que se diga Inti, como en quechua significa Sol, me parecerá que se dirá: el Sol sigue alumbrando la lucha'. HA VENDIDO 30.000 EJEMPLARES EN ESPAÑA
La editorial americana North Atlantic Books editará en Estados Unidos el libro 'Las fosas de Franco. Los republicanos que el dictador dejó en la cuneta', de Emilio Silva y Santiago Macías. El libro ha obtenido un gran éxito de público en España, con 30.000 ejemplares vendidos desde que Temas de Hoy lo publicó en marzo de 2003. También está previsto que la editorial Calmann-Lévy lo edite en Francia el próximo año. 'Las fosas de Franco' narra la historia del abuelo de Emilio Silva -la primera víctima de la Guerra Civil reconocida a través de la prueba del ADN-, fusilado en 1936 y enterrado en una fosa común en Priaranza del Bierzo. Éste y otros casos, que se dan por toda España, son la base de la creación de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, de la que Silva y Macías son fundadores. Precisamente, el Consejo de Ministros aprobó el pasado viernes un real decreto por el que se constituye una Comisión Interministerial para el estudio de las víctimas de la Guerra Civil y del franquismo, cuyo cometido será elaborar un informe sobre las personas que fueron represaliadas "por su compromiso con la democracia". El objetivo de este informe es redactar un anteproyecto de ley por el que se "rehabilitará moral y jurídicamente" a los afectados, entre los que se encuentran los miembros de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. El Mundo Libro
22/09/2004
El diario falangista Arriba calificó la reunión como el "contubernio de Munich", pero para los 118 políticos españoles, de todas las tendencias, del interior y del exilio, que participaron, fue un acto de reconciliación. Madariaga, el 8 de junio de 1962, sintetizó aquel espíritu. En circunstancias normales habría ocupado vuestra atención con opiniones sobre el tema general de este congreso: la democratización de las instituciones europeas, como vocal de la junta ejecutiva del Movimiento Europeo o como presidente de su Comisión de Cultura. Pero la ocasión me impone el deber de consagrar todo mi tiempo a la situación de España. Hace poco decía Jean Rey en su admirable discurso que este congreso marcaría un día histórico en la evolución hacia Europa. Yo os aseguro que en la historia de España, el congreso de Munich será un día singular y preclaro. La guerra civil que comenzó en España el 18 de julio de 1936, y que el régimen ha mantenido artificialmente con la censura, el monopolio de la prensa y radio y los desfiles de la victoria, la guerra civil terminó en Munich anteayer, 6 de junio de 1962. La delegación española a este congreso europeo es, con mucho, la más numerosa de todas. Ciento dieciocho españoles, ochenta del interior, treinta y ocho del destierro, se han reunido aquí para dar fe de su europeísmo. Con la modestia que conviene a un desterrado, yo me inclino ante estos ochenta que han venido de allá. Ni uno de ellos pudo hacerlo sin primero echar una mirada grave a su familia, a su profesión... Me he impuesto una severa regla de moderación y reserva al subir a esta tribuna y no diré más sobre este tema espinoso. Los que antaño escogimos la libertad perdiendo la tierra y los que escogimos la tierra perdiendo la libertad nos hemos reunido para otear el camino que nos lleve juntos a la tierra y a la libertad. Aquí estamos todos menos los totalitarios de ambos lados; y mi amigo Gil-Robles que hablará después lo hará no sólo por los suyos, sino por todos los que de allá han venido y por nosotros los de fuera también. La coincidencia de miras ha sido tal que en el proceso de redacción de la resolución que voy a presentar a la asamblea, las dos veces que se discutió el texto sirvió de base el que traían los españoles del interior. Leeré ahora esta resolución, que entiéndase bien, presentan los ciento dieciocho españoles unánimes, apoyados por los tres movimientos europeos, el socialista, el liberal y el cristiano demócrata. El congreso del Movimiento Europeo reunido en Munich los días 7 y 8 de junio de 1962 estima que la integración, ya en forma de adhesión, ya de asociación de todo país a Europa, exige de cada uno de ellos instituciones democráticas, lo que significa en el caso de España, de acuerdo con la Convención Europea de los Derechos del Hombre y la Carta Social Europea, lo siguiente: No voy a leer el detalle de lo que esto significa, ya que para una asamblea de europeos libres sería demasiado evidente. A la enumeración que omito por innecesaria, sigue el párrafo final que paso a leer: El Congreso tiene la fundada esperanza de que la evolución con arreglo a las anteriores bases permitirá la incorporación de España a Europa, de la que es un elemento esencial; y toma nota de que todos los delegados españoles, presentes en el Congreso, expresan su firme convencimiento de que la inmensa mayoría de los españoles desean que esta evolución se lleve a cabo de acuerdo con las normas de la prudencia política, con el ritmo más rápido que las circunstancias permitan, con sinceridad por parte de todos y con el compromiso de renunciar a toda violencia activa o pasiva antes, durante y después del proceso evolutivo. Así pues hemos venido aquí los españoles para cooperar a la incorporación de España a Europa. ¿Qué España? ¿Qué Europa? Puesto que me he impuesto una severa disciplina, en cuanto a España sólo diré una cosa, la España de que se trata es la verdadera. Y no diré más. En cuanto a Europa, es la que se crea al confluir las dos grandes tradiciones: la socrática, que pide libertad de pensamiento, y la cristiana, que pide respeto para la persona humana. Y por lo tanto, nosotros los españoles hemos venido aquí a hacer constar que no es admisible en Europa un régimen que todos los días envenena a sócrates y crucifica a Jesucristo. Mucho se ha hablado aquí del mercado Común y del precio del carbón y del acero. No seré yo quien niegue su importancia, pero Europa no es sólo eso. Europa no es sólo un mercado común y el precio del carbón y del acero; es también y sobre todo una fe común y el precio del hombre y de la libertad. Y si mañana los mercaderes volviesen a instalarse en el templo de la libertad, esta vez no sería el Cristo de blanco vestido quien los echaría a latigazos, sino un Anticristo de rojo que los sepultaría bajo las ruinas del templo y de la libertad. Y se dirá: “Pero no hay que mezclarse en los asuntos interiores de ningún país” ¡Qué singular argumento! Pues, ¿qué hacemos aquí? ¿No estamos aquí para afirmar la unidad orgánica de Europa? Y si Europa no es más que un solo cuerpo europeo, ¿no le va a interesar lo que pasa en ese miembro suyo que es España? Claro que ninguna nación europea va a perder el tiempo en inmiscuirse en los pequeños detalles de la vida interior de los demás. Pero, ¿no va Europa a considerar la libertad para todos sus miembros? Y si Madame de Sévigné podía escribir a su hija: “Me duele tu estómago”, ¿por qué no ha de decirle Europa a España: “Me duele tu dictadura”? La opresión es indivisible, como lo es la libertad. No hablaré de lo opresores de hoy, puesto que me he impuesto esta disciplina. hablaré de los de ayer: Lenin, Stalin, Mussolini, Hitler. ¿Creéis acaso que estos tiranos de ayer eran enemigos de la libertad? ¡Qué error más garrafal! Lejos de ser enemigos de la libertad, la ansían tanto que, no contentos con la suya, se quedan con la de todos los demás. Si toleráis un tirano en cualquier provincia de Europa, la española o la yugoslava, ¿quién os dice que mañana no intentará quedarse también con vuestra libertad, por ejemplo ejerciendo presiones diplomáticas y consulares para que en vuestras asambleas no se discutan tales temas ni se presenten tales resoluciones? No. No nos rindamos a tan falaces argumentos. Nada que concierna la vida constitucional de ninguna de sus provincias puede ser indiferente a Europa. Aquí hemos venido ciento dieciocho españoles para deciros que España quiere aportar a Europa los dones de que la dotaron la naturaleza y la historia para enriquecer el acervo común. España quiere darse a Europa. pero para darse hay que pertenecerse. España quiere pertenecerse, ser dueña de su voluntad para unirse a Europa. España viene a vosotros, según el verso del gran poeta francés: Vetue de probité candide et de lin blanc, con las manos tendidas. Abrid los brazos para recibirla. SALVADOR DE MADARIAGA Voluntarios de la ARMH exhuman en 2003 la fosa de Valdediós, un hospital psiquiátrico asturiano donde los falangistas mataron a enfermeras por estar sindicadas. (Foto)
La decisión del Gobierno socialista de crear una comisión interministerial para lograr la rehabilitación "moral y jurídica" de los represaliados del franquismo ha generado grandes expectativas entre las asociaciones de víctimas. Sin embargo, casi 30 años después de la muerte de Franco, los sinsabores entre quienes reclaman la recuperación de la memoria republicana y antifranquista son tan fuertes que no se conformarán con un gesto simbólico. Reclaman varios puntos, entre los que están la retirada de todos los símbolos franquistas de las ciudades y pueblos o la creación de una Comisión de la Verdad. Mientras, la familia del dirigente comunista Julián Grimau, fusilado en 1963, espera su rehabilitación, denegada en 1990. CARLOS E. CUÉ - Madrid "Es necesario que se entienda que la justicia es lo contrario de la venganza". Ésta es la base de todas las exigencias que plantean las asociaciones de familiares de represaliados del franquismo y exiliados. Tras ocho años de Gobierno del PP, en el que casi todas las peticiones de recuperación de la memoria histórica fueron rechazadas, en este mundo, ya muy conectado por internet, ha corrido con esperanza una noticia. El Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, nieto de un oficial republicano fusilado por el franquismo, ha decidido crear una Comisión Interministerial para la "rehabilitación moral y jurídica" de los represaliados. Casi 30 años después de la muerte del dictador, las asociaciones denuncian que, por culpa de un mal entendido concepto de la reconciliación instaurado en la transición, han quedado muchas cosas sin resolver. Y por eso, después de esperar tanto, ahora van a por todas y han elaborado un listado de exigencias que presentarán al Gobierno cuando sean citadas, en las próximas semanas. Éste es un extracto de las reclamaciones del Equipo Nizkor, un grupo de derechos humanos que ha elaborado un documento, La Cuestión de la Impunidad en España y los crímenes franquistas, suscrito por 15 organizaciones, y de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), que en los últimos tres años, y sin ningún tipo de ayuda oficial, ha reabierto fosas por toda España hasta recuperar más de 300 cuerpos de paseados. - Anular la justicia de la dictadura. "España es el único país de Europa que no ha anulado las leyes de un régimen del Eje fascista de los años 40", señala Gregorio Dionis, director del equipo Nizkor. Esas leyes, según recuerdan los tribunales españoles a quienes acuden a ellos, no han sido revisadas, sino sustituidas por otras. Pero cualquier consejo de guerra o juicio sumarísimo del franquismo se considera, a todos los efectos, legal. En los archivos militares figuran unas 500.000 personas que sufrieron prisión y otras 150.000 que murieron fusiladas, según datos aportados por el PSOE en una proposición no de ley presentada hace un año y rechazada por el PP. Todos ellos cometieron el delito de "auxilio a la rebelión". Un sarcasmo del franquismo que consistió en acusar de sedición a quienes habían defendido el orden constitucional sancionado por unas elecciones democráticas. Basándose en una resolución de la onU de 1946, el equipo Nizkor concluye que Naciones Unidas declaró el "carácter criminal" del régimen franquista. Una resolución posterior, de 1950, no anuló esta consideración. Por tanto el equipo Nizkor exige "declarar la nulidad de todos juicios penales y militares por arbitrarios e ilegales" y todas las leyes franquistas. Cada uno de los miles de casos tiene una familia detrás, unos hijos que, en su mayoría, aún viven. Como Teresa Forjas, hija de dos fusilados en Madrid un 28 de diciembre de 1939, día de los Santos Inocentes. En el libro La Memoria de los Olvidados (Ámbito), cuenta cómo los encontró: "Nos llamaron para darnos los papeles de la tumba de cada uno. Con 16 años, fui a sacar los cadáveres. El de mi padre me hizo sensación, pero más el de mi madre, porque no había calavera, sino un trozo de huesos con pelo. Mi madre no murió del tiro y le machacaron la cabeza a culatazos. Yo lo siento mucho en el alma, pero ni olvido, ni perdono". Estos dos fusilamientos, como todos lo demás, son considerados legales por el orden jurídico español. Sólo una ley específica puede anularlos. - El Estado debe ocuparse de reabrir las fosas. Hasta ahora, con el único apoyo de las familias y algunos ayuntamientos voluntariosos -siempre gobernados por la izquierda- la ARMH y el Foro por la Memoria, vinculado al PCE, han reabierto fosas por toda España. Algunas víctimas las han identificado con el método del ADN. Se han sacado más de 300 cuerpos. Pero sólo la ARMH tiene más de 2.000 peticiones sin atender, y se estima que hay 30.000 personas sepultadas en cunetas de media España. Es un asunto que supera por completo las posibilidades de las asociaciones. Por eso exigen al Ejecutivo que "elabore una ley de exhumaciones y fije los procedimientos acordes con el derecho internacional de derechos humanos". Además se insta al Gobierno a "poner a disposición de las familias de desaparecidos laboratorios genéticos en los que se puedan practicar las pruebas de identificación por ADN". Y, sobre todo, que se haga cargo de este problema con los medios de la Administración. El libro Las Fosas de Franco (Temas de hoy) está repleto de historias de personas, algunas muy mayores, cuya última voluntad consiste en sacar a sus seres queridos de una fosa común para honrar su memoria y enterrarlos donde desea la familia. Ángel Garrido y Domingo Pérez fueron sepultados en una fosa común con otras 420 personas en el cementerio de Talavera de la Reina (Toledo) tras un consejo de guerra. La familia nunca lo supo. Los hijos pudieron descubrirlo y colocar una placa hace poco. Pero las dos viudas murieron antes, una en 2001. Sesenta años buscando sin saber que sus maridos estaban a 25 kilómetros de su pueblo, porque nadie les ayudó, ni siquiera en democracia. Esther Domingo tenía seis meses cuando desapareció su padre en Lleida. Supo la verdad al cumplir los 13. Cuenta su ilusión y su miedo: "Quiero que se reconozca la lucha que ha llevado toda esa gente en silencio. Si él hubiese sido un héroe nacional y no estuviera como un perro tirado por ahí, yo hubiera tenido la posibilidad de estudiar una carrera y muchas cosas más. Para nosotros esto supone mucho, después de 60 años, y nos ilusiona la idea de poder recuperar su cuerpo algún día, como creo que a tanta gente, pero seguro que hay alguien que intentará que esto no llegue a salir a la luz". No hay legislación sobre esto. Tanto que en una reciente exhumación de tres mujeres asesinadas en una saca en Candeleda (Ávila), la alcaldesa de su pueblo, Poyales del Hoyo, puso problemas para enterrarlas porque en el registro civil no constaban esas defunciones y se negó a buscar un lugar especial en el cementerio porque las consideraba como unas muertas más. La obsesión del franquismo por borrar todo vestigio del pasado y humillar todo lo posible a los vencidos le llevó no sólo a enterrarlos en fosas comunes inmundas, sino a esconderlas. En la Sima de Jinámar, en Gran Canaria, eran lanzados multitud de fusilados. Después de sellarla, la dinamitaron para borrar todos los vestigios. Y luego la utilizaron como vertedero municipal. Los cadáveres que ahora buscan los familiares están debajo de toneladas de escombros, como sucede en otros muchos lugares de España. Aún hoy, por ejemplo en Cartagena, la tierra del anterior responsable de Defensa, Federico Trillo, este ministerio niega la reclamación de la familia de uno de los 51 militares republicanos enterrados en la llamada Zona X, una fosa común dentro del cementerio de la localidad. El anterior responsable de Defensa llegó incluso a negar la existencia de esa fosa, de la que hay constancia documental. - Retirada de todos los símbolos franquistas. Es, sin duda, el asunto que levanta mayor polémica. De hecho, el Gobierno ni siquiera lo ha citado al anunciar la creación de una comisión interministerial. Y sin embargo todas las reclamaciones exigen la retirada de los símbolos de la dictadura. No sólo del callejero de miles de ciudades y pueblos en toda España, que sigue honrando a generales sublevados y torturadores. La semana pasada, el diputado socialista Alfonso Guerra, presidente de la Fundación Pablo Iglesias, admitía en los pasillos del Congreso la dificultad de convencer a muchos gobiernos locales -el alcalde de A Coruña, el socialista Francisco Vázquez, rechazó recientemente una proposición del BNG en este sentido-. "En Alemania o Francia esto ni se plantea, pero éste es un país muy complicado, hay que ir con cuidado y poco a poco", comentaba Guerra. Además de las calles, el dictador tiene todavía casi una decena de estatuas a la vista del público, algo implanteable en Francia, Italia o Alemania. El profesor de la Uned Jesús de Andrés se ha dedicado a catalogarlas y estudiarlas. Hay una muy conocida en Madrid, frente a Nuevos Ministerios, otra en la Capitanía General de Valencia, otra en la Plaza del Ayuntamiento de Santander, otra en una plaza de Guadalajara, Melilla, Academia Militar de Zaragoza. - Valle de los Caídos. Pero el monumento que más discordia siembra es el Valle de los Caídos. Veinte años costó construir la que acabaría siendo la descomunal tumba de José Antonio y el propio Franco, que allí descansa. Pocos españoles lo visitan, aunque se ve desde casi toda la sierra madrileña. Más bien son extranjeros que llegan a un monumento único: un país democrático honra a su último dictador con un costosísimo mausoleo mantenido por Patrimonio del Estado. Más de 1.200 presos políticos sudaron para construir ese monumento que les recordaba cada día, y para siempre, su derrota. Nadie pide que se derribe. La ARMH reclama sencillamente que una placa y una exposición en la nave central recuerde a esos 1.200 presos que perdieron entre esas piedras su juventud y su salud. Nada recuerda ahora mismo que ese monumento a los "caídos por Dios y por España" lo construyeron los del otro bando, trabajando en un régimen de redención de penas prácticamente esclavista. También se reclama la "señalización de todas las obras públicas o privadas construidas por presos políticos así como la previsión de indemnizaciones a los supervivientes a las que deberían contribuir todas aquellas empresas privadas que se vieron enriquecidas por el trabajo de una mano de obra forzada". Porque no sólo Franco utilizó a estos esclavos, también dejó que los usaran los empresarios más cercanos al régimen. Para ver el dolor que causan los símbolos franquistas, basta recordar a Mari Carmen Ponce, de Orbe (A Coruña). Su padre, un guerrillero, fue asesinado cuando ella tenía cinco años. La mujer sigue en el mismo pueblo, en la misma casa. Aún hoy, su calle se llama del Generalísimo. - Gran acto público y Comisión de la Verdad. Es algo que nunca se hizo en España. Sólo la ARMH y un grupo de artistas, por su cuenta y riesgo, organizaron este verano en Rivas-Vaciamadrid, gobernado por IU con apoyo del PSOE, un gran acto de reconocimiento a los que lucharon por preservar la II República, el régimen constitucional. Ni el Estado, oficialmente, ni el Gobierno han hecho ningún homenaje. También eso piden. Y una Comisión de la Verdad, como en Argentina, que haga una gran investigación de la Guerra Civil y asiente una verdad única, aprobada por el Parlamento, para evitar las "tesis revisionistas" que han tenido éxito editorial últimamente, como la de Pío Moa. También exigen que en los colegios españoles se dé más importancia al periodo de la represión en los programas de historia que siguen los niños. Y que se cree un museo de la Guerra Civil. El equipo Nizkor concluye: "Ninguna sociedad puede sobrevivir al desconocimiento de su propia historia, por horrible que esta sea". CARLOS E. CUÉ (EL País)  En 1990, el Estado reconoció a los herederos de los encarcelados en el franquismo el derecho a recibir pensiones. De los fusilados no dijo ni palabra. Sus viudas no sólo tienen que asumir que los ajusticiamientos de sus maridos, tras un juicio sumarísimo sin ningún tipo de garantías, no sea indemnizado. También saben que, para los tribunales, las condenas fueron legales. Lo saben por Ángela Martínez Lanzaco, la viuda de Julián Grimau, miembro del Comité Central del Partido Comunista de España, fusilado en 1963 después de terribles torturas y a pesar de las protestas del Papa. Manuel Fraga, ahora presidente de la Xunta de Galicia, era ministro de Gobernación y preparaba la famosa campaña 25 años de paz. En 1990, la viuda de Grimau pidió su rehabilitación y la Sala Militar del Tribunal Supremo se la denegó. Muchos años después, en abril de 2002, Izquierda Unida intentó que al menos el Congreso le rehabilitara. El diputado de IU Luis Carlos Rejón señaló: "Ya está bien que en democracia y por la democracia hombres como Fraga hayan terminado rehabilitándose; eran unas personas que en su momento lucharon contra la libertad, pero sería duro que cuando ya tenemos esa democracia, esa libertad conquistada, uno de los verdugos esté rehabilitado y la víctima siga sin rehabilitar". Como era costumbre en esos días de mayoría absoluta del PP, todos los grupos apoyaron la iniciativa salvo el mayoritario. Su diputado Manuel Atencia argumentó: "En España alcanzamos un pacto constitucional y un proceso de reconciliación nacional. Si de lo que se trata es de abrir un proceso revisionista de todo el proceso de transición política, este grupo no puede estar de acuerdo. Es un error histórico. Cuando se han cumplido más de 25 años de las primeras elecciones libres, la situación está perfectamente encajada". No lo está para la viuda de Grimau, ni para los familiares de miles de ciudadanos ajusticiados por el régimen franquista. La viuda del dirigente comunista, que aún vive, salió muy dolida del proceso judicial. Le costó mucho esfuerzo decidirse, casi 30 años después de la muerte de su marido, a acudir a los tribunales. José Jiménez Villarejo presidía entonces, en enero de 1990, la Sala de lo Militar del Supremo y le dio la razón. Pero los otros siete magistrados no lo hicieron, y la sentencia fue terrible para la viuda. La sala concluyó que el recurso extraordinario de revisión presentado está previsto para supuestos en los que se aporten "nuevos hechos o nuevos elementos de prueba de tal naturaleza que evidencien la inocencia del condenado". Nunca pensó que tuvieran que probar la inocencia de su marido, porque creía que no podía ser considerado legal y justo, en 1990, un juicio sumarísimo -algo que no existe en la actual legislación- que se realizó sin ningún tipo de garantías. El Supremo estaba, de facto, declarando culpable por segunda vez a Grimau. El resto de la sentencia era aún más demoledor. Decía que el motivo principal por el que no se podía declarar nulo el consejo de guerra consistía en la necesidad de defender la "seguidad jurídica" y el "respeto a la cosa juzgada". El Tribunal Constitucional no admitió a trámite los recursos de amparo de la viuda de Grimau y del entonces Fiscal General del Estado, Javier Moscoso, por entender que la sentencia de la Sala de lo Militar no había vulnerado derechos fundamentales de los herederos del dirigente comunista fusilado. La viuda quedó muy desanimada y no quiere más batallas, pero el PCE está tratando de convencer a la hija de Grimau para que autorice a exigir que se revise la sentencia. Fe de Errores En 1963, Manuel Fraga Iribarne era ministro de Información y Turismo, y no de Gobernación, como se decía en la noticia Grimau, condenado de nuevo en 1990, publicada el 20 de septiembre en la página 34. El Pleno así lo decidió en febrero de 2003, aunque hasta la fecha no se ha habilitado ninguna partida.
El alcalde de Manacor, Antoni Pastor, anunció oficialmente que el Ayuntamiento acatará la decisión del plenario celebrado en febrero de 2003 y, antes de que termine el presente año, se procederá a la demolición de los monumentos a los caídos de la Guerra Civil instalados en Porto Cristo, instalados en homenaje a las tropas nacionales que repelieron el desembarco de los efectivos republicanos del entonces gobierno legítimo. Uno de los macro-monumentos de la etapa preconstitucional se elevan en la bahía de Porto Cristo, la llamada 'cala Manacor', en la entrada principal del puerto al lado del Club Náutico y sus instalaciones deportivas. El segundo de ellos está ubicado en la plaza Monumento, al principio de la avenida de los Pinos. El primero es del Gobierno central y el segundo propiedad del Ejército. El alcalde de la ciudad de los muebles se reúne hoy lunes con el delegado del Gobierno en Baleares, Ramon Socías, para preparar una reunión de la junta de seguridad y unificar criterios en materia de protección de los ciudadanos, así como establecer una unidad de acción entre los servicios de las Fuerzas de Seguridad del Estado y la Policía Local de Manacor. Todo enfocado a la lucha contra la droga sobre todo en los institutos, durante los fines de semana en general, delincuencia profesional y juvenil, etcétera. Así pues, la mencionada reunión con el delegado del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero también servirá para poner en antecedentes las pretensiones del Ayuntamiento manacorí en lo referente a la demolición de los monumentos preconstitucionales por mandato de los 21 concejales del Pleno soberano. La 'eliminación' significa el desescombro de varias toneladas de material que tendrá que ser depositarlo en algún lugar. Conservación Se sabe de otros monumentos que se han retirado en las mismas condiciones y, en algunos casos, se conservan las piedras de la construcción, en otros se los han llevado particulares y los menos se guardan en los cementerios. En la mayoría de situaciones el Consistorio encargado procede a la demolición de los monumentos y retira el material como cualquier otra obra. En el caso del monumento que es propiedad del Ejército se le entregará a los militares si éstos así lo solicitan. Unanimidad política La demolición y retirada de los dos monumentos del litoral manacorí se decidió por unanimidad en un Pleno de la pasada legislatura, cuando todavía gobernaba el 'pacto de progreso' local y el alcalde era el regionalista Miquel Riera. Sin embargo, los progresistas nunca habilitaron ninguna partida económica para realizar las obras, que a bien seguro suponen un coste de miles de euros. El equipo de gobierno de Antoni Pastor tampoco contempla en los Presupuestos el proyecto de demolición de los dos monumentos a los caídos del bando franquista. No obstante, el primer edil habilitará una partida especial antes de final de este 2004 para cumplir con el mandato plenario. Pastor prefiere trabajar en temas más productivos y destinar el dinero de los impuestos en realidades y necesidades directas, pero tampoco está dispuesto a que la oposición utilice los monumentos como arma arrojadiza contra su partido aludiendo a que el PP se opone a su retirada. RAFAEL GABALDÓN (El Mundo) http://www.elmundo-eldia.com/2004/09/20/part_forana/1095631200.html  Toledo. La Agrupación Local del PSOE de Cuerva ha denunciado la utilización de símbolos franquistas durante la celebración de las fiestas patronales en honor de la Virgen del Remedio y responsabilizó de esta situación al alcalde de la localidad, el popular Francisco Lorenzo Conejo. En un comunicado, los socialistas de Cuerva explican cómo «un año más hemos asistido con perplejidad a la exhibición de sendas banderas con los colores de la enseña nacional y el escudo de la época franquista, durante la solemne procesión el día de nuestra Patrona», así como los días anterior y posterior cuando la imagen se traslada desde su ermita a la iglesia parroquial y viceversa. El PSOE de Cuerva considera que la utilización de estos símbolos «no sólo constituye una ilegalidad, sino que atenta contra los derechos de los vecinos del pueblo, que en su mayoría son partidarios de que el referido símbolo sea sustituido por el escudo que representa a todos los españoles». A su juicio, el responsable de la exhibición de «este símbolo de la dictadura» es el alcalde, que también es presidente de la Hermandad de la Virgen del Remedio, a la que pertenecen numerosos vecinos de Cuerva, entre ellos muchos miembros de la Agrupación Local del PSOE. Los socialistas reclaman que estos símbolos se sustituyan por el que establece la legalidad vigente, e incluso se ofrecen a sufragarlo. http://sevilla.abc.es/sevilla/pg040920/prensa/noticias/Toledo/Toledo/200409/20/NAC-TOL-143.asp SUENA A MACABRO sarcasmo pero es verdad. Los cuerpos de republicanos fusilados reposan en el Valle de los Caídos, a pocos metros de Franco. El padre de Fausto fue desenterrado, con nocturnidad, de una fosa común en Avila, en 1959, y trasladado al monumento del franquismo. Su hijo no quiere que siga allí Cuando el año pasado se excavó la tierra, llamada por los lugareños la de los muertos, la fosa estaba vacía. De los siete cuerpos que la memoria del pueblo hacía en aquel viejo pozo, sólo aparecieron restos de un cráneo, pequeños fragmentos óseos, minas de lápiz que podían corresponder a dos tenderos fusilados y un dedal.«Pero hombre, ya hace mucho que se los llevaron», dijo un vecino entrado en años. Otra vez la voz de los viejos, a falta de otros documentos, hacía de brújula. Entonces Fausto Canales, ingeniero agrónomo ya jubilado, rememoró aquellas palabras que, allá por los años 60, le dijo como sin decir su único hermano: «Cuentan en el pueblo que a padre y los otros los han sacado y se los han llevado al Valle de los Caídos». Ante la fosa vacía, Fausto sintió una punzada en el corazón.Le revolvía las vísceras la sola idea de que su padre, jornalero secuestrado en su propia casa cuando él tenía dos años y paseado por un grupo de falangistas la madrugada del 20 de agosto del 36, pudiera compartir mausoleo con Franco, a la postre su verdugo.La vieja herida de la orfandad, que le había acompañado de por vida, volvía a supurar. Su difunto era uno más de los miles de desaparecidos de la feroz represión que acompañó a la Guerra Civil en los lugares, por muy alejados del frente de batalla que estuvieran, donde el alzamiento nacional triunfó desde el mismo 18 de julio de 1936, fecha de la asonada militar contra la II República. En Pajares de Adaja (Avila), su pueblo, enseguida circularon listas negras. Las fuerzas vivas, afines a Franco, señalaban a los rojos y escuadrones de falangistas que recorrían en camioneta la retaguardia hacían el trabajo sucio en cualquier cuneta. Después, el miedo y alguien obligado a hacer de sepulturero, echaban más tierra sobre los muertos. A los familiares se les condenaba para siempre a vivir sin preguntar. Y fueron pasando los años. Hasta 68 han sido. Fausto, empeñado aún en dar digna sepultura a su padre, ha tenido que cumplir 70 para ver cómo el Parlamento, espoleado por las exhumaciones de fosas que desde 2001 viene realizando la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), auspiciada en su origen por nietos de las víctimas, aprobara hace dos semanas la creación de una comisión estatal para el estudio de las víctimas de la Guerra Civil y el franquismo. «Vivo el momento histórico, no reclamo a mi padre con ánimo de revancha ni nada que le parezca», dice para explicar cómo ha terminado llamando a las puertas del Valle de los Caídos. Su madre, Virgilia Bermejo, nonagenaria, aún vive. Mientras él le cuenta, ella le escucha, silente como casi siempre desde aquella fatídica madrugada en que se echó a sus dos hijos en brazos y se fue de la casa para no volver a pisarla nunca más. Pero hay silencios y silencios. «No nos resignamos a que nuestro padre, su marido, esté enterrado junto a Franco», repite Fausto. Hay tesón, pero no rabia, en sus palabras. Cuando, cinco meses después de abrir la tumba vacía de su padre, Fausto pisó por vez primera el monumento franquista, el pasado 4 de marzo, una «nevada tremenda» congelaba el paisaje del Valle de Cuelgamuros donde se levanta la inmensa cruz de los caídos «por Dios y por España» entre 1936 y 1939. ¿Qué hacía entre aquellas significadas rocas el hijo de un rojo asesinado por los nacionales? Buscaba a su padre, para rescatarlo. Y lo encontró. Un monje benedictino, de los que custodian la basílica del monumento, le acompañó finalmente hasta el lugar donde está enterrado, y del que pretende sacarlo a toda costa. Ya Fausto lo sabía todo.Una semana antes de que el 30 de marzo de 1959, víspera de la inauguración, llegaran para dar lustre al mausoleo los restos de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange, una caja con huesos del pozo de Aldeaseca quedó anotada en el registro de entrada. Para que Franco escenificase la mitología, falsa y siniestra, de la reconciliación, el padre de Fausto y otros muchos republicanos fueron sacados de sus tumbas desconocidas y apilados en un monumento construido con la mano de obra esclava de miles de presos que habían combatido contra el general. Columbario 198. Cripta derecha de la capilla del Sepulcro. Piso primero. La página correspondiente al día 23 de marzo de 1959 del registro de entradas dice así: «En el día de hoy ha ingresado en la cripta de este monumento, las siguientes cajas con restos de nuestros caídos en la Guerra de Liberación: de Navarra, 16 cajas; de Vitoria, 37; de Palencia, 26; de Alicante, 16; de Avila, 18». En total, 113 cajas. De la llegada desde Aldeaseca, el pueblo próximo a Pajares de Adaja donde fue asesinado Valerico Canales, se dice que contiene seis cuerpos: una «señora desconocida» (Flora Labajos, la mujer del dedal) y cinco varones igualmente «desconocidos», aunque en realidad eran seis (Celestino Puebla, Víctor Blázquez, Pedro Angel Sanz, Emilio Caro, Román González y Valerico Canales).El error en el cómputo se debe a que los desenterradores mandados por el Gobierno Civil al pozo de Aldeaseca se dejaron un cráneo en la fosa. Fueron aquéllos, días de avalancha de huesos para satisfacer los deseos del Caudillo. El trasiego duró años, y fue especialmente intenso entre 1958 (cuando el Valle empezó a recibir restos) y 1964. Hasta reunir un osario de dimensiones megalómanas. Se barajan cifras muy dispares, con un arco que oscila entre 40.000 y 70.000 enterrados. Según fuentes de Patrimonio Nacional, de quien depende el Valle de los Caídos, no se sabe con exactitud cuántos cadáveres hay acumulados en la cripta. En el libro de registro de entradas constan 26.701 anotaciones. La última, de junio de 1981, da cuenta de la llegada de 297 restos del cementerio de Torremejía, en Badajoz. «Unos son restos individualizados, con nombre, y otros están en recipientes colectivos como desconocidos», explica un portavoz de Patrimonio. «Le pido que entienda que ha pasado mucho tiempo. Todo esto corresponde a otra época», dice la misma fuente cuando se le solicita mayor precisión. Y aun añade: «Es posible que haya muchos más muertos.Parece ser que en algunos años hubo ingresos masivos de cuerpos mal documentados... Tampoco hay anotaciones que indiquen si los restos son de militares, civiles o de qué bando proceden».[la Fundación Franco, en internet, habla de 40.000 cadáveres, «aproximadamente la mitad de cada bando»]. Cuando la recogida fue de caídos rojos no sólo se abrieron, como la práctica totalidad de historiadores creía hasta ahora, fosas de lugares donde hubo batalla. Es decir, de militares republicanos.De éstas, Queral Solé, de la Sección de desaparecidos de guerra y fosas comunes de la Generalitat de Cataluña, tiene documentado el vaciado de al menos cinco en la provincia de Lérida entre los 1958 y 1964. La investigadora buscaba, años atrás, la localización exacta de una tumba con milicianos de un hospital militar cuando el dueño de los terrenos le confió: «Se los llevaron a todos al Valle de los Caídos en los años 60». De allí saldrían unos 100 cuerpos, pero el total de los traslados de Lleida a Madrid fue de unos 2.600, según sus cálculos. Supuestamente, el dictador pretendía saldar para siempre cuentas con el pasado fratricida, por más que en sus discursos (el de inauguración del Valle entre ellos) insistiera en una terminología («nuestros mártires») que excluía todo propósito real de reconciliación.Desde principios de los 50, Franco, a través del Ministerio de la Gobernación, había movilizado a todos los gobernadores civiles, que a su vez requirieron a los ayuntamientos bajo su mando una relación pormenorizada de las fosas donde reposaban «héroes y mártires de la Cruzada». Fue en las respuestas de las corporaciones municipales donde empezaron a aparecer alusiones a las fosas con republicanos civiles.Así, el plan de exhumaciones suscitado como consecuencia de la obra funeraria -ahora ya se empieza a saber-, incluyó también el levantamiento de aquellos enterramientos clandestinos de paseados de cuya existencia el Régimen jamás quiso dar la más mínima pista a los parientes de las víctimas. «Para nosotros, y las demás familias de los siete de Pajares de Adaja», dice Fausto Canales, «lo que hicieron con nuestros muertos fue una profanación... Nunca tuvimos conocimiento de la exhumación de 1959. Resulta intolerable que los restos de los asesinados por el simple hecho de pertenecer a la Casa del Pueblo permanezcan en esa cripta, bajo la inscripción de Caídos por Dios y por España». La reivindicación ya está hecha ante Patrimonio Nacional. Reclaman la devolución de sus muertos para enterrarlos con dignidad y restaurar su memoria. «Las familias de los asesinados han pasado de no saber dónde estaban sus padres o hermanos a enterarse de que algunos habían sido llevados al peor sitio posible: a compartir mausoleo con Franco y Primo de Rivera», dice Emilio Silva, periodista, nieto de fusilado y presidente de la ARMH. Desde la asociación se trabaja ya en la recopilación de casos semejantes a los del padre de Fausto Canales. Se malicia Silva con la sospecha de que la Dictadura pudiera haber dispuesto de un listado de fosas comunes de paseados que le sirvió para elegir cuáles se abrían y cuáles no. Y pide que de ser así Patrimonio busque y haga públicos esos documentos. Teruel, Guipúzcoa y Navarra son otras provincias donde se tiene noticias de que el franquismo hurgó en las tumbas de sus paseados.A veces lo contaron los protagonistas, como ocurrió con un camionero de Teruel contratado por las autoridades de la época (año 1958 o 59) para llevar una carga a Madrid. «Alguna autoridad dio la orden, recogieron huesos por kilos y los llevaron al Valle de los Caídos», explica hoy Francisco Sánchez, presidente de la Fundación Pozos de Caudé, nombre de una inmensa fosa turolense con, se calcula, 1.005 cuerpos aún enterrados en ella. «Si nos enteramos de la saca de restos fue porque el conductor del camión terminó contándolo a unos familiares de fusilados muchos años después, en 1977», añade Sánchez. Se sabe también que en Oyarzun (Guipúzcoa) hasta se consultó a Franco, de vacaciones en San Sebastián en 1957, sobre qué hacer con una controvertida fosa en la que había, entre otros, un sacerdote fusilado por los nacionales. Ante el empeño de algunos parroquianos por recuperar los cuerpos y darles cristiana sepultura, el obispo habló con el dictador. Su respuesta: que se sacaran los cadáveres pero sin ruido, y que si algún familiar tenía interés en llevar los restos al Valle de los Caídos, podía hacerlo. La mayor parte de la historia de los otros muertos de Cuelgamuros, los rojos, aún está por escribir. Y más. En la visita reciente al mausoledo de Fausto Canales, el monje que le hizo de cicerone le terminó confesando que también él tenía a su padre (asesinado en el Madrid republicano por ser el lechero de la Plaza de Oriente que servía a las monjas de la Encarnación) enterrado en la cripta.Pese a llevar allí décadas, el benedictino no lo supo hasta hace sólo dos años, cuando encontró su nombre en el libro de entradas.El religioso le hizo partícipe también de un rumor. En los años 80 una familia navarra habría conseguido rescatar de la cripta a un pariente fusilado. De eso, claro está, no hay constancia documental. Franco concibió el monumento como un viaje sin retorno para los difuntos. Ahora la palabra, sabe Fausto Canales, la tiene Patrimonio Nacional. Y algunas fosas vacías, que empiezan a hablar... ¿LORCA EN LA NECROPOLIS? Federico García Lorca no descansa en el Valle de los Caídos. Parece una perogrullada. El poeta asesinado por la Guardia Civil en una cuneta de Granada es un icono de la rojería. Pero cuando en 1958, a punto de concluirse la construcción del monumento, se especulaba con la posibilidad de que la tierra de Cuelgamuros fuera compartida por blancos y rojos, la familia del poeta se movilizó y realizó diversas gestiones para que ni siquiera se planteara la operación. Lo relata el escritor gallego Daniel Sueiro en La verdadera historia del Valle de los Caídos, publicada en 1976 por Sedmay Ediciones. Unos meses antes, en junio, el sobrino de Lorca, Manuel Fernández Montesinos, lo contaba en Gaceta Ilustrada. Su padre también había sido fusilado por los nacionales, y se especulaba con el traslado de los restos de ambos: «Mi familia se opuso a ello». Pero no todos los vencidos tenían cabida en la necrópolis franquista. «Un caso singular fue el del general de la Guardia Civil Antonio Escobar Huertas, fusilado [por los nacionales] en el Castillo de Montjuic el 8 de febrero de 1940, y uno de cuyos hijos, el teniente de Infantería Escobar Valtierra, había sucumbido en Belchite luchando al lado de las tropas franquistas», escribe Sueiro. Cuando el otro vástago del general Escobar, Antonio, solicitó el traslado de padre e hijo al monumento, «obtuvo como respuesta el traslado inmediato del hermano y, en cambio, el desdeñoso silencio ante el caso del padre, situación que no se ha visto modificada por el tiempo». Pero tampoco todos los deudos de los muertos nacionales aceptaron la oferta de trasladar a sus parientes al osario de la sierra.Luisa Soria, la hija del urbanista Arturo Soria, fusilado por los rojos en Madrid, fue una de ellos. El chiste fácil narraría que quizá pensó que la megalómana arquitectura de la necrópolis no hubiera satisfecho a su exigente padre. EL Mundo Con el espacio de debates del Pabellón de Convenciones literalmente abarrotado por público de todas las edades, ha tenido lugar el coloquio sobre la República que es ya un clásico de la Fiesta, y que parece cobrar interés y concitar mayor expectación cada año. Los intervinientes en el coloquio se han ajustado al título, repartiéndose la tarea. Miquel Jordá ha hablado del pasado, Víctor Ríos del presente y Julio Anguita del futuro de la República en España. Jordá, quien ha empezado aclarando que la Unidad Cívica por la República es una asociación cultural que nació hace poco más de dos años para reivindicar la recuperación de la memoria histórica (huyendo del "folklore") y para luchar por la III República, y por la conquista de la democracia que se frustró con la Transición. Seguidamente, Jordá hizo un curioso y revelador repaso por algunos monumentos de los que todavía adornan las calles y plazas de la capital del reino, Madrid. El Conde-Duque de Olivares, Carlos III, el general Espartero, el general Martínez Campos, Manuel Gutiérrez de la Concha, son nombres ilustres que los madrileños se encuentran irremediablemente en sus paseos por el parque del Retiro o la puerta del Sol, represores y opresores al servicio de las dinastías monárquicas, aunque su imagen haya sido convenientemente dulcificada. Jordá concluyó su paseo frente a los Nuevos Ministerios, ante la imagen a caballo del carnicero general Franco. "El pasado del país es triste, pero no podemos ignorar el sufrimiento de las generaciones anteriores. Quisieron silenciarlo todo con los pactos de la Transición", reivindicó Jordá, refrescando la memoria de los asistentes con algunos ejemplos de la adhesión al franquismo que demostró la actual familia real española, aún incluso después de la muerte del dictador. Asimismo, Jordá manifestó que "esperar una rectificación por los partidos políticos que se reparten el poder es una quimera. Se puede ser de derechas y republicano, pero jamás de izquierdas y monárquico, o juancarlista". Una cerrada obación siguió a estas palabras del veterano luchador republicano, quien concluyó su intervención poniendo de manifiesto que "la historia se repite, como en el siglo XIX padecemos la alternancia de dos grandes partidos en el poder y el caciquismo. Las mismas razones de fondo que existían para luchar contra el franquismo existen hoy para luchar contra la monarquía". Víctor Ríos habló de la diversidad de cepas republicanas, y que, dentro de ellas, "la española ha sido siempre excelente, ya que la defensa de la República en nuestro país ha estado siempre vinculada con procesos de ruptura y enfrentamiento con las clases dominantes. Así fue en 1873, en 1931 y así será cuando conquistemos la III República". Ríos, a quien le tocaba analizar el presente del republicanismo en España, lo definió como "un vaso que se ha ido llenando, y que hoy se encuentra casi medio lleno, de forma que podría estar rebosando en pocos años si trabajamos a buen ritmo". Recordó que desde el fin de la dictadura franquista hasta que se aprobó la Constitución de 1978 no se ha vuelto a producir un debate sobre Monarquía o República, y que en los últimos años se ha transformado en una cuestión de actualidad, en la que inciden dos factores: la necesidad de recuperar la memoria histórica, rechazando el olvido y el punto final sobre lo que ocurrió durante la Guerra Civil y la dictadura; y la necesidad de reexplicar la Transición y hacer balance de la Constitución. Víctor Ríos no rehuyó la cuestión en este punto de la aceptación, por buena parte de la izquierda, del argumento de que el dilema no era entre monarquía o república, sino entre dictadura o democracia. "Ese sofisma ya no es sostenible y fue un fraude a la soberanía popular", afirmó Ríos, quien recomendó el libro de Joan Garcés "Soberanos o intervenidos" para entender hasta qué punto el Departamento de Estado norteamericano pilotó la Transición española, financiando un partido y un sindicato que parecieran de izquierda para romper el papel del PCE y de las Comisiones Obreras, quienes realmente habían luchado contra el franquismo. Víctor Ríos hizo referencia a la vigencia del ideario republicano clásico, pero afirmó que es necesario actualizarlo, y reivindicó un nuevo republicanismo, poniendo como ejemplo la República Bolivariana de Venezuela, en cuya Constitución hay elementos realmente innovadores, como la revocabilidad de todos los cargos elegidos, el reconocimiento del trabajo reproductivo como productor de valor y por consiguiente la inclusión de las amas de casa a la Seguridad Social, o la creación del poder ciudadano como poder autónomo y controlador del ejecutivo. Finalmente, Víctor Ríos puso condiciones para que sea posible el avance del republicanismo, señalando la necesidad de que tenga carácter abierto y no se use de forma partidista; de que se actualice el ideario republicano vinculándolo a la lucha contra la globalización capitalista, a la exigencia de profundizar en la democracia y a la reivindicación de derechos sociales como básicos. Julio Anguita tomó la palabra con una reflexión sobre el pasado, para referirse al futuro, recordando al auditorio que el pueblo español es tornadizo, y que tras los fervores republicanos y revolucionarios, el proceso se revirtió a favor de la monarquía y de las clases dominantes. "Debemos adquirir conciencia de que este asunto es serio, no algo folklórico", interpeló al público diciéndole que "la República no vendrá si no la traemos nosotros", y llegó a citar a Kennedy para preguntar a cada uno de los asistentes qué estaban dispuestos a hacer por la conquista de la República. "La III República no se invoca, no se trae; se construye y se trabaja por ella". El eje central del discurso de Julio Anguita consistió en vincular la III República a la transformación social, a resolver el problema del Estado y a establecer otro tipo de relaciones internacionales. En cuanto al primer aspecto, afirmó que "la III República es la puesta en marcha de un motor para otro tipo de sociedad", y comparó la Constitución Española de 1931, que recogía en su articulado la socialización de propiedades cuando afectan a sectores estratégicos de la economía, y el proyecto de Constitución Europea, donde el neoliberalismo se convierte en principio constitucional. Para Anguita, la República es "la forma más avanzada de hacer realidad el principio democrático", y afirmó que se trata de un problema de alternativa de sociedad, explicándolo con un ejemplo gráfico: "no se trata solamente de expropiar a la duquesa de Alba, sino sobre todo de saber qué hacemos con las tierras, qué forma de producir queremos". "El problema del jefe de Estado no es lo fundamental, es el último detalle: si no construimos República, el peligro es que podemos tener una República de derechas, y no es descartable que las clases dominantes defiendan la idea republicana cuando les resulte conveniente". Al igual que Víctor Ríos, vinculó la lucha por la República a la lucha contra la globalización capitalista, pero también a valores alternativos, como la austeridad, la solidaridad internacionalista, la paz (que implica la lucha contra la OTAN), y la defensa de un eje cultural alternativo. El segundo aspecto, la resolución del problema del Estado y el conflicto de los nacionalismos, fue abordado por Anguita en relación con la cuestión religiosa, ya que en su opinión "la única unidad que tenemos es la católica, y ahí está el problema". Afirmando que la Constitución de 1978 había colocado una "bomba de tiempo" al hablar de regiones y nacionalidades pero sin definirlas, defendió que sólo sobre la base del laicismo se podrá abordar la cuestión nacional, desechando como estéril cualquier intento de buscar esencias nacionales en el pasado histórico. Anguita señaló como ejemplo el acto constituyente del pueblo francés, que en plena Revolución Francesa decidió en la Convención que "la nación querida por ella misma es Francia". Así, el acto fundante de Francia responde al principio de soberanía popular. Julio Anguita opuso este modelo al alemán, que sí esgrime razones históricas para definir la nación, y recordó a dónde puede conducir ese tipo de lógica. Sobre la base del laicismo y de la aplicación de la soberanía popular, dejando que sea el pueblo el que se exprese haciendo valer el derecho de autodeterminación es la única manera real de abordar el problema del Estado en España. Finalmente, en la esfera internacional, Anguita rechazó el europeísmo, del que dijo que es "como el Nescafé en relación al café", y que consiste en la construcción de un espacio económico donde mandan los capitalistas. Reclamándose "europeo", recalcó la importancia de asumir las lecciones de la historia y el legado del continente europeo. REBELIÓN En los tiempos extraños de la Transición se impuso el dogma interesado de que la dictadura franquista era cosa del pasado remoto y tan poco recordable como el reinado de Ataúlfo o la batalla de las Navas de Tolosa. Aquí paz y después gloria, vinieron a decir quienes apoyaron, defendieron y colaboraron directamente con el régimen del tirano, y también vino a decirlo una izquierda timorata y desleída que no quiso proponer la revisión implacable de los crímenes franquistas en aras de una reconciliación nacional para cuyo supuesto éxito no había más remedio que sacrificar la memoria de las víctimas. Mientras, buena parte de los victimarios llegaban incluso a presidir comunidades autónomas allá por el noroeste, un poco más arriba de Portugal. Décadas más tarde, las víctimas del horror franquista y sus herederos parecen dispuestos a mirar atrás para reivindicar el recuerdo de los hombres y mujeres que fueron asesinados por defender la República legítima. Se están desenterrando los restos de las más de 30.000 personas que se calcula fueron sepultadas de mala manera en las cunetas tras el preceptivo tiro de gracia. Se exige que se anule ese esperpento que se dio en llamar justicia franquista y que se recupere con minucioso detalle la historia de la represión, además de devolver la dignidad póstuma a los represaliados por el régimen. Alemania hace tiempo que hizo examen de conciencia dolorosa sobre las atrocidades del nazismo e Italia también acerca de los crímenes fascistas. Insuficientemente en ambos casos, pero lo han hecho. España sin embargo dejó correr el más tupido de los velos para tapar las vergüenzas ensangrentadas de ese fragmento de su pasado y concedió la inmunidad de facto a los culpables de la represión. No se ha celebrado ni un solo homenaje a las víctimas del franquismo, ni siquiera siguiendo el ejemplo reciente del canciller Schröder en su país respecto a quienes sufrieron el delirio exterminador del nazismo. Algo profundamente injusto se pactó en los juegos de salón de la Transición española. A 68 años del inicio de la carnicería es imprescindible recuperar la memoria con nombres y apellidos si queremos que nuestros hijos sepan lo que sucedió en España a partir del 18 de julio de 1936. Porque no estamos hablando del Pleistoceno superior, ni siquiera de la rebelión de Don Pelayo: estamos hablando de hace apenas unas décadas y de hechos que dejaron marcado a este país para siempre. Tantos asesinados, torturados, ninguneados no merecen el olvido. En eso estamos por fin. CARLOS PÉREZ URALDE EL Correo Digital Enrique Moradiellos analiza en '1936' los mitos por los cuales «las mujeres de la época permitieron que sus maridos e hijos fueran al frente»Caliente estaba la cosa como para poner un fajín en la portada del último libro de Enrique Moradiellos -'1936. Los mitos de la Guerra Civil'- con esta leyenda: «Contra las mentiras de Pío Moa». El autor se excusa y dice que de él no partió la idea de adornar el volumen con ese mensaje, algo comprensible cuando se lee la obra, que sólo cita a Moa una vez, y de pasada. Fue el equipo comercial de la casa editora, Península, la que decidió sacar al máximo provecho a la polémica que Moradiellos y Moa, el ex militante de los GRAPO, habían tenido con anterioridad mediante un cruce de artículos. «Sí, el fajín es equívoco y descortés. Pero lo asumo porque no he hecho nada por retirarlo, y lo cierto es que mi visión de la guerra es contraria a la suya». Según Moradiellos (Oviedo, 1961), no puede decirse que la versión de Moa sea original, a pesar del éxito que ha tenido en los dos últimos años. «Reactualiza con matices la doctrina oficial del franquismo. Gran parte de sus líneas argumentales y de sus pruebas están ya recogidas en la 'Historia de la Cruzada' de Joaquín Arrarás, ocho volúmenes publicados entre 1939 y 1943, y son muy conocidas para quien haya seguido la trayectoria de Ricardo de la Cierva». El historiador, alumno de Paul Preston, opina que Moa «vuelve al mito franquista de la guerra como un fenómeno inevitable contra un enemigo que estaba contra Dios y contra España, es decir, demonizado y apátrida». Ese fue uno de los mitos que justificaron la muerte de 300.000 españoles y el encarcelamiento de casi otros tantos. En el otro extremo está el de la guerra como una lucha de proletarios contra burgueses, sostenido por anarquistas, comunistas y socialistas de Largo Caballero, y recogido en el 'Homenaje a Cataluña' de George Orwell. Un fin superior Moradiellos utiliza la palabra mito como la forma de justificar una matanza de ese calibre y por la cual «parece justo eliminar al contrario, al vecino, al familiar. Eso se tiene que hacer en base a un fin superior, tiene que estar legitimado para que la mujer permita que su marido o su hijo vayan al frente». Para el historiador, «la Guerra Civil no fue ni una gesta heroica, como se ha mantenido en los dos extremos políticos, ni una locura colectiva, como se empezó a decir en los años sesenta para propiciar la reconciliación nacional». El mito que él cree más atinado es el que mantuvieron liberales como Azaña y socialistas como Indalecio Prieto. «La guerra fue entre una democracia socialmente avanzada y una reacción militar que une la tradición carlista, el ideario falangista y el espíritu africanista». No hubo dos, sino tres bandos, como bien lo supo Unamuno antes que el maestro de Moradiellos, Paul Preston: los fascistas, los liberales y los revolucionarios. Incluso en el nacionalismo vasco hubo también tres vetas, la leal a la República del lehendakari Aguirre, la que sólo pensaba en la independencia y acabó pactando con los fascistas italianos en Santoña y la que, en Navarra sobre todo, se unió con el tradicionalismo carlista. Para Moradiellos, la Guerra Civil no fue una excepción, o un producto de la violencia fratricida de los españoles. «Desde Hugh Thomas, los historiadores la vemos como una gran fractura social y como el resultado de una crisis de autoridad pública. España no fue diferente al resto de Europa, en el sentido de que hubo un enfrentamiento entre reaccionarios, revolucionarios y los reformistas». El correo digital
28/09/2004
Manuel Fernández Martín fue ponente y fiscal en miles de consejos de guerra, incluido el del histórico dirigente comunista Julián Grimau, fusilado en 1963. Pero ni siquiera aprobó primero de Derecho. Obsesionado con «los rojos», mantuvo su farsa 30 años.Cuando fue descubierto, en 1964, ya había enviado al paredón a mil personas. IU pedirá esta semana que el Gobierno reabra de oficio los procesos. Miles de sentencias podrían ser nulas.Era «una auténtica bestia», dice el abogado José Jiménez de Parga.Su nombre: Manuel Fernández Martín. Para la Historia no es nadie.Pero la viuda de Julián Grimau, fusilado en 1963, no lo olvidará nunca. Él interrogó al dirigente comunista en un consejo de guerra que espantó al mundo. Él redactó su sentencia de muerte en abril de 1963. Y, desde el estrado, fingió durante 30 años ser abogado y engañó al mismo régimen al que siniestramente sirvió. Como fiscal o ayudante de los tribunales militares, el comandante Fernández Martín intervino en 4.000 juicios sumarísimos y envió a un millar de presos políticos a los paredones franquistas.Pero ni siquiera había aprobado primero de Derecho. Sólo por eso e incluso según la legislación de la dictadura, todos aquellos consejos de guerra fueron nulos. Y sus mil muertos víctimas de asesinato. José Jiménez de Parga vio en directo la actuación de «la bestia» en cientos de procesos militares contra civiles, incluido el de Grimau. «Era un hombre gordito, de Badajoz, (donde nació, en 1914) que iba de simpático. Se le veía fuera del mundo judicial.Acosaba a los procesados. Les insultaba. Un verdadero hijo de puta». Jiménez de Parga y otros se percataron del poco conocimiento de leyes de aquel hombre. Pero en aquel momento no podían sospechar siquiera hasta que punto fue un farsante. El ponente del caso Grimau se estrenó muy pronto como impostor profesional. El 2 de octubre de 1936, con 22 años, se sumó a las tropas rebeldes, y «a los seis días fue habilitado como alférez médico», explica el magistrado Juan José del Aguila. Sólo que no era médico. Eso no le impidió participar en decenas de operaciones durante seis meses. En abril de 1937 se le nombró oficial del Cuerpo Jurídico Militar. Pero tampoco era abogado. En Extremadura se conocía a Fernández Martín, entre otras cosas, por su actividad a favor del Movimiento, y de eso se valió para urdir su estratagema. Escribió al presidente del Colegio de abogados de Cáceres, pidiéndole un certificado que le acreditase como «una persona de conducta intachable y afecto al régimen», recuerda el ex jefe de la Casa Real, Sabino Fernández Campo, en el libro de Manuel Soriano La sombra del Rey. Cuando lo tuvo en su poder, sobre una oportuna línea en blanco de ese escrito Fernández Martín añadio: «y está matriculado en este colegio de abogados». Con ese papel, el iletrado letrado fue ascendiendo en la carrera judicial dentro del ejército. Cuando alguien le pedía el expediente académico, Fernández Martín se excusaba diciendo que se lo habían quemado durante la guerra. Nadie le puso pegas. «La viuda del acusado, que pase». Los bedeles del tribunal militar hacían la gracia antes de cada consejo y los fascistas se la reían. A nadie le importaba dar apariencia de legalidad a aquellas pantomimas. Pero con Grimau existía la duda. Era muy tarde. Llegaba el turismo. El desarrollismo. Se aireaban en panfletos los «25 años de paz». Y la presión internacional era tan fuerte que hubo esperanzas hasta el último momento. Fernández Martín jugaba el papel de vocal ponente en el proceso a Grimau. Enrique Eymar, «juez especial militar de Actividades Extremistas» desde 1958, presidía el tribunal. Pero tampoco era juez. Y eso era legal. «Por eso el ponente tenía tanto poder.Su misión era asesorar a los miembros del tribunal, que no tenían formación jurídica de ninguna clase», explica Alejandro Rebollo el militar que defendió a Grimau. Él, por suerte, sí era abogado.La ley daba al reo la posibilidad de elegir a su representante legal entre los tres escalafones del Ejército, pero no tenían porqué ser letrados. Y, normalmente, no lo eran porque apenas había. Rebollo fué el único actor de la representación capacitado para ejercer su papel, y el único que lo hizo. La defensa de Grimau le costó la carrera. Nada más terminar la Guerra Civil, Fernández Martín fue director de los campos de concentración de prisioneros de Badajoz y Mérida.Y conservó los métodos. «Era bajo, rechoncho y muy moreno. De carácter muy fuerte. Un hombre obsesionado. Antes de entrar en un consejo de guerra necesitaba ponerse a tono. Y leía libros sobre los crímenes de los rojos para motivarse», recuerda Rebollo.«Me llamó para decirme que Grimau se lo merecía todo. Me dijo que lo tenía muy mal si quería defender a ese hombre. Me acusó de ser el causante de las manifestaciones en el resto de Europa en contra del juicio y de Franco. Y me tiró un periódico a la cara: Ahí está tu salario. Ya tienes una calle en Praga. Resultó que era verdad». El jueves 18 de abril de 1963 llovía en Madrid. A las nueve de la mañana comenzó el consejo en los Juzgados Militares de la calle del Reloj, atestados de policía y periodistas extranjeros.«Usted tendría que darle las gracias a Franco por no haber cumplido condena tras la Guerra Civil», le espetó el falso ponente a Grimau.«Así empezaba con todos», recuerda Jiménez de Parga. «Todos lo militares tenían el sable encima de la mesa». Junto a un crucifijo y el Código Militar. Fernández Martín no fue el único. «Había 50.000 como él. Gente que se hizo pasar por lo que no era en el Ejército argumentando que su título se había perdido en la guerra. En el cuerpo jurídico militar se metía todo el que quería.Lo más vergonzoso es que ningún colegio de abogados de España fue capaz de hacer nada hasta 1963. No fueron capaces de defender a la gente que estaban fusilando». Todos los consejos eran una farsa. «Convocaban a los miembros del tribunal la noche anterior.A la mañana siguiente, ese señor se presentaba allí, con su sable, y votaba la pena de muerte». «QUE SE CALLE» Julián Grimau fue acusado de cometer torturas y asesinatos en una checa de Barcelona durante la guerra. Aquellos hechos no se probaron. Pero, en cualquier caso, Franco no hubiera podido condenarle por ellos tantos años después, si no se demostraba que el acusado había cometido un «delito continuado». Lo único que Grimau hizo contínuamente fue ser comunista. Rebollo basó toda su defensa en lo absurdo de considerar contínua su actividad subversiva, ya que pasó años en el extranjero y ni siquiera pudo encargarse materialmente de repartir los panfletos que le llevaron ante el pelotón. No sirvió de nada. Grimau tomó la palabra para explicar que no cometió crimen alguno y fue leal a la República.Fernández Martín le cortó. En el proceso no alegó las torturas, pero quiso explicar la razón de su herida en la frente, cuando cayó desde la ventana de la Dirección General de Seguridad.El ponente le volvió a acallar. A las dos de la tarde, el juicio había terminado. Y Grimau era condenado a muerte por «rebelión militar». Su vida pasó a manos del Consejo de Ministros, que podía haber conmutado su pena al día siguiente. De los 19 hombres que se sentaron junto a Franco, 7 eran militares, tres pertenecían al Opus Dei, algunos provenían del Movimiento, como José Solís Ruiz y Manuel Fraga, en ese momento con la cartera de Información y Turismo, y el resto eran tecnócratas sin afiliación. Entre ellos Fernando María de Castiella, ministro de Asuntos Exteriores, que intentó oponerse argumentando la repercusión internacional del fusilamiento. El consejo duró más de 10 horas y Franco quiso una votación formal y explícita, explica Pedro Carvajal en su biografía de Grimau. Todos votaron a favor. Pero dos semanas antes, el 5 de abril, el Consejo de Ministros había aprobado la creación del Tribunal de Orden Público. Manuel Fraga lo recoge en sus memorias. Sin embargo, el Ministro de Información y Turismo ni siquiera lo comentó en la rueda de prensa posterior al consejo. La noticia se ocultó hasta 10 días después del fusilamiento. La creación del Tribunal impedía, por principio, que un consejo de guerra juzgase a Grimau. Y si se hubiera sabido, el indulto hubiera sido automático. Los amigos y compañeros de Grimau estaban en ascuas. Esa noche, Joaquín Ruiz Jiménez y José Jiménez de Parga se fueron a buscar a Fraga a una recepción en la embajada de Colombia. «¡Nos dijo que no había que preocuparse, que no le iban a fusilar!», recuerda Jiménez de Parga. Una hora después Rebollo fue llamado urgentemente.Grimau iba a ser ejecutado. «Fue una noche horrible. Llamamos a todas partes. Mi mujer llamó al Vaticano», cuenta Jiménez de Parga. «El secretario del Papa (Juan XXIII) le dijo que estaba descansando pero que no se preocupase».Rebollo pasó esa noche en capilla con el condenado. A las 6 de la mañana, esposado y en el paredón, Grimau le abrazó. Después, 27 disparos le hicieron saltar por los aires. Cuando cayó al suelo no estaba muerto. Alguien le gritó a un teniente para que disparase los tres tiros de gracia. Su mujer, Angeles Martínez -Angelita Grimau-estaba en París.Vive entre Francia y España. El teléfono de la casa de su hija suena y una mujer contesta: -Dolores Grimau no está. -¿Es usted Angelita? La mujer no responde. Ya sabe que habla con una periodista. Al final se traiciona. -Mis hijas no van a decirles nada. Estamos cansadas. Angelita Grimau vive en silencio desde hace 40 años. Tras la ejecución quiso que se revisase el proceso. «Y el Partido no quiso saber nada. Se enemistó con ellos con toda la razón», dice Jiménez de Parga. «Fue una figura esencial. Participó en toda la campaña internacional por eso sería tan relevante que hablase», afirma José Luis Losa, periodista y experto en la causa de Grimau.«Su digno silencio se entiende. Si Julián Grimau fue una de las víctimas más tremendas de la dictadura franquista, Angelita lo es de la Transición. De su olvido y su silencio». En 1964, Fernández Martín fue descubierto. Sólo la Universidad de Sevilla pudo certificar que había estudiado allí. Aprobó tres asignaturas. Dos años después fue condenado a un año y seis meses.El tribunal tuvo en cuenta, como atenuante «que no pretendió causar daños de tanta gravedad». Murió poco después. No entendía por qué se le había sometido a tal «humillación». En 1990, el Supremo revisó la causa de Grimau y la dio por buena.«El caso era nulo de pleno derecho y el argumento del falso ponente fue importante, pero pesaron más los factores políticos» constata Rebollo, hoy magistrado jubilado. «Si se hubiera abierto la espita, las víctimas se contarían por miles». Izquierda Unida trató de rehabilitar su nombre en el Parlamento en 2002. El PP votó en contra, porque temía que aquello se conviertiese «en un juicio contra Fraga». IU lo ha solicitado de nuevo y, esta semana, intentará que el Gobierno reabra de oficio los procesos. Una comisión creada el 10 de septiembre estudiará la situación de las víctimas. Ellas no podrán volver a ser juzgadas. El MundoJOSEFA PAREDES La Diputación de A Coruña y la Universidade de Santiago financian un estudio sobre los hechos acaecidos en la provincia coruñesa entre 1936 y 1939
La Guerra Civil fue un episodio atroz en la historia contemporánea de Galicia que dejó en los ciudadanos un poso difícil de olvidar. Aclarar en todo lo posible lo sucedido en estos años de terror y represión es la principal premisa de un estudio que, bajo el título Represión y guerra civil en la provincia de A Coruña, 1936-1939 , se llevará a cabo gracias a la colaboración entre la Universidade de Santiago y la Diputación de A Coruña. Dos años de duración es el tiempo asignado a esta investigación, que realizará un equipo de expertos de la Universidad compostelana bajo la dirección del profesor titular del departamento de Historia Contemporánea, Emilio Grandío Seoane. El objeto de la investigación serán los fondos que se encuentran en el Tribunal Militar Territorial IV y que, como explicó Grandío, «sacarán a la luz algo más que datos numéricos para realizar estadísticas. Lo que se pretende es conocer cuestiones de vivencias diarias que resulten de utilidad académica y social». El estudio va a realizarse con la intención de responder a la inquietud de varios investigadores por desvelar lo sucedido en unos años que forman parte de la identidad colectiva ya que los expertos han descubierto en los archivos que durante ese tiempo se abrieron en la provincia 800.000 causas ideológicas. Asimismo, como puntualizó el profesor, «existe una demanda social del pueblo gallego, ya que todavía hay personas que están buscando a sus familiares». Grandío resaltó la importancia de este estudio en una sociedad como la nuestra, «en la que tenemos conciencia de olvido y no de la resistencia contra el franquismo», para que sea capaz de tomar conciencia de la necesidad de «conocer bien el pasado para sentar las bases de la sociedad del futuro». El trabajo se presenta en dos fases de duración anual, tras las que, investigadores y ciudadanos tendrán a su disposición documentación detallada del proceso represivo en la provincia durante la contienda. El motivo de que sea la provincia coruñesa el centro de investigación se debe al papel ejercido por Santiago, Ferrol y A Coruña como centros naval, cultural-eclesiástico y administrativo durante los años de la contienda. El profesor destacó que «un estudio sobre la Guerra Civil sin esta provincia, quedaría cojo». Este trabajo, para cuya realización la Diputación Provincial de A Coruña ha aportado 14.500 euros, analizará una pequeña parte de los documentos existentes sobre el tema, ya que, como explicó Grandío, «resulta difícil localizarlos y publicar todos los archivos, porque no debemos olvidar que muchos fueron destruidos en el franquismo». En esta ocasión, el trabajo de los expertos hará posible que los datos abandonen el archivo en el que se encuentran para transformarse en una parte de la historia. Ana Gómez La voz de Galicia PAU VERGARA PRESENTARÁ SU OBRA EN LA SEMINCI DE VALLADOLID
El realizador valenciano Pau Vergara participará en la 49 Edición de la Semana Internacional de Cine (SEMINCI) de Valladolid con el documental "Más allá de la alambrada, la memoria del horror. Mauthausen 1939-1945", que reúne testimonios de algunos supervivientes de este campo de concentración, donde murieron cerca de 5,000 españoles. SEMINCI, que se celebrará del 22 al 30 de octubre en la capital vallisoletana, ha seleccionado este documental para participar en la sección Tiempo de Historia de la SEMINCI, una de las competiciones centradas en el cine documental más prestigiosas de nuestro país. Según explicó Pau Vergara, se trata de un "ambicioso documental", producido por Maltés Producciones, S.L, Dacsa, S.L, ATM, S.L y con la participación del IVAC, que aborda la experiencia personal de varios deportados españoles en el campo de concentración de Mauthausen. "Por encima de todo "Más allá de la alambrada" quiere recordar la tragedia de los aproximadamente 5.000 españoles de los 7.000 que llegaron al campo y que murieron en Mauthausen y sus más de 40 "kommandos", señaló el realizador. El rodaje se inició en Valencia, Alicante y Barcelona, donde se realizaron varias entrevistas con supervivientes españoles. Posteriormente el equipo se trasladó a Austria donde rodó en Mauthausen (campo central), Gusen, lugar donde fueron asesinados la mayoría de españoles, y el Castillo de Hartheim. Pau Vergara explicó que el rodaje del documental "ha sido bastante duro, sobretodo por las condiciones meteorológicas. Hemos tenido niebla, lluvia y nieve y eso siempre complica las cosas, pero se trataba de que esas condiciones adversas las pusiéramos a nuestro favor para mostrar una determinada imagen gris y triste de un lugar tan penoso". Según indicó, tras analizar el material, el equipo viajó a París donde residen varios españoles y continuó por otras ciudades como Toulousse, Montpellier o Perpignan. La mayoría de españoles fueron a Mauthausen tras haber luchado junto al ejército republicano y participado en la II guerra Mundial en las compañías de trabajo junto al ejército francés. "La palabra olvido no forma parte del diccionario de los supervivientes españoles y valencianos del campo de concentración de Mauthausen", aseguró Vergara. Agregó que "cuando fueron liberados en la primavera del 1945 juraron que no olvidarían lo ocurrido y que harían lo posible para mantener viva la llama de la memoria", pero indicó que esto "no fue fácil, porque el manto del franquismo pesó como una losa y parte de esa memoria quedó sepultada". "Sólo salió a la luz a partir de novelas como "K.L Reich", de Amat Pinella o a finales del franquismo con libros como "Catalans als camps de concentració", de Montserrat Roig, que sirvieron de punta de lanza para investigaciones posteriores", indicó. Cerca de 500 valencianos murieron en Mauthausen y sus "kommandos", mayoritariamente jóvenes que nacieron en poblaciones como Burriana, Benicasim, Morella, onda, Pego, Elda, Denia, Sagunto, Alzira o Elche. Entre los supervivientes hay tres valencianos: Luís Estañ, José Jornet y Francisco Aura, según señaló Vergara, que precisó que "hemos querido que los supervivientes sean los verdaderos protagonistas del documental". "El objetivo es hacer un fresco humano de lo ocurrido contado de forma directa por sus protagonistas. En este sentidos los testimonios aportados por los valencianos son fundamentales para la mirada que queríamos trazar", afirmó. Panorama Actual El PSOE ofrecerá hoy un acuerdo a ERC para rehabilitar la figura política del expresidente de la Generalitat Lluís Companys, entregado por la Gestapo y juzgado y fusilado por el ejército franquista el 15 de octubre de 1939. Ante la proposición de ERC que hoy debatirá el Congreso para anular el consejo de guerra sumarísimo, el PSOE propondrá incluir el tema en la recién creada comisión para el estudio de la situación de las víctimas del franquismo y elaborar un informe jurídico de la acumulación de fallos injustos. Fuentes de ERC dijeron que rechazarán la propuesta. Los socialistas están de acuerdo con la rehabilitación pública en un solemne acto de desagravio en Montjuïc, como pide ERC. Pero la solicitud de que el Estado pida perdón a la familia del expresident y al pueblo de Catalunya es polémica, ya que los socialistas afirman: "Companys era tan nuestro como de ERC". R. CASTRO / L. DÍEZ (El periodico de Catalunya)  La historiadora catalana Queralt Solé recoge en 'A les presons de Franco' (Proa) una veintena de testimonios de personas encarceladas durante el régimen franquista que pretende reflejar la evolución de la dictadura desde sus prisiones. Entre los testimonios que recoge la historiadora están los del ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol, el escritor Manuel Vázquez Montalbán y el periodista Josep Maria Huertas Clavería, entre otros. Solé aseguró que ha intentado cubrir todo el periodo, desde los primeros prisioneros del bando franquista en 1937 hasta los últimos arrestados en 1975, y que estuviesen presentes personajes de todo el espectro político. La historiadora afirmó que si el libro se lee "de forma cronológica" puede verse la evolución del régimen franquista visto desde las prisiones y cómo eran las cárceles, así como el trato que recibían los reclusos. Queralt Solé aseguró que los presos políticos y los estudiantes encarcelados recibían un mejor trato en las prisiones y destacó que estas personas aguantaron en los penales franquistas por su "ideología". La autora, que ya ha publicado obras como 'El contuberni de Munic', explicó que los expedientes de presos que ha consultado estaban "muy sistematizados de forma ideológica". Solé dijo que no tuvo problemas para investigar en los archivos. En la rueda de prensa también intervinieron tres de los testimonios que recoge Queralt Solé, como es el caso de Josep Maria Huertas Clavería, Anna Sallés y Luis Andrés Edo, quienes destacaron el libro por su labor de recuperación de memoria histórica. Para Sallés, 'A les presons de Franco' refleja el "sufrimiento" que hubo en los años del franquismo y destacó la presencia de varias mujeres como testimonio. Por su parte, Edo quiso hacer hincapié en que muchos de los entrevistados "no son mediáticos" y ha conseguido que algunos libertarios dén su testimonio. Sobre lo que no se pusieron de acuerdo los tres testimonios es sobre si la prisión Modelo de Barcelona --que este año celebra su centenario-- debería derrocarse. Edo afirmó que tendría que mantenerse el muro interno donde hubo fusilamientos, mientras que Sallés dijo que "no tenía claro" cuál tendría que ser su futuro. Europa Press La sala de exposiciones Cárcel Real acoge a partir de esta tarde y hasta el próximo 7 de octubre una exposición sobre la vida y obra de la escritora malagueña María Zambrano. Está organizada por la Consejería de Cultura de la Junta, a través del Centro Andaluz de las Letras, y lleva por título "María Zambrano: La Aurora del Pensamiento". La exposición la componen una treintena de paneles que tratan de hacer un recorrido por su vida y obra, compuestos a su vez, por una selección de manuscritos, correspondencia, primeras ediciones, traducciones, fotografías, pintura, títulos y objetos personales que ponen de manifiesto la importancia de su aportación filosófica y da a conocer su actividad política y social. Nació en Vélez (Málaga) el 22 de abril de hace cien años y vivió una de las épocas más intensas de nuestra historia reciente, algo que probablemente influyó en su particular sensibilidad para convertirla en una gran mujer. Su forma de ver lo que le rodeaba se ha convertido en un postulado filosófico admirado por los expertos y su obra en sempiterno objeto de estudio. Su tesis gira en diversos puntos de meditación consiguiendo una teoría filosófica basada en la razón poética, que irrumpe ante toda ley que convierta la Filosofía en un instrumento de poder formal e infranqueable. Su personalidad independiente casa en perfecta armonía con el individualismo de su pensamiento, ligado a la idea de la vida personal como historia. En 1936 se casó con el historiador Alfonso Rodríguez Aldave, sin imaginar las dificultades personales que el exilio político al que se vio obligada le traería. Su fortaleza evitó que sus circunstancias entorpecieran la fructífera carrera de una mujer que supo cultivar amistad por donde pasaba. Viajó por numerosas ciudades europeas y americanas dando clases en diferentes universidades y enriqueciéndose con los postulados de sus homónimos intelectuales. El primer reconocimiento que María Zambrano obtuvo oficialmente en España fue el de Hija Adoptiva del Principado de Asturias, en 1980; el precepto de lo que sería un año después la conmemoración de la pensadora con el Premio Príncipe de Asturias. Ahora, tras los cien años de su nacimiento el Centro Andaluz de las Letras rinde un sentido y necesario homenaje a una mujer que construyó con su pensamiento y obra, los cimientos de la Libertad. SHUS TERÁN Europa Sur La exposición Los niños del exilio, que repasa el drama de los menores que abandonaron España de forma organizada durante la Guerra Civil (1936-1939), se inauguró ayer en el Centre Cultural la Beneficència de Valencia con la presencia de algunos de los supervivientes de un éxodo vivido por cerca de 33.000 hijos de republicanos.La muestra itinerante recoge 300 piezas entre las que hay fotografías, carteles, cartas y objetos personales de los niños -como el vestido de una chica que murió en un bombardeo mientras cruzaba los Pirineos-, y estará en la ciudad hasta el 14 de noviembre. Las primeras evacuaciones oficiales tuvieron lugar durante la primavera de 1937, y tuvieron especial importancia en el norte del país. Los gobiernos republicano y vasco hicieron un llamamiento internacional que obtuvo respuesta en organizaciones socialistas, comunistas, pero también católicas, y entre algunos estados. Francia acogió a 20.000 niños; Bélgica a cerca de 5.000; en Gran Bretaña vivieron 4.000; en la Unión Soviética, 2.900, una parte importante de los cuales no retornaron a España; Suiza albergó a unos 800; México a 450, y Dinamarca a 100. El retorno de los jóvenes, convertido en una prioridad política por el régimen franquista, y la dura infancia de los hijos de los fusilados y represaliados por la dictadura en la inmediata posguerra tienen su propio apartado. Muchos fueron internados en los centros de Auxilio Social. En ellos, según explican los responsables de la exposición, se establecían como causas de admisión la orfandad; el abandono; los problemas económicos, o que "por las condiciones morales de los padres se deriven graves peligros para la formación de sus hijos". Los niños del exilio, organizada por las fundaciones Largo Caballero y Pablo Iglesias, quiere ser también un homenaje a los menores que hoy soportan alguna guerra y a los que viven desplazados en campos de refugiados. Al acto de apertura acudieron el vicepresidente del Gobierno valenciano, Víctor Campos, y el presidente de la fundación Pablo Iglesias, Alfonso Guerra.
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