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MEMORIA HISTÓRICA

Vicente Rojo, el general que humilló a Franco

Vicente Rojo, el general que humilló a Franco Dentro del grupo de cadetes que se formaron en la Academia de Infantería en las dos primeras décadas del siglo XX, están dos hombres bien distintos. Por un lado, Francisco Franco Bahamonde quien, durante su estancia desde 1907 a 1910, dejó constancia "de sus limitadas dotes intelectuales y de su escasa afición al estudio; nunca lograría destacar entre sus compañeros, que, ciertamente, lo consideraban un muchacho triste, introvertido y mediocre".

Por el otro, está Vicente Rojo Lluch quien, durante su ingreso como cadete desde 1911 hasta 1914, alcanzó el 4 número de su promoción, causó una excelente impresión en sus profesores y compañeros, que "supieron valorar su inteligencia, su capacidad de trabajo, su afición al estudio y también su rectitud moral".

"Vicente Rojo, el general que humilló a Franco", de Carlos Blanco Escolá desbanca al mismísimo Franco e intenta demostrar cómo Vicente Rojo, figura histórica recuperada en las páginas de este libro, superaba constantemente a Franco durante la guerra civil, a pesar de que sus méritos no le serían reconocidos oficialmente durante el período de la monarquía, cuya deplorable política militar "propició el encumbramiento de personajes tan mediocres como Francisco Franco".

La victoria nacionalista, dice el libro, no vendrá dada por las virtudes militares del supuesto "invicto caudillo", sino por la aplastante superioridad de medios. De hecho, a lo largo de la contienda española, Vicente Rojo tuvo ocasión de humillar muchas veces al Caudillo, a pesar de que Franco estaba apoyado por las potencias fascistas. Sin embargo, gracias a la acertada dirección de operaciones y a los dotes como organizador de Rojo, se compensó la abrumadora superioridad del bando nacional, consiguiendo que la guerra civil se prolongara durante casi tres años.

Vicente Rojo, al estallar la guerra civil luchó junto al bando republicano. Por Orden de 14/8/36 pasa al Estado Mayor del Ministerio de la Guerra de Hernández Saravia. Como teniente coronel fue jefe del Estado Mayor de la defensa de Madrid. Especialista en táctica y estrategia se convirtió en el más importante mando militar del bando rojo. Fue Jefe del Estado Mayor General en mayo de 1937 y en septiembre del 37 fue ascendido a general. Planificó las ofensivas de Brunete, Teruel y del Ebro. Al caer Cataluña, convencido de la derrota de su ejército, marchó a Francia. Fue profesor en la Academia Militar de Bolivia entre 1943 y 1956. En 1958 volvió a España.

Vicente Rojo fue uno de los exiliados que se establecieron en Sudamérica al final de la contienda española. En 1958 quiso regresar a España y solicitó al gobierno de Franco el correspondiente permiso que le fue concedido sin problemas. Salvo la mala salud de Rojo, todo parecía pronosticarle un final tranquilo hasta que, varios meses después de su llegada a nuestro país, fue procesado por un delito de rebelión y condenado a cadena perpetua; condena que no cumpliría al aplicársele los beneficios de un indulto. Carlos Blanco Escolá insiste en el libro en la fuerza arrolladora de Vicente Rojo frente a Franco y la injusticia con él cometida al no serles reconocidos sus méritos. Es más, Blanco Escolá continúa preguntándose qué razones llevarían a Franco a tener "un comportamiento tan mezquino" con el profesional más completo y brillante que ha dado el Ejército español en la pasada centuria, según su opinión reflejada en el libro.

¿Conocerá algún día la respuesta? Esperaremos al próximo libro.

Vicente Rojo, el general que humilló a Franco
Carlos Blanco Escolá
Editorial Planeta
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