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MEMORIA HISTÓRICA

Feo y grande, miope y sentimental

Feo y grande, miope y sentimental

La controvertida personalidad de Azaña conquistó alabanzas e insultos. Así, Unamuno escribió de él, en abril del 31: “Es un escritor sin lectores. Sería capaz de hacer la revolución para que le leyeran”. Claro que Azaña tampoco se quedaba atrás: “Ayer en el Ateneo pronunció Unamuno su anunciada conferencia... ha sido lastimosa. Una estupidez o una mala acción”. Su opinión sobre los poetas tampoco era mejor, hasta que J. J. Domenchina se convirtió en su secretario y le hizo cambiar de idea. Y escribió:“Resulta que los poetas cuando se ponen a trabajar, también trabajan”. En su Dietario, Josep Pla anota el 14 de octubre de 1931: “Azaña me ha recordado a menudo a un cirujano chino implacable y glacial manejando el bisturí con aire suave y delicado. [...] A mi entender , en un país constituido y en circunstancias normales, habría sido una figura política de primer orden. En las actuales circunstancias, difícilmente su capacidad va a encontrar oportunidades para manifestarse. Lo más probable es que quede como un gran estadista... fracasado. Es lo mismo que les ha ocurrido a la inmensa mayoría de los estadistas importantes del país”. Por su parte, Francisco Umbral lo describe así: “Azaña, feo y grande, miope y antipático, lleva dentro un dandy madrileño que luego se afinaría en París, entre putas y libros, hasta llegar a la displicencia desplanchada de los grandes indiferentes, que son los grandes apasionados [...]. Es el que se queda plantado entre la política y la literatura; en Azaña, el verbo se hace carne republicana y habita entre nosotros”.

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“Ola de sangre, ola de estupidez”

El 25 de abril de 1939, Azaña le explicaba a Esplá su negativa asuscribir el manifiesto de una Asociación Republicana de amigos de Francia:
“…esa Asociación está dividida en tres secciones, española, catalana y vasca, y sus respectivos presidentes (Companys presidente de Cataluña, Aguirre, Presidente de Euskadi) firman con esa calidad. En este texto del mensaje se habla de españoles, catalanes y vascos etc..., y aunque no tuviera otras razones (que las tengo), para abstenerme, me bastaría esa división inadmisible para negarme a firmar. Si catalanes y vascos quieren continuar en la emigración los costosísimos dislates que han cometido durante la guerra, allá ellos; si piensan recobrar la República, y la posibilidad de hacer la burra nuevamente, sobre la base de las nacionalidades y dels pobles iberiques están lucidos”. Manuel AZAÑA

La guerra civil, insurrección contra la inteligencia:

“Todas las informaciones que recojo prueban que sin haberse retirado la ola de sangre, ya se abate sobre España la ola de la estupidez en que se traduce el pensamiento de sus salvadores. Por comparación, la CEDA era una asamblea de filósofos y poetas. El desastre para todo el país, debe ser aún mayor de lo que yo me imaginaba y temía. Para cubrirlo, unos pedantes esquizofrénicos se encaraman sobre las ruinas acumuladas por los militares, y vomitan palabras sin sentido. Quieren hacer un imperio ‘vertical y azul’. Todo lo ocurrido en España es una insurrección contra la inteligencia.” Manuel AZAÑA

El lucernario. La pasión crítica de Manuel Azaña

El lucernario. La pasión crítica de Manuel Azaña

El interés de la figura de Azaña no disminuye con el paso del tiempo ni con los embates de una historiografía polémica empeñada en magnificar algunas de sus indudables carencias y en cargar sobre el político alcalaíno gran parte de las responsabilidades de la hecatombe de 1936.

La publicación en México de sus Obras completas, a partir de 1966, le llevó a la primera fila del memorialismo político español y ayudó decisivamente a la comprensión del ambicioso proceso modernizador acometido por la República. Aquella edición, preparada con todo esmero por Juan Marichal, era incompleta porque una parte importante de los diarios de Azaña había sido robada durante la guerra civil, y terminó entre los papeles del general Franco. Esos diarios robados no se publicarían hasta 1997 y, desde comienzos de esa década de los 90 –que se había iniciado con la conmemoración del quincuagésimo aniversario de la muerte del ex Presidente de la República–, contamos con la publicación de otros textos –sobre todo epistolarios– que nos van acercando a un conocimiento cada vez más completo de su figura y de su obra. Con ocasión de aquel cincuentenario se publicaron también algunos documentos recuperados a mediados de la década de los 80 que vieron la luz bajo unas condiciones de embargo familiar que provocarían la justa protesta del desaparecido Marichal.

Ahora conocemos mucho mejor las diferentes facetas de la producción intelectual de Azaña y eso ha hecho posible que el primer especialista español en el personaje, el profesor Santos Juliá, añada ahora a sus trabajos de edición una recopilación de veintisiete de los principales discursos del líder republicano, entre 1911 y 1938. Todos los discursos menos tres estaban ya recogidos en sus Obras completas por lo que la novedad del material que ahora se ofrece es muy escasa y el mayor interés del libro reside en la organización cronológica de las más brillantes piezas oratorias de Azaña –con unas breves notas de introducción– y en un corto prólogo de Juliá, sugerente como todos los suyos, en el que reclama para Azaña el honor de ser el orador parlamentario más insigne que ha conocido España, afirmación respaldada por el testimonio de Salvador de Madariaga y Luis de Araquistáin. Ambos admiraron de la perfección de aquella prosa oratoria, que era expresión de una nueva forma de decir en el Parlamento. Una perfección que, como señala también Juliá, no era pura habilidad literaria sino que adquiría toda su grandeza por la radicalidad de las propuestas renovadoras de la tradición democrática española que Azaña desplegó desde comienzos de la década de los 30.

Junto a ese empeño de amplio espectro, la documentación que nos ofrecen Pedro L. Angosto y Julia Puig parece muy limitada porque se trata, tan sólo, de una veintena de cartas de Azaña a su correligionario Carlos Esplá (1895-1971), que se extienden desde mediados de marzo de 1939, cuando Azaña había pasado ya a Francia y acababa de dimitir la presidencia de la República, hasta la primavera del año siguiente, cuando se anunciaron los síntomas de la enfermedad que le llevaría a la muerte en noviembre de aquel mismo año. “Carezco de aliento hasta para vestirme. Dicen que pasará pronto. Bueno.”

Las cartas son algunas de las piezas más valiosas del archivo del republicano alicantino Carlos Esplá que, recuperado por el propio Angosto, se puede consultar ahora en Internet, en esa caja de sorpresas maravillosas que es la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, que dirige Emilio La Parra desde la Universidad de Alicante (http://www.cervantesvirtual.com). La incorporación de las bibliotecas de Larra, de Pereda, de Valera o de Pardo Bazán, por seleccionar algunas de las bibliotecas de autor que se incluyen, son una tentación casi irresistible para quienes se interesan por la vida intelectual y política de la España romántica y liberal.

En el volumen de cartas que ahora nos ocupa, cuya transcripción ocupa algo menos de cien páginas apasionantes, está el dolor por el sufrimiento de los amigos, la melancolía por la estupidez humana y, sobre todo, el silencio de Azaña para no alentar el rescoldo del enfrentamiento fratricida: “me guardaría muy bien de ayudar a nada que se pareciese a otra guerra civil entre españoles”.

Los editores han precedido este material de una larga y valiosa introducción sobre la trayectoria de los dos corresponsales hasta que la muerte de Azaña los separa definitivamente. Esplá había marchado poco antes a la Argentina y desde allí pasaría a México, donde continuaría con su tarea de apoyo a los refugiados españoles en colaboración con Indalecio Prieto y José Giral. Esplá puso sus esperanzas en la recuperación de la democracia desde dentro de la España franquista lo que le llevó, en los últimos años de su vida, a establecer contactos con personalidades de la oposición interior como Francisco Bustelo o Enrique Tierno Galván.

Juan Goytisolo, por su parte, prescinde de la dimensión política, y se adentra en la figura literaria que le ha cautivado –“un descubrimiento asombroso”– como consecuencia de lecturas relativamente tardías. La simpatía de Azaña por Valle-Inclán y su clara opción por Valera, en detrimento de Clarín y Galdós, le parecen a Goytisolo referencias significativas para caracterizar al escritor que, lejos de pretender el medro en el turbio mundo literario, optó por la mirada original que cultivaron personajes marginales (y británicos) como George Borrow, al que tradujo Azaña, o el mismo Blanco White, que Goytisolo considera “remoto antecesor” del líder republicano. La pluma de Goytisolo recorre la obra ensayista y novelista de Azaña –con una deliberada omisión del teatro– para reflexionar sobre el fenómeno literario, también en nuestros días, y resaltar la eficacia de una mirada distante y certera guiada por la pasión crítica.

La triple perspectiva que ahora se nos ofrece sobre Azaña no altera, desde luego, la imagen que de él teníamos ni va a conseguir acallar la polémica sobre el personaje que se ha alimentado en los tiempos más recientes. Los años de la aceptación acrítica de todo su legado político han pasado y tal vez haya que reconocer que su jacobismo de algunos momentos pudo acrecentar la tensión política, pero tampoco puede ocultar el profundo compromiso de Azaña en la renovación de la tradición liberal española que reflejan algunos de los textos que ahora comentamos. Discursos, cartas, novelas y ensayos que vienen a sumarse a la recuperación de ese Azaña completo, que aún resulta imprescindible para el conocimiento de un pasado no tan lejano.

Juan Goytisolo
Península, 2004.

La radio pública francesa inicia la emisiónde 25 programas de media hora sobre la recuperación de la memoria histórica en España

La radio pública francesa inicia la emisiónde 25 programas de media hora sobre la recuperación de la memoria histórica en España

La cadena de la radio pública francesa FRANCE CULTURE inició ayer la emisión de 25 programas, de media hora cada uno, que abordaran la recuperación de la memoria histórica en España. Bajo el título: "LA MEMORIA DE LOS VENCIDOS: HISTORIAS PERSONALES DE LA GUERRA DE ESPAÑA".
Comenzó ayer 26 de julio la emisión de los programas con un capítulo que parte del homenaje a los republicanos RECUPERANDO MEMORIA que tuvo lugar el pasado 25 de junio en la localidad madrileña de Rivas-Vaciamadrid.

La emisiones se realizaran todos los días, de lunes a viernes, entre las 13:30 y las 14:00 horas de España. Y finalizarán el próximo 27 de agosto, dos días después de las celebraciones del 60 aniversario de la liberación de París, en la que los republicanos españoles tuvieron un papel fundamental.

El programa ha sido dirigido por Patrick Pépin y realizado por Christine Christine Diger. Durante su estancia en España han realizado numerosas entrevistas a historiadores, resistentes antifranquistas, familiares de desaparecidos durante la guerra civil e intelectuales con los que han tratado de analizar la relación de la sociedad española con su pasado reciente y el proceso de recuperación de la memoria que se está dando en España en los últimos años.

Parte de las emisiones están relacionadas con familiares y personas relacionadas con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, que desde hace cuatro años busca a los desaparecidos de la guerra civil.

Las emisiones pueden seguirse a través de internet, donde permanece un día a disposición de los internautas el promgrama emitido en el día. La dirección en la que se puede escuchar es:

France Culture

Los vecinos de Baños discuten sobre la conveniencia de cambiar el nombre de la calle Calvo Sotelo

Los vecinos de Baños discuten sobre la conveniencia de cambiar el nombre de la calle Calvo Sotelo

La calle José Calvo Sotelo abre en canal Baños de Río Tobía. Los coches la atraviesan a toda velocidad, como si fuera una vía rápida, en dirección a Nájera o a Bobadilla. Visto el panorama, no resulta extraño que los vecinos la conozcan como 'la carretera'. Sin embargo, la noticia de que el Ayuntamiento se plantea cambiar el nombre de Calvo Sotelo para desterrar el último símbolo del franquismo en la localidad no cuenta con la unanimidad de la ciudadanía. Al contrario, suscita el debate y la discrepancia. Eso sí, siempre de un modo sosegado y hasta socarrón.

Valentín vive en Baños, al final de Calvo Sotelo, y la decisión del alcalde, que él ha conocido a primera hora de la mañana en estas páginas, le parece «una tontería». «Ahora gobierna la izquierda y la calle se llama Pedro, y antes gobernaba la derecha y se llamaba Juan», comenta, con cierto enfado. «Entiendo que los nombres franquistas le pueden molestar a algunos, pero yo los dejaría tal como están, porque así los hemos conocido de siempre», añade.

La opinión contraria la sostienen Estrella y Divina, que apoyan la decisión de Jesús Clemente García, alcalde del PSOE que cumple su primer año con el bastón de mando municipal. «Esos nombres están pasados de moda», comenta Estrella, que descansa unos días en Baños. «Personalmente, no me gustaría vivir en una calle que se refiriera al franquismo», sostiene. En su opinión, el pueblo debería buscar «un nombre consensuado».El debate se traslada hasta uno de los bares de la localidad. Fernando, el propietario, busca argumentos prácticos para declararse contrario a la sustitución de las placas franquistas. «Si lo hacen, me encuentro con que tengo que darle el nombre nuevo a todos los representantes de bebidas», comenta, algo enfadado. «Como ciudadano, la verdad es que me da igual, pero profesionalmente, me hacen una faena», explica.

Como en Nueva York

De una manera similar se expresa Manolo, también vecino del pueblo. «No sólo en Baños, en otros pueblos, existen decenas de calles para cambiar. Y si en las próximas elecciones gana el PP, ¿qué haremos? ¿Volveremos a cambiarlo todo de nuevo?». En la localidad vecina de Bobadilla sí lo han hecho, y no hace tanto tiempo. Los vecinos todavía hablan de la Plaza del Generalísimo y de la calle General Mola para referirse a la Plaza de la Fuente y a la Avenida de La Rioja. «Se cambió hace poco», dice un natural de Bobadilla.

En Baños, la sorna sustituye al comentario sesudo. «¿Que la calle se llame Rodríguez Zapatero!», exclama un contertulio. «Yo quiero que la cambien», interviene otro. «Vale, si quieres que cambien, que te cambien el tuyo», apunta un tercero, poco antes de escuchar la opinión más racional del día. «Baños tenía que ser como Nueva York y que cada calle tuviera un número: la cuarta avenida, la quinta. ¿Así no discutiríamos!».

En su último congreso federal, el PSOE aprobó una moción para eliminar los nombres de las calles con referencias al franquismo en sus municipios. En La Rioja, la orden alcanza pocas localidades, ya que las localidades tradicionalmente gobernadas por los socialistas cambiaron la nomenclatura del callejero al llegar la democracia. En los pueblos del PP, en cambio, se mantiene una gran parte de los nombres heredados de la dictadura. Muchos retiraron las placas más simbólicas, como las referentes al General Franco, pero mantienen otras no tan llamativas (Belchite o Bailén).
La manzana del Generalísimo, Primo de Rivera y General Mola en Tricio

Como José Antonio, el recuerdo a los héroes 'nacionales' de la Guerra Civil continúa ¿presente! en Tricio. En apenas cincuenta metros, los caracoleros pueden atravesar la calle dedicada a Primo de Rivera (fundador de la Falange), atravesar la Plaza del Generalísimo y continuar por General Mola.

Para los vecinos, se trata de un hecho normal. «En este pueblo, existe la costumbre de poner nombres de políticos. Por ejemplo, hace unos años se dedicó una calle a Pilar Salarrullana», explica Pedro. «Claro, a mí me gustan más los nombres de artistas o de poetas, pero esto es una tradición», argumenta este veterano vecino, al que acompaña su amigo Antonio en la terraza del Hogar de la Tercera. Para dar su opinión, baja un poco la voz. «¿Sabe que hay que hacer? No remover estas cosas, y menos en los pueblos».
Cenicero: Una polémica Victoria

Con una sonrisa recuerdan en Cenicero la polémica que se suscitó hace un par de años. La ciudad posee una 'Avenida de la Victoria', y un grupo de vecinos, según recuerda un cenicerense, se propusieron cambiar el nombre porque era franquista. Indagando en los archivos municipales, se dieron cuenta de que la Avenida de la Victoria recordaba a los héroes liberales que en la etapa isabelina (1843-1868) y no a las tropas 'nacionales' en la Guerra Civil. Finalmente, la Avenida de la Victoria continúa en su sitio. Del resto de nombres franquistas, según comentan, nunca hubo noticias en Cenicero.
Fuenmayor: Cambio con la democracia
«Las cambiaron y se acabó». En Fuenmayor, durante la dictadura, General Franco, Carrero Blanco y Calvo Sotelo sí que daban nombre a las principales arterias del municipio. Pero llegó la democracia y fueron sustituidas por calle Palacio, calle Mayor y Avenida de la Estación. No recuerdan los vecinos grandes polémicas. «A algunos les pareció bien y a otros les pareció mal», se limita a comentar Luis. En los últimos años, Fuenmayor ha acogido la construcción de un gran número de viviendas y los ediles han decidido bautizarlas de un modo salomónico: Tempranillo o Garnacha. Para que nadie se enfade.
Navarrete: "Ya es historia"
Dicen que la memoria es selectiva. Jesús pasa una buena parte de la mañana apoyado en la barandilla de la plaza principal de Navarrete. Cuando se le piden recuerdos del franquismo, su cabeza vuelve a 1936. «Aquí hubo 36 fusilamientos y no siempre por motivos políticos. En realidad, la mayoría, por envidia». En cambio, Jesús no recuerda que en Navarrete existieran calles con denominaciones relacionadas con la dictadura. Su compañero Florentino avala esta afirmación: «No, en Navarrete no se ha hablado mucho de lo que sucedió en el franquismo. Creo que para todos, ya es parte de la historia».

A.Soto
La Rioja

Memoria de los republicanos por el mundo

Memoria de los republicanos por el mundo

Esta nota salió hoy lunes 26 de julio en el diario La República de Montevideo, Uruguay. Astillas del espejo roto de la memoria republicana. ¿Será posible que la voluntad del autor de la carta sea cumplida?

A 68 AÑOS DE UNA TRAGEDIA DE LA HISTORIA

* Cuando se están cumpliendo ­en este mes­ los 68 años de una tragedia conocida como guerra civil, España comienza a reconocer y homenajear a los combatientes que se apostaron en el bando de los republicanos.

RUBEN BORRAZAS


Muchos ya están muertos, pocos son los que aún viven, varios siguen desaparecidos. Estos últimos parecen no estar en el reconocimiento público.

Hace alrededor de veinte días LA REPUBLICA informaba que en la localidad de Rivas Vaciamadrid, en las cercanías de Madrid, se habían dado cita unas diez mil personas para homenajear a 550 ex combatientes, quienes entre los años 1936 y 1939, defendieron la causa de la 2ª República Española contra el levantamiento del general Francisco Franco. En uno de los párrafos del manifiesto leído en ese acto se dice con sentido estremecimiento: "Pasaron casi treinta años de la muerte de Franco. Sin embargo, nunca alguno de vuestros verdugos, de vuestros torturadores, se ha sentado en el banquillo (...) Lo hemos visto en películas de otros países luchando contra el nazismo, el fascismo, la impunidad. Eran italianos, argentinos, que lucharon contra sus dictaduras, pero no erais vosotros, ni vosotras... Hemos venido aquí para quitarle las rejas a la celda de vuestra memoria para que seáis un ejemplo para nosotros, para nuestros hijos e hijas", recuerda el manifiesto, y de eso se trata.

Un testimonio desde nuestro país
José Manuel Fernández Prado llegó a nuestro país desde su Galicia natal hace más de cincuenta años, previo a un pasaje por Brasil.

"Cuando leí en LA REPUBLICA que se había realizado este homenaje, se me presentaron los recuerdos y todo el terror de mi niñez en aquellos años y, sobre todo, la muerte de mi padre y no saber, hasta hoy, donde fue enterrado junto con varios de sus camaradas detenidos en una prisión franquista", recuerda este español en su casa de un típico barrio montevideano. Su padre, Ramón Fernández Rico, era tornero en carpintería y fabricante de muebles en la población La Estrada de la provincia de Pontevedra. Defensor de la República española, ocupaba el cargo de alcalde cuando fue detenido, a los dos meses del levantamiento franquista, y alojado en la cárcel local. Posteriormente conocería otros lugares de reclusión hasta su traslado definitivo a la prisión denominada Isla de San Simón.

Allí su esposa y una de sus hijas, eran nueve hermanos, lo pudieron visitar en varias oportunidades bajo las estrictas medidas que indicaba el fiero carcelero. "Después de su detención le confiscaron el taller, la maquinaria, herramientas y demás bienes. Quedamos, junto con mi madre, viviendo las angustias de una situación desesperante y comenzamos a trabajar en lo que se presentara", relata un José Fernández, para agregar inmediatamente. "Mi padre fue fusilado el 3 de setiembre de 1937 y no fuimos enterados de nada. Mi madre fue a visitarlo y le comunicaron que había fallecido por causa de un ataque cardíaco. Nunca le dijeron dónde fue enterrado. Con los años fuimos llegando a la conclusión de que fue fusilado junto con varios de sus compañeros de celda", afirma su hijo.

Pequeña carta al mundo

Si llegáis ya tarde un día

y encontráis frío mi cuerpo;

de nieve, a mis camaradas

entre sus cadenas muertos...

recoged nuestras banderas,

nuestro dolor, nuestro sueño,

los nombres que en las paredes

con dulce amor grabaremos.

Marcos Ana, poeta

Unos meses antes de morir, el destituido alcalde de La Estrada, junto con varios de sus compañeros de prisión, redactaron una carta, enviada a sus vecinos y compañeros, que es un verdadero testimonio político, en el cual no dejaban de soñar con el triunfo de la causa republicana, mientras que el temor a ser fusilados, el miedo a morir se les iba arrinconando en el cuerpo, en los ojos y en el alma. Esta carta está en nuestro país y en manos de su hijo José Manuel Fernández. En sus partes medulares, la carta dice: "Estos compañeros nuestros que el barómetro de la existencia les puso en el grado de tener que sucumbir a merced de la calumnia y la infamia; estos hombres que con espíritu fuerte han tenido que ser víctimas de una sentencia inicua, para ser inmolados en aras del ideal puro e inmaculado de la República, que aun después de ejecutados resurgirá siempre por donde caiga una sola gota de nuestra sangre... Pues bien, estos hombres (cadáveres vivientes) os recomiendan ante
todo serenidad, mucha serenidad, para soportar el duro trance, cuando os digan que estos queridos amigos vuestros han sido ejecutados; y luego, invariables de la causa, os rogamos no abandonéis a nuestras esposas y nuestros queridos hijos, a éstos decidles que sus padres han muerto por la República..."

Líneas más abajo se puede leer la convicción que todos ellos tenían del triunfo republicano: "Vosotros que sois honrados, que sois hombres que tenéis el corazón con fibras de republicanismo como nosotros, sentís a la par de nosotros, como embarga nuestro pecho el dolor, no por morir, pues demasiado sabéis la entereza que nos caracteriza. Sino por tener que dejar la hora bendita del triunfo que se aproxima y no poder verlo... en esta hora en que todos al grito unísono de ¡Viva la República!, en esta hora en que la bandera tricolor ondeará en la cúspide más alta de La Estrada, en esta hora la más grande quizá para nosotros que los siglos vieron..."

Retoñarán aladas de savia sin otoño

reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.

Porque soy como el árbol talado que retoño,

porque aún tengo la vida

Miguel Hernández (poeta)

En las últimas líneas se dirigen a los a los vecinos de La Estrada, para que luego del triunfo republicano esta carta sea incluida en el Libro de Actas del Ayuntamiento y que los nombres de todos aquellos que puedan ser fusilados, por el régimen franquista, sean colocados en una calle de la población con la inscripción "Mártires de La Estrada", y finalizan diciendo: "...seremos firmes y enteros ante el piquete, gritaremos con toda la fuerza de nuestros pulmones ¡Viva la República!, ¡Viva el Frente Popular!, ¡Viva la libertad!, ¡Viva la democracia y abajo la tiranía!... Salud camaradas hasta la eternidad".

Y firman Ramón Fernández Rico y Manuel Nogueira González *

«Mi libro es un acto de justicia con las mujeres de Laviana»

«Mi libro es un acto de justicia con las mujeres de Laviana»

AIDA FUENTES, SECRETARIA DE IGUALDAD DEL PSOE.

«La Guerra Civil marcó un antes y un después en sus vidas» «Hemos querido recuperar del olvido a muchas personas».


Recuperar la historia de 79 mujeres de la invisibilidad en la que las ha sumido el pasado para rendir homenaje a su labor callada y a su esfuerzo. Este es el objetivo del libro 'Historia de Muyeres', que ha escrito la secretaria de Igualdad de la Mujer del PSOE de Laviana, Aida Fuentes Concheso.

-Esta publicación es el resultado de un prolijo trabajo de campo.

-Así es, recabar la información sobre la vida de 76 mujeres del municipio, entre los años 1870 y 1970, ha supuesto un gran esfuerzo.

-De todas las historias, seguramente que hay alguna que le ha dejado huella.

-Sí. Se trata de la vida de Isabel García. Era una joven que con tan sólo veinte años decidió arrojarse al tren después de los abusos y maltratos que había recibido por parte de los franquistas, que le reclamaban un arma. Igualmente trágica es la historia de su madre, a quien mataron por las vinculaciones de su marido con el PSOE en tiempos de la dictadura. Dejó huérfanos a cinco niños.

-Indagando en el pasado también habrá encontrado ejemplos de mujeres que destacaron por su esfuerzo en el trabajo.

-Es el caso de la historia más antigua que se ha recuperado. Me refiero a la vida de María 'La Carreña', del año 1862. Era una trabajadora incansable que vendía arena y una fumadora empedernida, algo poco habitual en las mujeres de su tiempo.

-¿Qué tienen en común todos estos personajes?

-La mayoría de ellas salen adelante solas, 'tirando' por familias numerosas con pocos recursos. Todas desempeñaron mil oficios para llevar dinero a casa y en ellas la Guerra Civil marco un antes y después en sus vidas.

-¿Qué se persigue con este libro?

-Hemos querido recuperar del olvido a las mujeres de Laviana y dar a conocer sus historias. Ha sido un trabajo orientado a sacar sus vidas del pasado y a poner fin a la invisibilidad de la historia. Para mí era un deuda, un acto de justicia, porque fueron mujeres que abrieron muchos caminos.

-¿Alguna destacó en política?

-En el Condado, en 1930, la primera secretaria de la agrupación socialista fue una mujer, Sara Díaz, que era maestra. Pero también ha habido mujeres empresarias muy activas.

-¿Cómo va la tirada?

-Se han publicado 2.000 ejemplares, que estamos repartiendo entre instituciones y colectivos. Estamos estudiando la posibilidad de sacar una segunda edición y completar estas historias con otras pocas hasta llegar al centenar.

P. Gallego

La Quinta del Biberón vuelve a la sierra de Pàndols

La Quinta del Biberón vuelve a la sierra de Pàndols

Emotivo homenaje en el 66 aniversario de la Batalla del Ebre.

Coincidiendo con el 66¼ aniversario del comienzo de la Batalla del Ebre, la cota 705 de la sierra de Pàndols (uno de los escenarios más sangrientos de la guerra civil) acogió el homenaje a los supervivientes de la llamada Quinta del Biberón. Estuvieron presentes en la cita unas 200 personas, llegadas de distintos puntos de la provincia de Tarragona, que también tuvieron un sentido recuerdo para los que fallecieron en el crudo episodio del conflicto bélico español. En torno al Monument per la Pau, símbolo de la convivencia y de la hermandad, los protagonistas de la jornada participaron en una misa y rememoraron, un año más, una época difícil que no se les ha borrado de la memoria a pesar del paso del tiempo.

Los componentes de la Quinta del Biberón fueron llamados a filas en 1938, y lucharon en los frentes del Ebre y del Segre, con tan sólo 17 años. Muchos de ellos hallaron la muerte en combate y otros quedaron marcados para el resto de sus vidas, como explica el presidente de la Agrupació de la Lleva del Biberó en la provincia de Tarragona, Pere Godall. «Lo que sucedió durante aquellos meses no se olvidará mientras vivamos, por eso queremos celebrar este día entorno a un monumento que simboliza la paz y que está dedicado a todos los que murieron, tanto de un bando como de otro. También es una forma de homenajear a los que pudimos salir vivos».

El mismo Godall nos relata su dura experiencia, aunque apunta que «a pesar de las complicaciones con las que nos encontramos, yo siempre pensé que me salvaría, porque un año antes, en un bombardeo sobre Tarragona, perdí a gran parte de mi familia, y sólo me quedaron mis hermanos y mi madre», recuerda. Este ex director de banco y músico explica que «cuando se produjo la retirada de Mequinenza, los días 14 y 15 de agosto, iba a cruzar una pasarela, pero me encontré con un herido en una camilla que obstruía el paso, y tuve que meterme en el río sin saber nadar. Sólo cinco minutos más tarde, el lugar fue atacado por un mortero. Cuando tienes que vivir situaciones tan terribles, te haces fuerte , porque ves morir a amigos con frecuencia».

Al igual que Pere, otros supervivientes de la Batalla del Ebre se acercaron hasta la cota 705, acompañados de familiares y amigos, que quisieron compartir con ellos una jornada tan especial, en la que se celebró una misa y una ofrenda floral, entorno al Monument per la Pau (inaugurado el año 1989), en memoria de los que lucharon y murieron en esta cruel batalla. En total fueron unas 200 personas las que se acercaron hasta un sitio, que fue un auténtico infierno para muchos de los combatientes.

Memoria prodigiosa

La quinta del Biberón tuvo que lamentar un gran número de bajas, y eso contribuyó a que los que lograron salir con vida fueran considerados prácticamente como héroes. Han pasado ya 66 años de la Batalla del Ebre, y los chavales de entonces, son hoy personas octogenarias, que siguen manteniendo intactos en la memoria episodios, fechas y anécdotas.

Un claro ejemplo es Isidre Castells, nacido en Montoliu de Cervera pero casado desde hace casi 60 años en Santa Coloma de Queralt. «Cuando llamaron a filas a nuestra quinta, recuerdo que pasaron varios días hasta que vinimos a Móra d«Ebre, y de allí nos fuimos a Benissanet y dimos el salto a la Serra de Cavall. Pasamos por muchos momentos de apuro, pero se me viene a la cabeza un día, en el que estaba con tres compañeros y nos explosionó una bomba a muy pocos metros; la reacción fue abrazarnos y, milagrosamente, pudimos salir sin ninguna herida». No pasó por tantas peripecias como él Pere Jaume Álvarez, vecino de Corbera d«Ebre. «Sólo estuve una tres semanas en la Batalla del Ebre, y luego me hicieron prisionero y me trasladaron a un campo de concentración en León, en el que estuve durante tres meses. Fue una experiencia muy fuerte para mi y para toda mi familia». También quedó impresionado por la magnitud de los hechos Lluís Perera, de Vila-seca. «Primero estuvimos en la zona de Mequ

inenza, y fue precisamente allí donde me hirieron. Todavía hoy tengo restos de metralla en mi cabeza». Afortunadamente, Lluís pudo recuperarse satisfactoriamente, aunque a finales de noviembre de aquel año enfermó, y «tuve que pasarme bastante tiempo internado en distintos hospitales. La verdad es que padecimos mucho», apunta este jubilado de 84 años.

Final de la jornada con exhibición

La emotiva jornada de homenaje a los componentes de la quinta del Biberón terminó, por cuarto año consecutivo, con una exhibición del avión F18, perteneciente al ala 15 de la Base Aérea de Zaragoza, dedicada a los caídos y participantes en la Batalla del Ebre, así como a todos los presentes en el acto. Después de este broche de oro, los «biberones» volvieron a sus lugares de origen.

La CNT en el recuerdo. Medio millar de personas homenajean en Terrassa a los anarcosindicalistas que lucharon contra Franco

La CNT en el recuerdo. Medio millar de personas homenajean en Terrassa a los anarcosindicalistas que lucharon contra Franco

Gregoria Aramendiria, de 90 años, perdió el jueves a su marido, Marià Casasús. Ayer, junto con medio millar de personas, estaba en el centro cívico Francesc Macià de Terrassa para recordar a su marido, a los "compañeros" y a otros muchos anarcosindicalistas que lucharon contra Franco. "A él le hacía mucha ilusión venir, estaba entusiasmado", explica Gregoria mientras, muy quieta, espera que empiecen los parlamentos.
Detrás de ella está Manel Llàtser, que tampoco quiere olvidar. A los 16 años se incorporó a la columna Durruti. Al acabar la guerra, cuando aún no había cumplido 18 años, decidió quedarse en Barcelona y trabajar en la clandestinidad. En su casa se imprimía Solidaridad Obrera y CNT. Lo detuvieron cinco veces y después de la última emprendió el camino del exilio. En la comisaría recibió muchas palizas, pero lo que más recuerda no son los golpes, sino que le robaron "todos los libros". Para él los ideales anarcosindicalistas siguen vivos. Aunque ahora, admite, lograr "que un hombre se rebote es mucho más difícil porque los estómagos están más llenos". Con todo, tiene claro que "los derechos no se piden, se ejercen".


Pocas sillas más hacia la derecha, Joan Ullés, de 84 años y tarrasense, recuerda aún la muerte de su hermano mayor cuando tan sólo tenía 20 años. Recibió la noticia mientras luchaba en el frente de los Pirineos. Primero le dijeron que había muerto en la batalla, tiempo después descubrió que lo habían matado de un tiro en la espalda cuando intentaba escaparse de las tropas franquistas que le habían hecho prisionero.

Pero "como el de mi hermano hay miles de casos", señala Ullés. En Francia pasó por cinco campos de concentración y entró a formar parte del maquis. "Yo -remarca orgulloso- fui el primer revolucionario de España". Con 14 años se afilió a la CNT, y cuando Franco se alzó contra el Gobierno de la República, "pedí las llaves del taller en el que trabajaba al amo, ahí reparamos miles de armas y fabricamos un nuevo prototipo. Cuando el Ministerio de Defensa lo probó nos hizo un pedido de 5.000 armas". El taller se llamaba Taller Confederal número 1.

Joaquina Dorado estuvo tres años en la prisión de les Corts. Pasó por dos consejos de guerra. "Cuando el juez me dijo que me juzgaba por auxiliar a la rebelión yo le pregunté qué rebelión porque fueron ellos, los fascistas, los que se rebelaron". Al final cambiaron el sustantivo por la denominación "actividades clandestinas".

Cada anarcosindicalista tiene una historia. En la sala de actos del Centro Cívico Francesc Macià, sin embargo, también están los descendientes de los que lucharon o padecieron la derrota de la Guerra Civil española. Entre ellos, Roberto Samsó, uno de los bisnietos de Anselmo Lorenzo, el fundador del diario Solidaridad obrera y de las Juventudes Libertarias. Samsó vio como un día, cuando tenía nueve años, se llevaron a su padre del número 32 de la calle de Casanova de Barcelona. Poco antes Frederica Montseny, la histórica dirigente anarquista "había venido a casa para advertirle de que corría peligro, pero él contestó que no había hecho nada y que por lo tanto no tenía que huir". El padre de Samsó, presidente del sindicato del espectáculo, no regresó. Roberto todavía no sabe como murió.

Hijos y nietos de militantes Entre el público, abundan las caballeras blancas, pero en el escenario los treintañeros son mayoría. El primero en coger el micrófono es el más veterano y el organizador del acto, Just Casas, hijo y nieto de militantes de la CNT, también anarcosindicalista y profesor de historia de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Este acto, asegura, "es un reconocimiento a los abuelos que son portadores de unos ideales que no han muerto con el tiempo porque son universales, unos ideales que defienden una sociedad sin oprimidos".

Casas se lamenta de que "los fascistas recuerdan a sus muertes" y constata que "el movimiento libertario y la CNT ha cometido una injusticia porque hasta ahora no había reconocido a los que nos han precedido". Recordar, sirve, según él, "para que la CNT no muera nunca porque los ideales de libertad no pueden morir". Después de los jóvenes, fueron los abuelos los que acabaron tomando la palabra. No en vano, el encuentro anarcosindicalista había sido convocado bajo el lema de Homenaje a nuestros abuelos.
SÍLVIA MARIMON - Terrassa
EL PAÍS

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